LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Kike Sarasola reprende a sus empleados en un vídeo por no querer reincorporarse de un ERTE

Expertos laborales señalan que es el empresario quien decide sobre el momento de la vuelta al puesto de trabajo

El empresario y exatleta Kike Sarasola durante una reciente entrevista. Vídeo enviado por el propietario de la cadena Room Mate a sus empleados, al que ha tenido acceso EL PAÍS.Foto: Pablo Monge

El empresario Kike Sarasola ha enviado un vídeo a sus empleados abroncándoles porque varios de ellos han puesto “excusas” para reincorporarse al trabajo estando en un expediente de suspensión temporal de empleo (ERTE). “Señores no estáis de vacaciones, estáis en un ERTE”, suelta con indignación, después de explicar que el departamento de Recursos Humanos de su empresa le ha dicho que hay trabajadores que han argumentado que “están de vacaciones, les viene muy mal” cuando les han llamado para volver a trabajar, según el vídeo al que ha tenido acceso EL PAÍS.

Conforme transcurren los algo más de dos minutos del vídeo se observa cómo crece el enfado de Sarasola. Empieza explicando que han cerrado un hotel en México (Valentina), que la empresa no ha ingresado nada –“cero”- durante estos meses y aun así está completando el sueldo a los trabajadores afectados por ERTE. Y a partir de aquí empieza a contar “las excusas” que ponían algunos para volver al trabajo. Al final, llega a lanzar una advertencia en tono amenazante: “Como yo me entere de que alguien vuelve a poner una excusa para incorporarse al trabajo, mi actitud va a cambiar radicalmente. Y me fastidiaría mucho que por unos cuantos tengan que pagar muchos”.

Como norma general, un afectado en una suspensión de empleo no puede negarse a reincorporarse a su puesto de trabajo, explican los expertos laborales consultados por este diario. “Hay un deber de incorporarse cuando lo diga la empresa”, apunta el profesor de Derecho del Trabajo de la Universidad Complutense, Jesús Lahera, un punto en el que coinciden los otros expertos en derecho laboral preguntados.

No obstante, hay excepciones. La más clara sería que el empleado estuviera de baja por incapacidad temporal. Las vacaciones, en cambio, no estarían entre esas salvedades. Aunque esto también tiene sus matices. Uno, que estuvieran pactadas con anterioridad, aclara el profesor Adrián Todolí, de la Universitat de València. El periodo de descanso retribuido debe pactarse entre las dos partes con, al menos, dos meses de tiempo. Preguntado al respecto, Sarasola responde que ese acuerdo todavía no ha llegado. Además, durante el tiempo en que se aplica un ERTE en el que se suspende el contrato de trabajo –no en el caso de las reducciones de jornada– el derecho de vacaciones no se devenga, es decir, no se generan días de descanso pagado.

A pesar de esto, Bernardo García, abogado de UGT, expone reparos por al considerar que pueden estar vulnerándose derechos laborales y por “el tono paternalista”. Este letrado también admite que un empresario, como norma general, tiene potestad para decidir cuándo se incorpora un trabajador afectado. Incluso señala que es una obligación tratar de reactivar a la empresa y, por tanto, reincorporar a la plantilla. Sin embargo, cree que las palabras del hotelero exceden la norma porque “generaliza el reproche y la imputación, y no identifica las circunstancias en que imputa”.

En conversación con este periódico, el empresario admite que pudo haberse equivocado. “¿Que hice mal porque me cogió cabreado? Igual”, responde, después de mostrar su extrañeza porque haya llegado precisamente este vídeo a la prensa y no otros diez con contenido distinto que había enviado antes a la plantilla. Él lo define como “un toque de atención”. Subraya que lo que está haciendo es “tratar de reactivar la empresa” y añade que tras el vídeo ha recibido apoyo de “todo el mundo, de los 28 directores de los hoteles”.

La cadena hotelera Be Mate cerró muchos de sus establecimientos durante los meses más duros de la pandemia –otros los mantuvo abiertos para alojar a sanitarios– y aplicó un ERTE por fuerza mayor sobre el 80% de una plantilla de unos 1.300 trabajadores. Según explica Sarasola, la empresa completó el sueldo de los empleados “para que no perdieran poder adquisitivo”. La ley establece que a los afectados por estos expedientes el SEPE les paga el 70% del sueldo y es opción de la empresa, en negociación con sus trabajadores, completar esta retribución.

“Tenemos que abrir muy rápido porque están llegando las reservas”, apunta Sarasola, y ahí es donde se ha encontrado con que “varios, uno, dos, tres, cuatro” empleados han puesto problemas para reincorporarse, según su versión. Y de ahí el vídeo. ¿Cuántos? No concreta más.

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