caso bankia

La salida a Bolsa, otra mancha en el largo camino de polémicas de Bankia

Las preferentes, las tarjetas ‘black’, la salida al parqué o el rescate multimillonario jalonan la polémica historia de la antigua caja madrileña

Protesta contra el rescate de la entidad, en el exterior de la sede de Bankia.
Protesta contra el rescate de la entidad, en el exterior de la sede de Bankia.Cristobal Manuel

Bankia está a un paso de ser engullida por CaixaBank tras el acuerdo de fusión acordado por los consejos de administración de ambas entidades. La sentencia sobre la salida a Bolsa de Bankia no influirá en la pesada digestión de una operación que alumbrará el mayor banco en España. Sobre todo después de conocer este martes la decisión de la Audiencia Nacional de absolver a los 34 acusados. Con la absorción por la entidad catalana y tras la sentencia quedan atrás nueve años convulsos de un banco alumbrado en 2010 tras la fusión de ocho cajas de ahorros lideradas por Caja Madrid y Bancaja. Con la decisión de la Audiencia y la fusión con CaixaBank, la entidad está más cerca de cerrar uno de los capítulos más oscuros de su existencia, que ha estado salpicada de algunos de los episodios más polémicos de la historia financiera del país. Las preferentes, las tarjetas black, la salida a Bolsa o el rescate financiero han marcado para siempre esta entidad salpicada de polémicas. Estos son los puntos negros del banco:

Rodrigo Rato (tercero por la derecha), junto a los jefes de las otras cajas que formaron Bankia, en marzo de 2011, unos meses antes de la salida a Bolsa.
Rodrigo Rato (tercero por la derecha), junto a los jefes de las otras cajas que formaron Bankia, en marzo de 2011, unos meses antes de la salida a Bolsa.Carles Francesc

Estreno en el parqué

El estreno bursátil de Bankia ha protagonizado el juicio económico más importante de los últimos años. También es probablemente el asunto más controvertido de los 10 años de historia de la entidad. El banco nacido de la fusión de ocho cajas de ahorros y presidido por Rodrigo Rato se estrenó en el parqué madrileño en julio de 2011. Pronto los títulos del banco empezaron a depreciarse. Un año después tuvo que ser rescatada con 22.424 millones de euros de dinero público. Los pequeños inversores vieron esfumarse su dinero en cuestión de meses.

Días antes del rescate, el 7 de mayo de 2012, Rato se vio obligado a dimitir tras presentar las cuentas sin el pertinente informe de auditoría. En unas pocas semanas, las que transcurrieron entre la dimisión de Rato y la designación de José Ignacio Goirigolzarri como presidente, el banco pasó de presentar unos beneficios de 309 millones a unas pérdidas de casi 3.000 millones.

Tras siete años de instrucción y un año de juicio, la Audiencia Nacional ha investigado si la cúpula de Bankia maquilló sus cuentas para salir a Bolsa. El juez también trató de desentrañar el papel de los supervisores, el Banco de España y la CNMV.

La salida a Bolsa afectó a los cerca de 340.000 pequeños accionistas. La entidad captó 3.092 millones. El Tribunal Supremo anuló en 2016 la suscripción de títulos de Bankia para estos pequeños ahorradores. Tras esa decisión, el banco devolvió el dinero a los pequeños accionistas. Se gastó unos 1.900 millones para compensar a unos 225.000 inversores.

Este martes, la Audiencia Nacional ha decidido absolver a los 34 acusados, entre los que destaca el expresidente de la entidad Rodrigo Rato.

Afectados por las preferentes, en una manifestación en Madrid. EFE/Archivo
Afectados por las preferentes, en una manifestación en Madrid. EFE/ArchivoEFE

Las preferentes

Uno de los episodios más polémicos para el sector en general y Bankia en particular se produjo tras la crisis financiera de 2008. Muchas entidades, ahogadas por la falta de liquidez, se lanzaron a emitir y colocar participaciones preferentes en busca de liquidez más barata de la que exigían los mercados. Las preferentes son un instrumento complejo y de riesgo elevado para los inversores, pero las sucursales vendieron este producto a sus clientes sin distinguir su perfil de riesgo. Estos pequeños inversores ponían sus ahorros en un producto legal, pero que exigía una vinculación “a perpetuidad”, y aunque los bancos dejaron al principio una vía de escape para recuperar el dinero, cuando las cosas se pusieron feas el sistema dejó atrapados a miles de personas sin sus ahorros de toda la vida. Miles de ahorradores se manifestaron durante años reclamando su dinero. Fue una de las fotos que dejó la Gran Recesión. Aunque Bankia no fue la única entidad que comercializó estos productos financieros, su caso fue más llamativo por tener que ser rescatada con dinero público.

La venta masiva e incorrecta, en muchos casos, de estos productos alcanzó los 42.500 millones de euros desde 1999, aunque la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) cree que solo 6.000 millones se comercializaron incorrectamente. Solo Caja Madrid, emitió 3.000 millones de participaciones preferentes en 2009, ya en plena crisis financiera. Bankia heredó el problema: Las preferentes emitidas por Caja Madrid, Bancaja, La Caja de Canarias, Caja Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja se traspasaron a Bankia tras la fusión en julio de 2010. Unos 300.000 clientes de todas estas entidades se vieron perjudicados por una controvertida comercialización de estos productos.

El caso llegó a los tribunales. La Audiencia Nacional consideró que no se podía acusar a Bankia de ningún delito por la comercialización de preferentes que llevaron a cabo las siete cajas de ahorros que dieron origen al banco.

En los últimos seis años, Bankia ha devuelto más de 2.800 millones de euros a más de 170.000 personas que adquirieron preferentes y subordinadas, según datos del banco. De ellos, la mayor parte, 137.000 ahorradores lograron recuperar 1.100 millones tras el arbitraje lanzado por la entidad en 2013. El resto recuperó su dinero por la vía judicial.

Un periodista hace una foto a la sala, durante el arranque del juicio de las tarjetas 'black'.
Un periodista hace una foto a la sala, durante el arranque del juicio de las tarjetas 'black'. Claudio Álvarez

Las tarjetas ‘black’

En otoño de 2014 se destapó el caso de los sobresueldos a directivos de Caja Madrid y Bankia. El FROB, el fondo público de rescate para la banca, denunció que cerca de 80 consejeros y altos directivos del banco utilizaron entre 2003 y 2012 unas tarjetas de crédito de empresa, opacas para el fisco, con las que gastaron 15,5 millones de euros en restaurantes, bares de copas, ropa interior, alimentación, compras en grandes superficies y viajes. Los consejeros y directivos también sacaron más de dos millones de euros en metálico de los cajeros sin ningún tipo de control. El escándalo se convirtió enseguida en el epítome de los abusos de las cajas de ahorros en medio de la crisis. El sistema de las tarjetas black fue ideado por el expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa y mantenido por Rodrigo Rato tras su llegada a la presidencia de Caja Madrid. El exvicepresidente del Gobierno del PP bajo el mandato de Aznar trasladó el sistema a Bankia tras la fusión.

Dos años y medio después de que estallara el caso, en febrero de 2017, la Audiencia Nacional condenó a penas de entre tres meses y seis años a los 65 acusados de apropiación indebida. Miguel Blesa, que cinco meses después de conocer la sentencia se suicidó mientras esperaba la decisión del Supremo, fue condenado a seis años de prisión. Rato recibió una pena de cuatro años y medio. En octubre de 2018, el Supremo mantuvo las penas impuestas por la Audiencia para los responsables de la entidad, que dispusieron “a su antojo” del dinero de la caja para gastos personales “sin control de ninguna clase y sin reflejo fiscal” entre 2003 y 2012. Ese mismo mes, Rato y el resto de condenados entraron en prisión para cumplir la condena.

Luis de Guindos, ministro de Economía en 2012 en el Gobierno de Mariano Rajoy, conversa con Jean-Claude Juncker, en los días previos a la petición del rescate.
Luis de Guindos, ministro de Economía en 2012 en el Gobierno de Mariano Rajoy, conversa con Jean-Claude Juncker, en los días previos a la petición del rescate.EFE

El rescate con dinero público

El 9 de mayo de 2012, el FROB, el organismo público creado para sanear el sector financiero ahogado tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y el crack financiero mundial provocado tras la caída de Lehman Brothers, se quedó con todo el capital de BFA, matriz de Bankia. Unos días más tarde, el banco pidió un rescate de 19.000 millones, que sumados a los más de 4.500 millones que el Estado ya había inyectado a través de otros instrumentos en la entidad elevaron las ayudas públicas a 24.424 millones de euros: la cifra del rescate.

La ingente cantidad de dinero público inyectado en Bankia obligó al Gobierno de Mariano Rajoy a pedir a Bruselas un rescate para ayudar al sector financiero que, tras la caída de Bankia, estaba en el ojo del huracán. España recibió una línea de crédito de hasta 100.000 millones a cambio de una estricta condicionalidad: tuvo que reformar las pensiones, recortar el gasto público, subir impuestos…

El Banco de España calcula cada año el coste de las ayudas al sector financiero tras la crisis de 2008. Según sus cálculos, el Estado habría perdido casi la mitad del dinero que puso para rescatar Bankia. El supervisor considera que el valor de la participación del FROB en Bankia es de 9.560 millones, frente a los 24.424 millones que el Estado inyectó en Bankia. El Banco de España recuerda, no obstante, que el banco ha devuelto 3.083 millones por la venta de 15% de su capital en los mercados y los dividendos entregados. Con estas cifras, la hipotética pérdida, hasta hoy, es del 50% aproximadamente, aunque no es definitiva porque el Estado sigue en el capital y el banco está cotizado.

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