Stéphane Richard: “España es el país que sacará más ventaja de la recuperación”

El presidente de Orange y de la GSMA se muestra convencido de que se celebrará el Mobile de Barcelona pese a las primeras deserciones

Stéphane Richard, presidente de Orange.
Stéphane Richard, presidente de Orange.Luis Sevillano Arribas

Stéphane Richard (Burdeos, 59 años) es presidente de Orange desde 2010 y presidente de turno de la GSMA, la asociación de operadores que organiza el Mobile World Congress (MWC) de Barcelona. En una entrevista con EL PAÍS, defiende que se produzcan fusiones de operadores, pero dentro de cada país, para ganar rentabilidad en un sector que tiene que afrontar ingentes inversiones en un escenario de guerra de precios y de ofertas low cost. Pide una regulación única para todo el ecosistema de la comunicación, que implique también a las firmas de internet como Google o Facebook. Confía en que España tenga una rápida recuperación de la crisis provocada por el coronavirus porque tiene una economía más flexible que otros países europeos. Y se muestra optimista sobre la celebración del MWC21 a finales de junio, pese el anuncio de las primeras deserciones de empresas como Ericsson o Sony.

Pregunta. Las operadoras españolas han aguantado el desafío de la pandemia pese al incremento del tráfico. ¿Ha sido así en el resto de países donde opera Orange?

Respuesta. Durante esta crisis, especialmente durante el primer confinamiento en la primavera de 2020, el tráfico se ha duplicado en las redes fijas; en las móviles ha aumentado hasta un 80% en voz y un 35% en datos, con la gente teletrabajando o con clases online. Y las redes, en todas partes, han podido absorber este tráfico. Los operadores han demostrado ser de vital importancia en esta situación, proporcionando la conectividad que la gente necesitaba.

P. Orange ha anunciado que crea su empresa de torres Totem, como han hecho otras operadoras. ¿Qué objetivo hay detrás de este tipo de empresas de infraestructuras?

R. Las operadoras europeas están llevando a cabo iniciativas de externalización de infraestructuras, creando estas TowerCos en la mayoría de los casos, o incluso vendiendo las torres a otras empresas como Cellnex. Y la mayoría lo han hecho por motivos financieros, para reducir la deuda. Probablemente sea el caso de Telefónica, pero no el nuestro. De hecho, no hemos vendido las torres, simplemente hemos creado una TowerCo, 100% propiedad de Orange. Porque de los grandes actores a nivel europeo -Vodafone, Telefónica, Deutsche Telecom y otros-, Orange es la que tiene menor nivel de deuda, dos veces menos en relación al Ebitda. Así que no necesitamos vender activos para reducir deuda. No hacemos esto por motivos financieros, sino porque consideramos que conlleva una creación de valor. Anteriormente, las torres se gestionaban dentro de la empresa, y poniéndolas ahora en una entidad con una gestión especializada mejorará su administración. Podemos extraer más valor de estos activos creando estas TowerCos.

P. Primero las operadoras vendieron los edificios, luego externalizaron los servicios como la atención al cliente, las instalaciones o el servicio técnico, y ahora están vendiendo las redes. ¿No corren el riesgo de convertirse sólo en un cascarón vacío, en una marca comercial? ¿En que puede notar un cliente la diferencia entre una compañía u otra si todo está externalizado?

R. Muy buena pregunta, es la gran pregunta de hecho. En efecto, existe un riesgo en el sector, el de llegar a ser empresas de servicios, sin activos, y crear una dependencia muy grande de terceros, los que son propietarios de las torres, los propietarios de los call center… Y es básicamente por eso por lo que no hemos vendido nuestros activos. El futuro del sector de las telecomunicaciones pasa por que no seamos 100% proveedores de servicios. Existe una necesidad de mantener el control de todos los elementos de la cadena de valor, desde las infraestructuras hasta el software, pasando por todo lo que rodea al cliente, las tiendas y demás. Si todo el mundo utiliza los mismos activos no hay diferenciación. Tenemos que conservar estos activos con el fin de proporcionar la mejor experiencia al cliente y poder diferenciarnos en el mercado. Por ejemplo en la cobertura móvil, tomo el ejemplo de África: en África cuando construyes una antena tienes clientes. Existe una clara ventaja de invertir en la torre porque sabes que te trae nuevos clientes. Si no lo haces porque sabes que otro, una Towerco, va a construir la torre y abrirla a todo el mundo, no tienes esta ventaja. No quiero que Orange se convierta en un cascarón vacío como usted dice. Naturalmente, tenemos que optimizar procesos porque tenemos inversiones muy grandes en la red y debemos encontrar maneras inteligentes de asignar nuestros recursos. Pero defendemos un modelo de extremo a extremo, no sólo de provisión de servicios. Somos una empresa de infraestructuras y de servicios, ambas cosas.

P. Entonces, ¿por qué cada vez valen más en Bolsa empresas como Cellnex o American Towers y caen las cotizaciones de operadoras como Orange, Vodafone o Telefónica?

R. En la actual situación monetaria hay mucho dinero disponible y barato en todo el mundo, y a los inversores les gusta este tipo de empresas porque tienen bajo riesgo. Si metes dinero en Cellnex, es razonable pensar que el riesgo que asumes es bajo. Tampoco hay riesgo de cambio de divisas, porque los activos están en Europa, en la zona euro básicamente, cosa que para los grandes inversores institucionales internacionales es muy importante. Y esto está dando lugar a una especie de burbuja en torno a las infracos [empresas de infraestructuras de telecomunicaciones] en Europa. Cellnex tiene un múltiplo de casi 30 de su precio en Bolsa respecto al Ebitda, mientras que una telco [operadora de telecomunicaciones] tiene un múltiplo de cinco. No tiene sentido. El valor de las infraestructuras de Orange es mayor que el valor total de la empresa.

Stéphane Richard, presidente de Orange, en la sede de Orange en Madrid.
Stéphane Richard, presidente de Orange, en la sede de Orange en Madrid.© Luis Sevillano

Fusiones en el sector

P. Todos hablan de la necesidad de fusiones del sector en Europa porque hay cientos de operadores. ¿Ve usted algún movimiento en este sentido?

R. Llevamos hablando de esto años de 10 años. En realidad, la única consolidación que tiene sentido en el sector de las telecomunicaciones y que crea valor es la consolidación dentro de un mismo país (in-market). Por ejemplo, si en un país tenemos cuatro operadoras y dos de ellas se fusionan, y solo quedan tres, se generan enormes sinergias, porque tienes una red mejor en lugar de dos que compiten entre ellas. Crear un gran actor europeo puede resultar interesante en términos de envergadura o de interés político para Europa, pero no genera valor realmente. Porque si sumas tus negocios en Francia, España, Alemania, Italia o Reino Unido, creas valor pero es marginal en comparación con todos los problemas que vas a tener. Y el problema es que en Bruselas la Comisión no apuesta por la consolidación dentro de un mercado, porque su política antimonopolio fue concebida hace 25 años bajo la perspectiva de que el mercado de telecomunicaciones no era competitivo. Cuando uno solicita la autorización de Bruselas para una fusión de dos operadores en un país, resulta muy complicado que se la concedan. Y cuando finalmente te la dan, te piden una serie de remedies [condiciones] que destruyen el interés de la operación. La Comisión Europea no ha modificado nunca su punto de vista sobre la política antimonopolio en el sector ni la definición de lo que ellos consideran “mercados relevantes”. Hoy en día, los competidores no son sólo Telefónica, Vodafone y Orange; son también Google, Facebook, Apple, Microsoft y muchos otros. El mercado relevante que debería considerar Bruselas no es el de las telecomunicaciones sino el mercado de la comunicación, que es mucho mayor, y en el que la envergadura de las telcos hoy en día es muy reducida.

P. Los gigantes de internet como Google o Facebook siguen viviendo en lo que el expresidente de Telefónica César Alierta describía como “el salvaje Oeste”. No pagan casi impuestos, tienen casi un monopolio del mercado y hasta pueden decidir, como se ha demostrado en las elecciones estadounidenses, cortarle la cuenta al presidente de Estados Unidos. Los operadores llevan años quejándose pero, ¿qué tiene que pasar para que esto cambie?

R. He leído muchas veces este comentario y estoy totalmente de acuerdo con él. Soy presidente de Orange desde 2010 así que efectivamente conozco a César y su posición y le tengo gran cariño. Estamos pidiendo que se establezca un terreno de juego equilibrado, un marco de competencia justo para todos los que integramos el ecosistema digital. Y hoy en día este terreno de juego equilibrado no existe, tenemos mucha regulación para las telcos y muy poca para los actores de redes digitales, o casi ninguna. Pero las cosas están progresando poco a poco. Tenemos el ejemplo de la tasa Google. Para mí es un verdadero progreso.

P. Bueno Google ya ha anunciado que va a repercutir esa tasa a sus clientes.

R. Sí, lo están haciendo en todas partes. Pero el hecho de que Europa se haya mostrado lo bastante firme para establecer esta tasa es importante, y también las actuaciones del servicio de defensa de la competencia de Bruselas. A menudo he criticado a la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, pero debo decir que en relación con Google y Facebook lo ha hecho muy bien, se ha mostrado firme. Así que efectivamente está habiendo progresos en Europa, pero sigue existiendo una enorme diferencia entre las Over the top (OTT) como Google y las telcos, y estoy seguro de que si César continuara sentado a la mesa hoy en día también estaría quejándose de esto.

P. Los operadores se han lanzado a comercializar alarmas, energía, y en su caso bancos y seguros ¿No es un poco irse del negocio principal?

R. El negocio principal sigue siendo la conectividad y las telecomunicaciones, de eso no hay duda. Y si estamos explorando nuevos territorios, como la banca en nuestro caso, básicamente responde a dos causas. La primera es que resulta muy difícil encontrar crecimiento en nuestro negocio principal porque hay una competencia excesiva, mucha regulación, guerras de precios, en todas partes, de manera que tienes más usuarios y más tráfico pero no tienes oportunidad de monetizar este crecimiento. En términos de ingresos, al menos en Europa, no hay prácticamente crecimiento, y como empresa, naturalmente, buscamos nuevos motores de crecimiento. La segunda razón es aprovechar que tenemos muchas marcas muy populares, con bases de clientes muy amplias, una gran red de tiendas, que te permiten el desarrollo en nuevos servicios. Hemos escogido la banca porque se está volviendo más digital y móvil, y tenemos todos los recursos necesarios para tener éxito. En España, cerramos el año pasado con más de 50.000 clientes. Y, por cierto, es un producto muy bueno. Tiene las calificaciones más altas en las tiendas de aplicaciones, de Android e iOS, 4,9 sobre 5.

Stéphane Richard, durante un momento de la entrevista.
Stéphane Richard, durante un momento de la entrevista. © Luis Sevillano

¿MásMóvil y Vodafone?

P. En España, se habla de una posible fusión entre Más Móvil y Vodafone. ¿Cómo lo verían desde Orange? ¿Están dispuestos a participar en algún proceso de consolidación?

R. En España existe una importante necesidad de consolidación porque hay demasiados operadores y el mercado está demasiado fragmentado, de manera que el nivel de competencia no es compatible con las inversiones necesarias en el país. Todo el mundo está bajo presión, y hay que buscar un punto óptimo, porque hay demasiados actores. Existe una necesidad de consolidación, pero eso no significa que vayamos a ver esa consolidación. Porque como sabe, la consolidación es una apuesta arriesgada y difícil. No sé si llegaremos a ver algo entre Vodafone y Más Móvil, no sé si Vodafone está en venta, ni si lo está Más Móvil, pero para combinar dos empresas una tiene que comprar a la otra, o en ciertos casos hacer una joint venture al 50%, aunque eso como sabe siempre dura un breve plazo de tiempo. Básicamente no veo qué combinación podría haber, pero lo que sí que puedo decir es que en cualquier caso, la consolidación es buena para el sector, aunque no participemos en ella, porque propicia comportamientos más racionales por parte de todos en el mercado. Normalmente son buenas noticias para todos. Sobre si Orange va a tomar parte en ese proceso, la verdad es que no tenemos ningún plan a día de hoy, ni conversaciones ni nada parecido, pero estamos abiertos a cualquier opción porque de nuevo creo que existe una necesidad de consolidación.

P. Orange llegó a España en 2005. ¿Consideran su inversión rentable? Y hablando de consolidación, compraron Jazztel en 2015 por más de 3.000 millones. Tenía dos millones de clientes. Ahora Más Móvil tiene 12 millones y vale casi lo mismo.

R. Si, ya lo sé. Pero estamos en distinta situación que, por ejemplo, Vodafone, que compró Ono por 7.000 millones. La adquisición de Jazztel generó para nosotros un gran impulso en el despliegue de fibra y, sinceramente, prefiero estar en mi posición con la fibra en España, con Telefónica, que en la posición de Vodafone con el cable. No nos arrepentimos de haber comprado Jazztel y creo que lo hicimos en el momento adecuado. El mercado español fue muy bien entre 2014 y 2018, con crecimiento y buenos beneficios. Después nos hemos visto sumidos en una parte más complicada del ciclo, con caída de ingresos y de beneficios debido, de nuevo, al exceso de competencia, porque no sólo Más Móvil, también están Euskaltel, Digi, y otros muchos que están generando guerras de precios en el mercado. Ahora estamos trabajando en el plan de recuperación. Pero las telecomunicaciones son así. Un día estás arriba, otro día estás abajo.

P. En la presentación de resultados dijo que iba a haber un recorte de personal a escala mundial. ¿Va a afectar a España?

R. No hay ningún plan de este tipo a día de hoy.

P. Orange fue la operadora que más clientes perdió ante sus rivales en 2020 por el procedimiento de la portabilidad y al mismo tiempo fue la que más ingresó alquilando sus redes a clientes como Más Móvil. ¿No es un poco contradictoria esta estrategia? ¿Qué van a hacer para ganar la batalla del low cost?

R. En primer lugar, cuando uno tiene unos activos tan fuertes como los nuestros (fibra y red móvil), que nos hacen un sólido número dos del mercado con la red número uno, la que abastece a un mayor número de clientes en el país, obviamente es normal que tengamos lo que se denomina una estrategia mayorista y alquilemos nuestros activos a otras empresas. Pero no olvidemos que el 85% de nuestros ingresos en España provienen del segmento minorista. Así que el negocio mayorista es importante pero no hay que sobreestimar su importancia. En segundo lugar, en relación con la pérdida de clientes, eso ya es pasado. En los dos últimos trimestres hemos registrado altas netas muy positivas, estamos ganando clientes netos tras el reposicionamiento de las ofertas de nuestra cartera: Orange, Jazztel y las low cost. Efectivamente, estamos participando en la batalla del low cost con nuestras marcas Amena, República Móvil y Simyo, pero tomamos parte en esta batalla con precaución. Somos un número dos fuerte y no queremos echar más leña al fuego ni intensificar la guerra de precios. Tomamos la cuota de clientes que no queremos perder, pero sin ser agresivos.

Mobile de Barcelona

P. Como presidente de la GSMA, ¿no le parece demasiado arriesgado plantearse la celebración del Mobile World Congress en junio? De hecho, marcas como Ericsson, Sony y Nokia ya han anunciado que no acudirán.

R. Puedo confirmarle que estamos trabajando en la organización del MWC en Barcelona en junio, ese es el plan de la GSMA, el objetivo y los equipos están trabajando intensamente para hacerlo posible. Han realizado una labor impresionante para asegurar que el evento sea lo más seguro posible. Será un evento físico y digital, así que será distinto de lo que hemos visto anteriormente, habrá mucha menos gente en Barcelona. Pero para nosotros es muy importante mantener este objetivo de celebrar el MWC en Barcelona en junio. Naturalmente, habrá enormes medidas y protocolos sanitarios, con políticas de realización de tests, con el concepto de burbuja sanitaria en el evento. No puedo entrar en detalles, pero claramente estamos trabajando activamente para lograrlo, y tenemos pleno apoyo de las autoridades españolas. Tanto del gobierno nacional como de Cataluña.

P. ¿Usted es optimista sobre que esto se va a celebrar en junio en Barcelona?

R. Soy razonablemente optimista, sí.

P. España está sufriendo la crisis de la covid-19 más que otros países en el plano económico. ¿Piensa que España sigue siendo un buen destino para invertir?

R. Es cierto que España está sufriendo mucho a causa de esta crisis de la covid-19, quizá más que otros países europeos. Mi opinión y mi deseo es que España se recuperará más rápidamente que otros países. Porque es una economía relativamente flexible en comparación, por ejemplo, con Francia o los países nórdicos. Es una economía flexible y reactiva, y por eso creo que España sacará ventaja en la recuperación una vez pase la crisis sanitaria, probablemente más que ningún otro país. Por eso considero que España es efectivamente un destino de inversión ahora. Sobre todo por el turismo y otras actividades de este tipo.

Sobre la firma

Ramón Muñoz

Es periodista de la sección de Economía, especializado en Telecomunicaciones y Transporte. Ha desarrollado su carrera en varios medios como Europa Press, El Mundo y ahora EL PAÍS. Es también autor del libro 'España, destino Tercer Mundo'.

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