LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

El BCE saca más artillería contra la crisis y supera las expectativas: aumenta las compras de deuda en 600.000 millones

Lagarde amplía el programa de adquisición de bonos para luchar contra la pandemia, que suma 1,35 billones hasta al menos junio de 2021

Christine Lagarde, presidenta del BCE.
Christine Lagarde, presidenta del BCE.Thomas Lohnes

El BCE demostró de nuevo que estos no son tiempos para titubeos. El banco que preside Christine Lagarde sacó más artillería contra la crisis. Y lo hizo superando las expectativas de los mercados. La institución decidió ampliar el programa de compras de activos vinculado a la pandemia en 600.000 millones y extenderlo al menos hasta junio de 2021 ante la revisión a la baja de la inflación y el descalabro económico al que se enfrenta la zona euro. Lagarde sostuvo que el BCE está “completamente comprometido” en “hacer todo lo necesario dentro de su mandato” para salir del bache.

La zona euro se halla en el peor trimestre que haya registrado cualquier serie histórica desde el nacimiento del proyecto europeo. La economía de los países de la moneda única se habrá desplomado un 13% entre abril y junio. Y eso que, de momento, lo peor ha pasado. Por ahora. Porque las capitales no saben ni si habrá un segundo brote ni si la vacuna llegará en un tiempo razonable. En el peor se los casos, la economía podría despeñarse un 12,6%.

El BCE no quiere ningún paso en falso durante la actual desescalada. A la espera de un gran plan de recuperación comunitario, los países siguen endeudándose para afrontar el coste de la crisis sanitaria, la factura de las prestaciones de desempleo o las ayudas a sus empresas. Bruselas prevé, de momento, que la deuda vuele del 84,1% al 102,7% del PIB en el conjunto de la zona euro.

Adelantándose al resto de instituciones europeas, Fráncfort lanzó el pasado mes de marzo el Programa de Compras de Emergencia Pandémica (PEPP, por sus siglas en inglés), cargado con una munición de 750.000 millones de euros. Durante la etapa de hibernación económica, se emplearon 234.665 millones, el 31% del total.

La rapidez en gastar cartuchos hizo temer a los mercados de que el programa no pudiera durar más allá de otoño, a pesar de que el BCE había dado señales de que, si era necesario, ampliaría el plan. Este jueves cumplió su palabra y acalló las dudas yendo más allá de lo previsto por los analistas al recargar el bazuca con 600.000 euros más.

En total, el programa de compra de deuda tiene ahora una potencia de fuego de 1,35 billones de euros, que se irán empleado hasta “al menos” junio de 2021 o, en cualquier caso, cuando el Consejo de Gobierno del BCE juzgue que la pandemia ha acabado. A partir de entonces, y hasta al menos hasta finales de 2022, los vencimientos de la deuda se seguirán reinvirtiendo.

En la comparecencia posterior al Consejo de Gobierno del BCE, Lagarde justificó las medidas adoptadas en la necesidad de “apoyar la economía durante la reapertura gradual” y proteger “la estabilidad de precios a medio y largo plazo” cuando la zona euro bordea la deflación.

Ante un desplome del PIB del 8.7% en 2020 que tardará dos años en remontar y una inflación que a finales de este año estará en el 0,3%, el BCE apuesta por otra oleada expansiva hasta haber apuntalado de nuevo la economía europea. Además de incrementar la potencia del PEPP, el BCE decidió seguir con el programa de compra de activos (APP, por sus siglas en inglés), de 120.000 millones de euros, y mantener los tipos de interés intactos.

"Independencia” del BCE

Lejos de dejarse amedrentar por la sentencia del Constitucional alemán, Lagarde reivindicó en varias ocasiones la “proporcionalidad”, la “eficiencia”, la “efectividad” o el “coste-beneficio” de las medidas adoptadas en el Consejo del Gobierno de la institución.

Lagarde mantuvo este jueves la misma actitud respecto a la sentencia de Karlsruhe que pone en cuestión el programa de compra de deuda del BCE: dijo que la pelota estaba en en el tejado del gobierno y el parlamento alemán y no en el suyo. Eso sí, confió en que Berlín lo resuelva respetando la “independencia” del BCE, la “supremacía” del Derecho comunitario y la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE.

Las medidas del BCE dispararon la cotización del euro frente al dólar y se trasladaron de inmediato a los mercados de deuda. Italia y España, los dos países más afectados por la pandemia, han sido hasta ahora dos de los más beneficiados por el PEPP. Y todo indica que podrán seguir siéndolo.

Los analistas consideran que al incrementar la potencia de fuego del PEPP y dejar intactos los tipos de interés y otros programas, el BCE está haciendo una apuesta por un plan que destaca sobre el resto por su “flexibidad”. De hecho, Lagarde lo definió como “temporal” y “orientado a objetivos” como “respuesta a la pandemia”.

“El PEPP sigue siendo una herramienta temporal y bien dirigida que puede explotar toda la flexibilidad posible en términos de tiempo, segmento de mercado y jurisdicción”, señala el ex secretario del Tesoro italiano Lorenzo Codogno. “Si la situación empeora, el BCE podría orientar las compras de deuda pública del PEPP hacia los países periféricos europeos”, recuerda el analista de M&G Wolfgang Bauer.

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