Plan Next Generation EU

España, entre las economías de la UE que más crecerán por los fondos de reconstrucción

El paquete sumará entre un 2,9% y un 10,1% al PIB hasta 2026, según señala S&P

Dos trabajadores de Seat en la planta de Martorell (Barcelona), en junio de 2020.
Dos trabajadores de Seat en la planta de Martorell (Barcelona), en junio de 2020.Susanna Sáez / EFE

España será el gran beneficiado de fondos europeos de entre las mayores economías de la Unión, según refleja un informe de S&P Global publicado este martes. Si se compara con los 27 socios de la Unión, España será la séptima que más crezca. El plan Next Generation EU aumentará el PIB español hasta un 10,1% de aquí a 2026, en el mejor de los escenarios, mientras que en el pesimista tan solo aceleraría su crecimiento un 2,9%. La capacidad de absorción del dinero será clave.

Los fondos tendrán un impacto mucho mayor que entre sus grandes socios, como Alemania, Francia o Países bajos, que en el mejor de los casos apenas sumarán entre un 1% y un 3% a su PIB hasta 2026 con la inyección de Bruselas, mientras que en Italia impactarán en un 6,5%. Sylvain Broyer, economista jefe para Europa de S&P y coordinador del informe, afirma a este periódico que el mayor impacto del los fondos sobre España demuestra su efectividad: “El paquete está concebido para ayudar a los estados que más han sufrido la covid-19, es el caso de España entre las grandes economías”.

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De forma agregada, el macroacuerdo impulsará la economía de los Veintisiete entre un 1,5% y un 4,1%, mientras que su huella en la zona Euro será menor, de entre un 1,3% y un 3,9%. La razón es que algunos de los países más beneficiados son externos a la moneda comunitaria, como Bulgaria, Croacia y Rumanía. “No todos los países se beneficiarán por igual”, mantienen los autores. “De hecho, los fondos están diseñados para reducir las divisiones económicas de la UE”.

Si el dato final se acerca a la parte alta de la horquilla o la parte baja, tendrá que ver con la capacidad de los estados de poner en marcha los fondos. “El gran volumen de apoyo financiero disponible supone un reto de absorción. El despliegue exitoso de los fondos requerirá una reorganización de la administración pública para aumentar la velocidad, la eficiencia y la calidad del gasto”, detalla el estudio.

En el escenario optimista, los autores sitúan la tasa de absorción en el 91,3%, la media de los fondos autorizados durante el marco financiero plurianual de 2007 a 2013. Aquí la tasa de dispersión entre países sería muy elevada, y el tope lo marcarían Greacia, Bulgaria y Croacia, que sumarían a su PIB entre un 16% y un 18% solo con la inyección de Bruselas, mientras que Dinamarca, Irlanda y Luxemburgo no rascarían ni el 1%. En esta horquilla, los analistas también consideran que por cada euro invertido se recuperarán 1,6, siempre y cuando los tipos se mantengan en negativo. “Esto se debe al hecho de que el gasto público desbloquea las decisiones de gasto privadas”, explica Broyer.

Los economistas advierten aquí que estas estimaciones no incorporan los efectos secundarios sobre la expansión del PIB que tendría un crecimiento comercial: “Por lo tanto, los resultados desde esta perspectiva, incluso bajo el escenario de alto impacto, pueden ser conservadores”. También tendrían “claros beneficios si se gestionan adecuadamente” las reformas económicas y presupuestarias estructurales de cada Gobierno, que no se tienen en cuenta en el estudio porque no son aún públicas.

Por su parte, en la horquilla más pesimista, S&P tiene en cuenta el índice de absorción de los países durante el marco financiero plurianual de 2014 a 2020, cuando la media fue del 51,4%, mientras que España se quedó en el 40%. Además, en este caso la tasa multiplicadora sería de uno, sin ampliación con capital privado. En consecuencia, los fondos pasarían prácticamente desapercibidos en la economía, y en seis años apenas repercutirían en el 1% del PIB en una decena de países.

Sin embargo, la agencia de calificación ve poco probable este escenario: “Los anteriores índices de absorción de los fondos de la UE pueden resultar un poco engañosos esta vez, dada la diferente naturaleza del plan de recuperación (sin cofinanciación y con menos trámites burocráticos, por ejemplo)”.

España, el que más se juega en 2021

Entre los grandes de la UE, España es también el país que más crecimiento se juega en 2021, ya que en el escenario optimista el PIB sumaría este año un 2,9% por la influencia del Next Gen, más que ningún otro. Esta cifra es inferior de lo pronosticado por el Gobierno, que espera que la economía se expanda un 6,5% este año, y hasta un 9,8% con los fondos (+3,3%). En los siguientes años, según S&P, el impulso sería del 2,5% en 2022, del 1,3% en 2023, del 1,4% en 2024, del 0,9% en 2025 y del 0,6% en 2026. Todo esto en el mejor de los casos. Mientras que en el marco pesimista el impacto del paquete se retrasaría al próximo año y se congelaría a partir del siguiente: 0,6% en 2021, 1,5% en 2022, y 0,2% en los siguientes cuatro.

La fecha de aterrizaje de los fondos también condicionará la economía. En los dos escenarios del informe los estados reciben este verano el 50% de los fondos acordados para este año, y el resto en 2021, aunque es “probable que se produzcan retrasos, reduciendo el gasto en 2021 en beneficio de 2022″, opinan los analistas. “Por tanto constituyen un aplazamiento más que una pérdida de crecimiento del PIB”.

Si bien, este posible retraso de las ayudas, según el informe, perjudicaría a las economías más débiles, con menos capacidad para adelantar el dinero antes de que lo suministre la UE, ya que se podrán acoger a los fondos inversiones incluso de 2020, tras el estallido de la pandemia.

Países que no llegan al corte ecológico y digital

Además de asegurar la recuperación en los países más castigados por el virus, los fondos Next Gen se focalizan en la promoción de las energías renovables y la transición digital. Tanto es así, que los planes para gestionar la inyección de dinero (que cada país deberá remitir a Bruselas como tarde el viernes) deberán destinar un mínimo del 37% a inversiones y reformas climáticas y un 20% a fomentar la transición digital. Y quien se quede corto, ya sea sobre el papel o a la hora de la aplicación, podría ver como Bruselas le reclama de vuelta el dinero.

El estudio de S&P recoge que Alemania y Francia superan esos porcentajes, mientras que España estaría al límite en ese 37%. Sin embargo, revisando los borradores de los planes presentados tiempo atrás, “parece menos claro por el momento si los planes de todos los países cumplirán estos requisitos”, advierten los economistas. “En consecuencia, existe la posibilidad de que algunos países no puedan optar a la totalidad de los fondos asignados.”

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