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La obesidad: es hora de actuar en América Latina

Un informe del Banco Mundial realiza un diagnóstico sobre este problema que afecta no solamente a los países ricos

Obesidad America Latina
Un hombre transporta bebidas azucaradas en Ciudad de México. Cuartoscuro

“Tomé varios caminos para luchar contra la obesidad y en más de uno me perdí”, confiesa Flory en su cuenta de Instagram. Y no está sola.

Más de 2.000 millones de adultos en el mundo sufren de sobrepeso u obesidad. No es una cifra cualquiera: se trata más de un cuarto de la población mundial. Este es un problema de salud que lleva a la muerte a 4 millones de personas cada año debido a que desencadena múltiples enfermedades como diabetes, hipertensión, enfermedades cardíacas, cánceres, depresión, discapacidades, entre otras complicaciones.

La obesidad se está convirtiendo en una bomba de tiempo: desde 1975, las tasas de prevalencia de sobrepeso y obesidad se han triplicado y actualmente a más de 2.000 millones de personas. El aumento ha sido drástico en todas las regiones del mundo y en personas de todas las edades y si no se toman medidas urgentes, es probable que la tendencia aumente, según el más reciente informe publicado por el Banco Mundial.

La obesidad: es hora de actuar en América Latina

Que la obesidad y el sobrepeso son exclusivamente un problema de los países ricos es una afirmación que quedó en el pasado. Siete de cada 10 adultos obesos o con sobrepeso viven en países de mediano o bajo ingreso. Tampoco es una afección que se encuentra solo de las grandes ciudades: el 55% del aumento de la prevalencia se ha dado en zonas rurales.

Varias factores se han conjugado para trazar este problema de salud mundial: las condiciones genéticas, la nutrición temprana, cambios en hábitos alimenticios (las personas comen más alimentos procesados y con grandes cantidades de azúcar, entre otras razones porque los alimentos saludables son más caros); una rutina de vida con cada vez menos actividad física. En este sentido, los patrones culturales y la tecnología están teniendo mucho que ver: son más las horas que se pasan frente a una pantalla que las que se dedican a hacer ejercicios.

Los costos de la obesidad son enormes para el desarrollo de los países. Por un lado, puede tener consecuencias en la esperanza de vida, colaborar en el aumento de personas con discapacidad, provocar la jubilación más temprana y reducir la productividad. Y también tiene implicaciones económicas: es claro que el aumento en los gastos de atención médica vinculados a este problema es una tendencia en todo el mundo.

América Latina pesa más de lo que debe

América Latina también tiene las alarmas encendidas. Desde 2016 se estima que 6 de cada 10 adultos son obesos y al menos 4 de cada 10 mujeres y más de 3 de cada 10 hombres mayores de 20 años tienen sobrepeso.

Casi el 40% de los niños padecen obesidad y más del 20% están por encima de su peso ideal.

Junto con regiones como el norte de África, el sudeste y este de Asia, América Latina está comenzando a mostrar una mayor prevalencia de sobrepeso en niños y adolescentes. Y el ritmo de aumento se está acelerando.

Actualmente, en la mayoría de los países de América Latina, así como de Oriente medio, Europa del Este, Asia Central y Asia Oriental (específicamente en China e Indonesia), hay más individuos con sobrepeso u obesidad entre la población más pobre.

Varios países en Latinoamérica, como Guatemala, viven el doble drama de la desnutrición y la obesidad. Programas como Crecer Sano se formularon justamente para poder actuar en este sentido.

#InvertirEnNutrición

En las próximas décadas, es probable que estas tendencias aumenten significativamente a menos que se tomen medidas urgentes para reducir esta progresión, según el informe.

Luchar contra la obesidad es una responsabilidad no solo del que la padece. Los gobiernos, apoyados por los ciudadanos y el sector privado, tienen un papel clave que desempeñar para abordar este desafío. Son responsables de proporcionar un enfoque integral para la formulación de políticas fiscales, regulatorias y de cambios en el sistema alimentario como:

  • Más inversión en nutrición para la primera infancia.
  • Impuestos para reducir la producción de alimentos no saludables.
  • Subsidios para la producción de alimentos saludables.
  • Etiquetado obligatorio de los alimentos.
  • Controles en la publicidad y venta de alimentos insalubres, con énfasis en los que están dirigidos a los niños.
  • Investigación y subsidios para la agricultura sostenible.
  • Diseño y mejoras de formas de movilidad como ciclovías, rutas para caminar.

Ya hay algunos países de la región que están actuando. En México, donde las enfermedades derivadas de la obesidad son la principal causa de muerte, se ha implementado un impuesto del del 10% sobre las bebidas endulzadas con azúcar con lo que se espera se reduzca la tasa de obesidad en un 2,5% para 2024 y eviten entre 86 000 y 134 000 nuevos casos de diabetes para 2030.

Además, las redes sociales están siendo un aliado en las campañas para luchar contra la obesidad. En México, una iniciativa a través de Whatsapp moviliza a las comunidades para promover una mejor alimentación. Es una de las maneras que ayudar a que Flory y tantos otros no se sigan perdiendo en el camino.

 

Marjorie Delgado es productora online del Banco Mundial

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