El FMI rebaja su previsión de crecimiento para España en 2021 y enfría el optimismo del Gobierno

El organismo recorta cinco décimas, al 5,7%, su proyección para este año pero eleva hasta el 6,4% la de 2022

Turistas en una terraza de Benidorm (Alicante).
Turistas en una terraza de Benidorm (Alicante).Manuel Lorenzo (EFE)

El Fondo Monetario Internacional (FMI) enfría el optimismo del Gobierno al trasladar a 2022 parte del crecimiento que había previsto para este año. El organismo dirigido por Kristalina Georgieva señala que la economía española se expandirá en 2021 un 5,7%, cinco décimas menos de lo que contemplaba el pasado mes de julio. La previsión del FMI supone el primer recorte por parte de un organismo internacional de las proyecciones para España desde que el Instituto Nacional de Estadística (INE) realizara el mes pasado una fuerte corrección sobre el dato de crecimiento del segundo trimestre. Los números que maneja la institución con sede en Washington se alejan, además, del avance del 6,5% en el que se basan los Presupuestos elaborados por el Ejecutivo de Pedro Sánchez. En cambio, eleva su proyección para 2022 hasta el 6,4%.

La economía global busca la velocidad de crucero pese a los vientos de cara. La actividad no solo no logra zafarse de la incertidumbre que suponen las nuevas variantes de la covid-19, sino que va sumando más riesgos. Entre ellos, el lento proceso de vacunación en los países en desarrollo, la escasez en los suministros o los desastres provocados por el cambio climático. La mezcla de esos factores enfrió el avance económico en el segundo trimestre, que fue más flojo de lo esperado por el FMI. Ahora las instituciones económicas observan con lupa ahora el alza de precios, que pone en un brete a los bancos centrales. En especial, en EE UU, que busca el equilibrio para controlar la inflación y, a la vez, acabar con la atonía por la que atraviesa su mercado laboral.

Todos esos interrogantes se trasladan a las previsiones económicas de los organismos internacionales, que suben y bajan al compás de los nuevos desafíos que impone la pandemia. En España, el INE certificó esa tendencia al llevar a cabo una reducción sin precedentes de su estimación del PIB respecto al primer avance del dato correspondiente al segundo trimestre: a finales de julio, calculó que era del 2,8%; solo dos meses después, lo rebajó al 1,1%. Ese inesperado recorte del INE anticipaba una oleada de revisiones de las proyecciones de crecimiento del país. El FMI ha sido el primero en frenar la euforia: estima que España avanzará con fuerza, pero menos de lo que creía hace dos meses. Además, ya no será la economía que más progresará este año en la zona euro a pesar de ser la más castigada por el virus –el batacazo en 2020 fue del 10,8%–. Italia y Francia, aupadas por la inversión, le pasarán por delante después de que el FMI haya mejorado sus perspectivas.

Una recuperación “de menos a más”

La Europa que dibuja el informe Perspectivas de la Economía Mundial dibuja varias diferencias. La primera es de partida, puesto que solo España (y Andorra) sufrieron un retroceso de más del 10% del año pasado. Y la segunda tiene que ver con el proceso de recuperación: algunos países van disparados, como Irlanda, que rebotará un 13% este año; otros ya se han repuesto y siguen su trayectoria anterior a la crisis, como Polonia, y un conjunto de países sigue rezagado, en el que está España. De hecho, la economía mundial crecerá dos décimas (el 5,9%) más que España a pesar de que la caída del PIB el país fue tres veces superior a la del conjunto del planeta.

España está llamada a brillar –si nada vuelve a torcerse— en 2022, cuando avanzará al mayor ritmo de la zona euro (un 6,4%) y recuperará por fin los niveles de Producto Interior Bruto (PIB) previos al estallido de la pandemia. España crecerá sobre todo impulsada por la llegada de los fondos europeos, cuyo impacto recogen las previsiones del FMI, y su avanzado proceso de vacunación, que se erige como el gran antídoto para seguir abriendo el turismo, el ocio y la restauración. De hecho, el país va 20 puntos por delante del resto de las economías avanzadas. De media, estas han inmunizado al 58% de la población, cuando en España esa proporción roza el 78%. El secretario de Estado de Economía, Gonzalo García, aseguró a través de su cuenta de Twitter que el informe certifica que “España liderará el crecimiento económico en 2022″, siendo el “país más dinámico de la UE” y que confirma que “la recuperación va de menos a más”.

El mercado laboral seguirá mejorando, pero sin poder recuperar los niveles anteriores a la pandemia. España ha logrado que el desempleo no se haya desbocado gracias a la fórmula de los ERTE, pero el FMI cree que la tasa de paro continuará en 2022 por encima de la que tenía antes de la Gran Reclusión. El organismo prevé que en 2021 sea del 15,4% y que en 2022 mejore hasta el 14,8%, frente al 13,78% del cuarto trimestre de 2019. Con esos datos, España seguirá siendo el país de la zona euro con más desempleo, por delante de Grecia.

En línea con las previsiones del Gobierno, el FMI cree que España cerrará este año con una inflación del 2,2%, igual que el conjunto de la zona euro. El organismo coincide con el Banco Central Europeo (BCE) al señalar que la subida de este año en las economías avanzadas es temporal e irá aterrizando el año que viene. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha advertido de que vigilará que no se produzcan los llamados “efectos de segunda ronda”. Es decir, que el alza de los precios de la energía –responsables de la subida— se traslade a otros productos o que los trabajadores reclamen subidas salariales que alimenten esa espiral. Por ahora, eso no está sucediendo. En una de las pocas referencias directas a España, el informe señala: “En general, la inflación de los salarios nominales promedios de la economía permanece contenida (Canadá, Alemania, España, Reino Unido, Estados Unidos)”. Sin embargo, sí prevé que la inflación se mantenga en niveles elevados hasta 2022 en economías emergentes y en desarrollo.

Sobre la firma

Lluís Pellicer

Es jefe de sección de Economía de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera. Ha sido corresponsal en Bruselas entre 2018 y 2021 y redactor de Economía en Barcelona, donde cubrió la crisis inmobiliaria de 2008. Licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha cursado el programa de desarrollo directivo de IESE.

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