Bolsa

El cambio de tono de la Reserva Federal altera los mercados

El anuncio de la Fed de que anticipará las subidas de tipos de interés a 2023 ha elevado la volatilidad

El presidente de la Fed de Saint Louis, James Bullard, en una foto de archivo.
El presidente de la Fed de Saint Louis, James Bullard, en una foto de archivo.Lucas Jackson / Reuters

La cada vez más avanzada campaña de vacunación promete menos restricciones y más recuperación —con el permiso de la variante delta del coronavirus—. Pero tras aupar a las Bolsas a máximos históricos en un puñado de países, entre ellos Estados Unidos y Alemania, nuevas preocupaciones se abren paso. Los inversores han recogido beneficios tras el anuncio de la Reserva Federal (Fed) la semana pasada de que las primeras subidas de tipos llegarán en 2023 en lugar de en 2024, como se esperaba. El S&P500, el índice que agrupo a grandes empresas cotizadas, perdió un 1,9% la semana pasada, la peor desde febrero.

El viernes, el presidente de la Reserva Federal de Saint Louis, James Bullard, echó leña al fuego con unas declaraciones a la cadena CNBC en las que auguraba que un repunte de la inflación más fuerte de lo esperado podía desatar una subida de tipos incluso antes, en 2022. Eso bastó para que la plácida ruta que están siguiendo las Bolsas este año se viera interrumpida por unas horas. Y las réplicas se notaron incluso en Japón, donde el índice Nikkei cayó este lunes más de un 3%, justo la cantidad que recuperó el martes. Aunque es pronto para adivinar si la volatilidad está de vuelta, el índice VIX, que mide las fluctuaciones del S&P 500, repuntó con fuerza la semana pasada. Aunque este lunes reculó junto al rebote de las Bolsas americana y europea, todavía no ha vuelto a los niveles previos a la reunión de la Fed.

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Siete de los 18 miembros del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC)] de la Fed apuestan ya por subir tipos en 2022, y si la inflación continúa dando señales preocupantes, ese número podría crecer. Al ganar decibelios el discurso de los halcones —los que mantienen las posiciones más duras, más ortodoxas—, los supuestos en que se basan los inversores también cambian. La rentabilidad de los bonos estadounidenses de corto plazo ha subido, mientras que el bono a 30 años ha caído. Son las fichas de dominó de lo que por ahora son solo frágiles expectativas.

Ignacio de la Torre, economista jefe del banco de inversión Arcano, cree que la interpretación es clara: “En la renta fija, el mercado está diciendo que se van a subir tipos antes de lo esperado”, apunta. En las Bolsas, De la Torre cree que estos movimientos pueden provocar rotaciones de activos, de las denominadas acciones value a las de crecimiento, lo que beneficia a las tecnológicas: el Nasdaq aguantó la semana pasada mucho mejor, y se mantuvo prácticamente plano. También se vislumbran consecuencias en ámbitos como el mercado de divisas si se asienta el relato de que la Fed actuará antes de tiempo: el dólar ha reaccionado con subidas, una tendencia que, de mantenerse, abarataría las materias primas y perjudicaría a los países emergentes, que al financiarse en dólares verían encarecerse su deuda.

Hay analistas que creen que si empieza a haber turbulencias en los mercados, los halcones de la Fed pueden replantearse sus presiones para adelantar las subidas de tipos aún más. Así opina Gilles Möec, economista jefe de la gestora de fondos AXA IM. “Si el anuncio de una subida de tipos en algún momento de 2023 es suficiente para asustar a los activos de riesgo, se podría dar el caso de que los halcones se lo pensasen dos veces antes de obstinarse en cumplir con su objetivo de impulsar una subida para el próximo año”.

Entre las casas de análisis hay discrepancias sobre cuántas subidas de tipos habrá en EE UU: AXA IM espera dos subidas en 2023, mientras que ING cree que serán tres. Para la entidad holandesa, la aceleración de los plazos evidencia cierta incertidumbre sobre el aumento de los precios en el seno de la Fed, que lleva meses repitiendo como un mantra que se trata de un fenómeno temporal. “Si bien la política monetaria se mantuvo sin cambios, los nuevos pronósticos de la Reserva Federal indican que no confían tanto en su narrativa de inflación transitoria”.

Otras cifras también se han movido al son que marca el nuevo ritmo de subida de tipos de la Reserva Federal. Las expectativas de inflación futura en Estados Unidos han caído, dado que se descuenta que la Fed va a aplicarse a fondo para controlar la inflación y no va a hacer la vista gorda tanto como se podía creer en un primer momento, y por tanto el riesgo de que los precios remonten es menor.

El desacople con Europa es también más evidente ahora que hace una semana. La vacunación ha ido más rápido en Estados Unidos. Lo mismo ha sucedido con la recuperación, y la inflación (5% vs 2% en mayo). Ahora, a esas variables se suma el calendario de tipos de interés: en Estados Unidos se esperan las primeras subidas en 2023 y en Europa, —donde los halcones empiezan a aparecer— en 2025. Pese a esa aparente desconexión, la interrelación de los mercados es patente, en este caso para desgracia del Viejo Continente: El Ibex 35 perdió la semana pasada un 3%, y la mayoría de índices de los Veintisiete cerraron en rojo. “Si cae la Bolsa americana, cae la europea”, explica De la Torre.

Mientras tanto, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, no altera el gesto. Este lunes, en una intervención ante la Eurocámara, insistió en que el banco mantendrá su política de estímulos, dado que resulta “prematuro” hablar de su retirada. Y dibujó un panorama halagüeño a corto plazo. “Esperamos que la actividad económica mejore fuertemente en el segundo semestre de 2021, apoyada por un fuerte repunte del gasto de los consumidores y una sólida inversión empresarial”.

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