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Cómo sobrevivir a unas oposiciones en el siglo XXI

La tecnología ha cambiado la forma de preparar unos exámenes que cada año afrontan miles de personas, así como la manera de relacionarse con el resto de los opositores

Un hombre estudia en una biblioteca.
Un hombre estudia en una biblioteca.

Disciplina, constancia, compromiso, una buena dosis de vocación o paciencia infinita. Si pensamos en los atributos de un opositor de éxito, la lista que puebla el camino hacia su plaza deseada puede ser incluso más larga: sacrificio, organización, resistencia... Suma y sigue, y todo sin tener siquiera la garantía de que al final se aprobará, o que incluso aprobando la plaza será suya. Pero la perspectiva de acceder a un trabajo estable (y vocacional en muchos casos) en un mercado laboral precario, sigue teniendo un gran atractivo para los miles de ciudadanos que se presentan a una convocatoria cada año. Pero ¿ha cambiado de alguna manera la forma de prepararse para unas oposiciones?

A juzgar por la opinión de los expertos consultados, el cambio es innegable, y ha llegado de la mano de las nuevas tecnologías. Gracias a ellas, “cada vez son más las personas que preparan una oposición compaginando el estudio con la vida laboral y personal. La flexibilidad que permiten las diferentes academias online y a distancia, en cuanto a horarios y planes, ha provocado un incremento de opositores con preparación autorregulada”, afirma Joan Ramón Castelló, cofundador y CMO del buscador de estudios eMagister. La tecnología, además, ha facilitado el acceso de los estudiantes a una gran cantidad de información, y así, “un opositor puede conocer el mismo día de su publicación todas las novedades legislativas o actualizaciones que le afectan, puede establecer contacto con otros opositores e incluso acceder a herramientas que le ayuden en su estudio diario”, añade Jonathan García, CEO de OpositaTest.

El perfil del opositor en España es eminentemente femenino: un 82 % del total, entre los 20 y los 29 años de edad (36 %) y aspirante a funcionaria de Justicia. Por supuesto, muchos siguen optando por una preparación tradicional, con preparador personal o academias presenciales; pero también se benefician de los avances generados por las nuevas tecnologías: las redes sociales sirven para establecer contactos con otros opositores, compartir ideas y buenas prácticas o simplemente darse apoyo emocional (que en algún momento hará falta). Los que optan por utilizar recursos de Internet disponen a su vez de multitud de plataformas y/o aplicaciones genéricas o centradas en oposiciones concretas como las de Justicia, Policía Nacional, Local o Guardia Civil, Prisiones o Correos, por citar algunas, “con las que un opositor puede ponerse realmente a prueba con múltiples variedades de simulacros o exámenes colectivos, así como conocer su nivel o evolución”, explica García.

Si el número de convocatorias bajó durante los peores años de la crisis, ahora asistimos a un repunte en el empleo público que puede incluso incrementarse en los próximos años, debido a factores como la edad media del funcionario: “Se trata de un colectivo bastante envejecido, con casi 52 años de media; ello hace prever que en los próximos años se convoque un gran número de plazas para todos los ámbitos”, vaticina García.

Consejos para prepararse bien

Quizá lo más difícil (y aún más si decides prepararte por tu cuenta) sea la propia gestión del tiempo. Se trata no de un sprint sino de una carrera de fondo, y por ello conviene seguir un método, una disciplina y un horario con unas pautas que seamos capaces de mantener a largo plazo. “Para llegar al final, hay que ser perseverante, entrenar y planificarse, estableciendo objetivos realistas y alcanzables antes que metas imposibles”, argumenta Guillermo Fouce, psicólogo y profesor de la Universidad Complutense de Madrid. “También es importante no aislarse y buscar apoyo en otros opositores y en el entorno cercano, así como detectar cuando uno está cansado en exceso o con ansiedad, pedir ayuda si fuera necesario y aprender a manejar la incertidumbre”.

Contar con un entorno adecuado y estable resulta fundamental a la hora de sacar el máximo provecho al tiempo de estudio, recuerda Castelló: “Es muy recomendable establecer un horario regular para crear un hábito de estudio, e imprescindible encontrar un espacio agradable y adecuado, libre de distracciones”. Y ese es precisamente el lado oscuro de las tecnologías: pueden ayudarnos, pero son a la vez una fuente inagotable de posibles distracciones. Por mucho que nos creamos capaces de ocuparnos de varias cosas a la vez, en la práctica solo conseguiremos no ser productivos. “Si queremos que un tiempo de estudio sea efectivo, tenemos que blindar nuestra atención y apagar todos los dispositivos electrónicos y las distracciones del ambiente (hilo musical, ruido de fondo, etcétera”, explica Catherine L’Ecuyer, psicóloga y autora de libros como Educar en la atención. “Cuando realizamos varias actividades a la vez, no las realizamos en paralelo, sino que oscilamos entre todas ellas (…). Esa es la razón por la que los estudios reportan que la multitarea (tecnológica o no) tiene un coste muy alto: más errores, superficialidad en el pensamiento, pérdida del sentido de la relevancia o dificultad en la concentración”.

Como media, un opositor pasará de seis a ocho horas diarias estudiando: un gran esfuerzo físico y mental en el que muchas veces la incertidumbre (cuando, por ejemplo, ni siquiera se sabe cuándo saldrán las fechas de examen) puede ser un poderoso enemigo. Por eso, Jonathan García ofrece, desde OpositaTest, una serie de consejos y recomendaciones para aquellos que decidan embarcarse en este proceso:

  1. Informarse bien antes y durante la oposición. Opositar por opositar no tiene sentido, porque sin una motivación especial es mucho más fácil que desista. La oposición es dura, y en los momentos de bajón se debe contar con estímulos para continuar. Por ello, cobra especial importancia el decidir bien a qué opositar, mirar el temario y los requisitos e investigar qué funciones tienen los funcionarios de ese cuerpo. Por otra parte, durante la oposición hay que estar al tanto de todo lo que ocurre (convocatoria, listas de admitidos, fechas de exámenes, notas de corte…). 
  2. Elegir bien cómo prepararse, desde el temario a la academia, el preparador o si deseamos hacerlo por libre. Lo más importante es que, decidamos lo que decidamos, se adapte a nuestras necesidades personales y, sobre todo, formarse con materiales de alta calidad. 
  3. Aunque opositar es un camino en solitario, el resto de opositores no son tus rivales, son compañeros, ayúdalos y ellos lo harán contigo. Obviamente esto es algo contradictorio, pues estáis compitiendo por una misma plaza, pero la comunidad opositora puede ser una aliada, ya sea de forma presencial con tus compañeros de academia, o a través de las redes sociales. Si tienes esquemas, información o recursos útiles, compártelos: seguro que en algún momento vas a necesitar la ayuda de tus compañeros y si todos tenemos una actitud colaborativa, el beneficio será mutuo. Siempre habrá excepciones, está claro, pero nadie va a aprobar una oposición por no haber ayudado a otros opositores. 
  4. Es muy importante ser constante, organizado y establecer hábitos de estudio y rutinas, calculando el tiempo del que cada uno dispone para distribuirlo de la manera correcta. Tampoco debemos olvidar reservar espacio para repasar los temas que ya se han aprendido.
  5. Es muy aconsejable ponerse pequeños objetivos diarios o semanales, y que nos demos una recompensa cuando los cumplamos. Es la única manera de que el estudio diario sea motivador.
  6. El descanso es también muy importante. Hay ocasiones donde nos sentimos al límite, cuando estamos sentados delante de un libro o unos apuntes, pero tenemos la cabeza en otro lado. En esas situaciones, es mejor tomarse dos días de descanso, pues por muchas horas que nos pasemos delante del temario o haciendo test, no nos servirá de nada si no estamos realmente concentrados.
  7. Buscar apoyo familiar y/o de los amigos más cercanos. La sociedad puede no entender que “solo estés opositando”. Es importante no entrar en discusiones, porque no tiene por qué entenderlo todo el mundo. En cambio, el apoyo de amigos o familia sí es relevante, ya que pueden ayudarte si andas bajo de ánimos.
  8. No superar un examen no es motivo de abandono; debe ser un aprendizaje. El camino de la oposición no siempre es directo. Resulta muy habitual no sacar plaza a la primera, así que, si sucede, se debe perseverar. En ocasiones no depende de los opositores; las circunstancias pueden ser muy variables.

Los opositores más ‘influencers’ de la Red

El largo camino que supone preparar una oposición hace que surjan iniciativas comunicativas digitales en las que relatar el día a día y compartir diversos trucos y secretos. Para celebrarlo, los premios OpositaTest Awards reconocen, por tercer año consecutivo, a los opositores con mayor impacto en las redes. Así, el mejor Twitter de Oposiciones ha ido a parar (y ya van tres) para la cuenta El Jurista Enloquecido, con el 42,4 % de los votos; el mejor blog, para Diario de una Opositora (34,9 %); el mejor Instagram, para R O C Í O (29,2 %), y en Youtube, resultó ganadora la cuenta de Paula Mateos, que ya obtuvo un primer reconocimiento en 2018 en la categoría de Instagram (26,3 %).

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