Las nuevas viviendas en Euskadi deberán tener al menos 35 metros y una terraza

El nuevo decreto de habitabilidad del Gobierno vasco toma el confinamiento como lección y obliga a construir balcones sin que computen como superficie útil

Viviendas de madera en construcción en Hondarribia (Gipuzkoa).
Viviendas de madera en construcción en Hondarribia (Gipuzkoa).javier hernandez juantegui

Las nuevas viviendas que se construyan en el País Vasco deberán tener una superficie mínima de 35 metros cuadrados, con habitaciones de al menos 10 metros y será obligatorio que cuenten con una terraza cuya construcción no se computará a la superficie útil del piso. Estas condiciones mínimas de habitabilidad serán preceptivas para las viviendas de obra nueva y también para las que se sometan a una rehabilitación.

El decreto de habitabilidad que el Gobierno vasco está ultimando, y espera aprobar antes de final de año, establece los requisitos indispensables que deben cumplir las nuevas viviendas con el objetivo de que sean “más versátiles y flexibles”, además de “adaptadas a las circunstancias de sus habitantes con el paso del tiempo”, según ha explicado este viernes el consejero de Vivienda, Iñaki Arriola, durante la presentación del proyecto normativo.

Una de las principales novedades de la norma es la incorporación de “experiencias aprendidas durante el confinamiento”, ha dicho Arriola, “cuando la casa ha sido nuestro refugio y también nuestro lugar de trabajo, de estudio y de ocio”. El aislamiento forzoso de las familias en sus viviendas ha evidenciado la importancia de que estas contaran con un “espacio exterior” para el esparcimiento de las personas, así como de dormitorios y habitaciones aptos para poder teletrabajar. De ahí que el decreto establezca que las nuevas viviendas deberán tener una terraza o balcón con una superficie de al menos cuatro metros cuadrados y con metro y medio de fondo. Para favorecer su disposición, este espacio no computará en la edificabilidad de la vivienda.

“El confinamiento ha confirmado que íbamos en la buena dirección y ha ratificado la importancia de las zonas exteriores —balcones o terrazas— como espacios para vivir, como zonas de estancia abiertas al aire libre, a la calle y al resto de los vecinos”, ha señalado el consejero.

La futura norma tiende a favorecer la construcción de un modelo de vivienda más versátil que la actual y su filosofía es ofrecer, una vez garantizados unos requisitos mínimos, la máxima libertad en el diseño y construcción de los inmuebles, favoreciendo la innovación en la edificación, según se recoge en el borrador. Las habitaciones principales tendrá como mínimo 10 metros cuadrados cada una. Únicamente la tercera habitación podría contar con 8,5 metros, siempre y cuando se incorporen tres metros extra a la sala. “Se pretende que la habitación no sea solo un lugar para dormir, sino un espacio multifunción que sirva para estudiar, trabajar, jugar o relacionarse”.

La superficie mínima de las cocinas será de siete metros cuadrados, como se exige en la actualidad en las viviendas de protección oficial, y se establece que debe estar conectada o ser contigua al comedor o la sala de estar. Los pisos deberán garantizar la libre accesibilidad y contar con posibilidades de adaptarse, mediante una pequeña reforma, a personas con movilidad reducida.

También incorpora la perspectiva de género, de modo que el diseño de los edificios deberá evitar recovecos y ángulos ciegos que creen inseguridad en los portales y zonas comunes. Dentro de la vivienda se recomienda integrar al máximo el espacio de estar con el comedor y la cocina con la finalidad de que las tareas del hogar sean visibles a todos y estas puedan ser compartidas por el conjunto de la familia.

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