LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Bruselas empeora la previsión de desplome de la economía española hasta el 10,9% en 2020

La Comisión Europea prevé una recuperación a varias velocidades de una recesión que se cebará con España, Francia e Italia

En foto, el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, en una rueda de prensa el pasado mes de junio. En vídeo, Bruselas empeora hasta el 10,9% el desplome de la economía española. FOTO: YVES HERMAN (REUTERS) / VÍDEO: EUROPA PRESS

La actividad económica europea sigue sumiéndose en un hundimiento sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. Y España e Italia, los dos países más afectados por la pandemia, se llevarán la peor parte. Bruselas advierte de que la economía española caerá un 10,9% en 2020 a causa del fuerte desplome del sector servicios. Ese derrumbe es mayor de lo que se contemplaba hace apenas dos meses —cuando se previó una bajada del 9,4%— y supone agrandar la brecha con el conjunto de la zona euro y, en particular, con socios como Alemania y los Países Bajos.

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La Comisión Europea presenta este martes las previsiones económicas de verano, en las que formula una revisión sobre la evolución del producto interior bruto (PIB) y la inflación. El documento confirma el fuerte impacto de las medidas de confinamiento impuestas a mediados de marzo, que han supuesto que la zona euro operara entre un 25% y un 30% por debajo de su capacidad en el segundo semestre del año. Ello hizo que, entre abril y junio, la economía retrocediera alrededor del 13,5%.

Sin embargo, el documento mete presión sobre todo a los líderes de la UE, si quieren frenar las enormes divergencias que se abren entre los socios. Al conjunto de la zona euro, que se contraerá un 8,7% en 2020 —un punto más de lo previsto—, no le bastará un año para recuperarse y en 2021 rebotará un 6,1%. Pero ese dato esconde dos dinámicas. Mientras Italia, Francia y España experimentarán caídas cercanas al 11% y necesitarán tiempo para rehacerse, Alemania sufrirá menos de lo previsto y el año que viene se habrá recompuesto gracias a unos planes de estímulo que equivalen al 4,7% del PIB y a un generoso paquete de avales del 40% del PIB. El comisario de Economía, Paolo Gentiloni, resumió lo que está en juego. “Esto sigue siendo una historia de creciente desigualdad, pobreza e inseguridad”, dijo el comisario, que advirtió de la urgencia de aprobar el fondo de recuperación y el presupuesto de la UE.

La Comisión prevé que España sea el segundo país de la UE que más acuse el desplome. Bruselas cree que su PIB se despeñará un 10,9% en 2020 —frente al 9,7% de hace dos meses— y crecerá el 7,1% en 2021, una décima más que lo contemplado en mayo. Bruselas es, en esta ocasión, más optimista que el FMI, que auguraba un retroceso del 12,8%, pero más pesimista que el Gobierno, que mantiene una previsión de decrecimiento del 9,2%. El Ejecutivo comunitario destaca la “contracción sin precedentes” que sufrió la economía española a causa del sector servicios. Y aunque avala la tesis del Gobierno de que ya hay signos de recuperación, todo indica que el rebote no dibujará una V perfecta.


“En España, el impacto del confinamiento durante el primer semestre de 2020 parece haber resultado peor de lo esperado en el pronóstico de primavera. A pesar de que todos los indicadores muestran que la actividad se está recuperando rápidamente, ya que las restricciones se están levantando, el rebote solo compensará parcialmente la gran contracción de la primera mitad del año. El PIB anual en 2020 se prevé que se contraiga un 10,9%. Las perspectivas para 2021 siguen sin grandes cambios en comparación con la primavera, con un crecimiento de alrededor del 7,1%”, afirmó Gentiloni.

Peligro de una segunda oleada de contagios

Bruselas prevé que las medidas de distanciamiento social han llegado para quedarse al menos un tiempo. Y eso perjudicará a todas las actividades en las que la “interacción personal” es intrínseca a la prestación del servicio: desde la hostelería y el turismo hasta el comercio o la cultura.

El turismo, uno de los puntales de la economía española, se verá perjudicado además por una disminución de la conectividad aérea y las restricciones fronterizas. Eso tendrá un impacto en el saldo exterior de España que, no obstante, podría corregirse el año que viene.

En cambio, la industria retornará a la normalidad de forma más rápida, aunque lastrada por las interrupciones en la cadena de suministro global y una demanda muy débil. A pesar de que el informe de ayer no actualizaba los datos de desempleo, la Comisión también espera un aumento de la tasa de paro a medida que los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) vayan expirando.

En una época con pocas certezas y muchos interrogantes, el informe elaborado por los técnicos de la Comisión está plagado de advertencias y notas a pie de página. Las previsiones son menos halagüeñas que hace dos meses, pero todavía pueden ir a peor si hay una segunda oleada de contagios y confinamientos. En ese caso, el PIB de la zona euro podría desplomarse más de un 11%, de acuerdo con el documento.

A todo ello se añade la posibilidad de que el Reino Unido y la UE acaben naufragando en su intento de alcanzar un acuerdo sobre su relación futura en diciembre de 2020, lo cual podría ser otro lastre para ambos lados del canal de la Mancha. Pero si bien todo puede ir a peor, también puede mejorar si los líderes de la UE acuerdan un plan de recuperación de reformas e inversiones, cuyo efecto no está recogido en las previsiones.

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