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Airbus recortará 630 empleos en España en dos años

La medida forma parte de un ajuste de 2.362 puestos de trabajo por la caída de pedidos de su división de Defensa y Espacio

Despidos Airbus
Despegue del avión Airbus A400M.

Airbus recortará 2.362 empleos en dos años por la reestructuración de su división de Defensa y Espacio (Defence and Space) en toda Europa, de los que 630 puestos de trabajo corresponderán a factorías españolas, según anunció este miércoles el comité extraordinario de la división del grupo aeronáutico europeo celebrado en Toulouse. El resto del ajuste se dividirá entre los centros que posee el grupo en Alemania (829 empleos), Reino Unido (357), Francia (404) y otros países (142).

El consorcio europeo justifica este recorte laboral por la falta de pedidos de aviones militares en los últimos tres años, en particular, del avión de transporte A400M, que se ensambla en la factoría de Sevilla, y cuyas exportaciones se han reducido al mínimo, sobre todo, tras el veto impuesto por Alemania de venderlo a Arabia Saudí. También ha contribuido la fuerte competencia de los nuevos fabricantes de lanzadores de satélites y las consecuencias de la paralización del Boeing 737 MAX, del que Airbus fabrica partes como el recubrimiento de motor y el timón vertical.

El consorcio industrial europeo emplea 12.600 trabajadores en sus cuatro factorías españolas, de los que el 70% están en la división de Defensa, y que fabrican, además del A400M, el avión de transporte mediano C295, el avión cisterna de reabastecimiento en vuelo A330 MRTT y el caza Eurofighter. Las factorías más afectadas por el ajuste serán las de Sevilla y Cádiz, y, en menor medida, las de Illescas (Toledo) y Getafe (Madrid), aunque el grupo no ha dado detalles sobre la distribución del ajuste que debe negociar ahora con los sindicatos.

La falta de pedidos del gigante cuatrimotor de transporte A400M llevó a Airbus a realizar una provisión de 1.212 millones en sus resultados de 2019, ejercicio en el que registró unas pérdidas de 1.362 millones de euros motivadas también por las multas por corrupción. El consejero delegado del gigante aeroespacial europeo, Guillaume Faury, ya anunció tras la presentación de resultados que era necesaria una restructuración de la división de defensa que emplea a 40.000 trabajadores en todo el mundo. El coste del A400M, del que apenas se hicieron 14 entregas en 2019, se ha disparado a más de 30.000 millones de euros de los 20.000 presupuestados originalmente.

El nuevo ajuste laboral se suma al puesto en marcha en marzo de 2018, que afectó a de 3.700 trabajadores en Europa, de los que 850 se encontraban en España, aunque los efectos del mismo se han suavizado gracias a un programa de recolocaciones. En esta ocasión el impacto será mayor porque la empresa ya no tiene margen para asignar los efectivos sobrantes a otras divisiones.

Los sindicatos españoles, que se plantean medias de protesta como una huelga en todos los centros, han denunciado la pérdida de influencia de España en la toma de decisiones del grupo europeo, sobre todo tras dejar de fabricar el A380, que no vino acompañado de nuevas cargas de trabajo de aviones comerciales como el A320 para las factorías españolas.

La crisis de la división de defensa, que fabrica al año más aparatos de los que logra vender, contrasta con los pedidos récord del negocio civil, ayudado por la crisis que atraviesa su gran rival Boeing, por la paralización del 737 MAX.

Tensión por el FCAS

El ajuste laboral coincide con el clima de tensión entre Airbus y el Gobierno español después de que el Ministerio de Defensa decidiese asignar en septiembre pasado a Indra en lugar de al fabricante europeo el papel de coordinador en el futuro caza de combate europeo, el FCAS.

Precisamente, el presidente de Indra, Fernando Abril-Martorell, defendió este miércoles la elección de su empresa como "muy lógica". "Cualquier otra opción tendría el riesgo de acabar relegando a la industria española a las tareas de menor valor añadido, auxiliares y fabriles, a ser subcontratadas, que si bien tiene valor, en el contexto de la globalización y la digitalización que estamos viviendo nos dejarían en el furgón de cola", indicó.

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