EUROGRUPO

Se busca ministro que pilote Europa hacia la recuperación

La carrera para liderar el Eurogrupo arranca ante un mandato marcado por el desplome económico de 2020

Nadia Calviño, vicepresidenta y ministra de Economía, en el Congreso de los Diputados el pasado 24 de junio.
Nadia Calviño, vicepresidenta y ministra de Economía, en el Congreso de los Diputados el pasado 24 de junio.J.J.Guillén / EFE

Se busca ministro de la zona euro encargado de las finanzas de su país que se vea capaz de pilotar la economía de la región en su peor recesión en tres cuartos de siglo. El trabajo es a tiempo parcial, pero requiere de gran dedicación. Se solicitan habilidades de negociación, de flexibilidad y de creatividad. Preparación en gestión de crisis. Imprescindible hablar idiomas y dotes comunicativas. Contrato de dos años y medio renovable.

Tres ministros han respondido al anuncio del tablón de Bruselas: la española Nadia Calviño, el irlandés Paschal Donohoe y el luxemburgués Pierre Gramegna. Los tres quieren presidir la mesa de un organismo informal que jugó un papel de primer orden en la Gran Recesión, despachando asuntos como los rescates de Grecia, Irlanda, Chipre o Portugal y la asistencia a España. “El Eurogrupo ya funciona como una suerte de Gobierno”, ha llegado a afirmar el presidente del fondo de rescate europeo, Klaus Regling.

En Bruselas hay quien recuerda con nostalgia los tiempos en los que una palabra del presidente del Eurogrupo movía los mercados. Era la época en la que el holandés Jeroen Dijsselbloem presidía el organismo, que vivía no pocas disputas a cuenta del alemán Wolfgang Schäuble, el griego Yanis Varoufakis o el francés Michel Sapin. “El próximo presidente del Eurogrupo necesita un plan para hacer que vuelva a ser útil”, escribe con rotundidad Lucas Guttenberg, del Centro Delors en Berlín. “Necesita reconstituirse a sí mismo como un organismo que tiene la voluntad y capacidad de tomar decisiones políticas”, añade.

En la mayor parte de la época de Mário Centeno, el Eurogrupo ha estado fuera de los focos. “Es injusto achacárselo a él. La economía tiraba y los ministros no han querido avanzar”, dice un alto funcionario europeo. Centeno no se va con los bolsillos vacíos. Deja un paquete de créditos de más de medio billón de euros preparado para responder a la pandemia.

Fuentes diplomáticas opinan que el próximo jefe del Eurogrupo tendrá un papel limitado en la gestión de la actual crisis, ya que el fondo de recuperación se está discutiendo a nivel de jefes de Estado y de Gobierno de los 27 socios y no de los 19 del euro. Además, el portugués se va después de que el plan de recuperación haya supuesto fulminar el llamado presupuesto de la zona euro.

Sin embargo, los ministros acordaron en el último Eurogrupo que el plan de recuperación debía tener una dimensión específica para la zona euro. Y en cualquier caso, recuerdan fuentes diplomáticas, el plan no resolverá de golpe todos los problemas.

“El gran asunto que se deberá abordar va a ser el sistema bancario. El deterioro de la economía real tendrá un impacto en el balance de los bancos, algunos de los cuales tenían una débil capitalización”, advierte Guntram Wolff, director del think tank Bruegel. “Habrá que evitar los errores de 2008”, advierte.

Las complejas carpetas que aguardan al nuevo presidente pueden ponerlo en un primer plano institucional en Bruselas. Al próximo jefe del Eurogrupo le aguardan viejos retos que ahora son más urgentes y otros nuevos que van a marcar la velocidad con que la zona euro deja atrás la crisis. “Christine Lagarde ha hecho su parte, de modo que el Eurogrupo deberá llevar a cabo una coordinación de la política fiscal mucho más fuerte”, asegura Karel Lannoo, director del Centro Europeo de Estudios Políticos (CEPS).

El futuro presidente deberá completar la reforma del Mede, la Unión Bancaria, moderar el debate de la reforma de las reglas fiscales y la tasa digital. “Y a medio plazo, cómo volver a cumplir con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento”, añade Lannoo. El director ejecutivo de CEPS cree que el Eurogrupo necesita un líder con personalidad. Como en su día, dice, lo fue Dijsselbloem. “Sin duda, Nadia Calviño puede marcar la diferencia”, sostiene. La vicepresidenta cuenta, de momento, con el apoyo explícito de la canciller alemana, Angela Merkel. Pero tiene poco menos de dos semanas para convencer a, al menos, otros nueve socios de que encaja con el perfil de la oferta de empleo.

La favorita que inquieta al norte

Nadia Calviño (A Coruña, 51 años) es ahora la única mujer en la sala del Eurogrupo. La meteórica carrera de la vicepresidenta tercera en la Comisión Europea y su prestigio en Bruselas y Berlín hacen que su nombre suene periódicamente para las vacantes en altas responsabilidades del club. Calviño ya participó hace un año en la carrera para la dirección del FMI. A pesar de que no cuajó, fuentes comunitarias sostienen que sirvió para proyectarla para futuras ocasiones. Y el momento ha llegado. Ahora tiene el respaldo de Angela Merkel para romper ese techo de cristal. Su elección permitiría mantener los equilibrios institucionales: el cargo seguiría en manos de una economista independiente vinculada a los socialdemócratas del sur. Su punto débil está en el norte. Calviño ha convertido a España en un actor relevante en el Eurogrupo. Sus posiciones europeístas y contrarias a la austeridad la han situado en la antítesis de los halcones, que podrían unirse en apoyo de sus competidores.

El ministro que vetó la tasa digital

El conservador irlandés Paschal Donohoe (Phibsborough, 45 años) es un apasionado de la lectura de política económica. No es raro, de hecho, ver críticas escritas por el ministro de Finanzas irlandés en publicaciones como el Irish Times. De su currículo se desprende que, a diferencia de sus rivales, su otra gran pasión es la política. Irlanda no encaja dentro de la definición de un halcón. Pero el Norte, según fuentes comunitarias, lo ve como una alternativa a Calviño. Su punto débil es la baja fiscalidad del país. Pero, sobre todo, haber bloqueado la propuesta francesa para una tasa Google a nivel comunitario.

Segundo intento de un veterano

En caso de que Pierre Gramegna (Esch-sur-Alzette, 62 años) ganara, sería la segunda vez que un luxemburgués lidera el Eurogrupo. El primero fue el también expresidente de la Comisión Jean-Claude Juncker. Gramegna vuelve a intentar encaramarse a ese cargo después de que en 2017 perdiera frente a Mário Centeno. En un Eurogrupo polarizado entre norte y sur, Gramegna se presenta como una solución de consenso para conciliar las dos almas del euro. Y luce, además, sus credenciales como uno de los más veteranos del grupo. Sin embargo, fuentes diplomáticas sostienen que la oferta de su candidatura es muy similar a la del irlandés.

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