LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Las ventas del comercio minorista sufren la mayor caída de la serie histórica

La facturación del sector se desplomó un 31,5% en abril por la pandemia, según el INE

Varios clientes en el interior de una tienda de decoración tras su reapertura este lunes, en Madrid.
Varios clientes en el interior de una tienda de decoración tras su reapertura este lunes, en Madrid.Marta Fernández Jara / Europa Press

El comercio minorista sufrió en abril el golpe del coronavirus en toda su extensión. Las ventas del sector cayeron un 31,5% respecto al mismo mes de 2019, según ha publicado este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE), el mayor desplome registrado en la serie histórica. Este descenso está provocado principalmente por los cierres de multitud de locales y establecimientos durante el estado de alarma, que solo ahora van reabriendo sus puertas aunque con restricciones. Según las cifras de la oficina estadística, el 46% de las empresas estuvieron cerradas en abril.

El dato de abril es el mayor hundimiento registrado por el comercio minorista y supone además el segundo mes consecutivo de retroceso. En marzo, cuando ya hubo medio mes con el estado de alarma en vigor, la caída fue del 14%. Y en lo que va de año, la pérdida ya es del 10,7%. En el caso del dato corregido, eliminados los efectos estacionales y de calendario, las ventas cayeron un 31,6% en abril, más del doble del retroceso de un mes antes (-14,2%). En variación mensual, la caída de la facturación entre abril y marzo, sin efecto estacional y de calendario, fue del 20,4%.

“Esta caída era de esperar porque estaban muchos comercios cerrados todo el mes. Y en tasa interanual se prolongarán los retrocesos probablemente en mayo”, argumenta Emilio González, profesor de economía de Icade. Durante el estado de alarma, los comercios minoristas tuvieron que cerrar, excepto los que se dedicaban a la alimentación, bebidas, productos y bienes de primera necesidad, productos farmacéuticos, médicos, ópticas y productos ortopédicos, productos higiénicos, prensa y papelería, combustible, estancos y alimentos para animales de compañía, entre otros.

Pese a las explicaciones y motivos lógicos de la caída, un batacazo así no tiene precedentes en el sector en España. Hasta ahora, sin contar con el desplome de marzo de este año, el peor registro anotado fue en septiembre de 2012, cuando la caída fue del 13,6% anual y del 8% mensual en plena Gran Recesión por la entrada en vigor de la subida del IVA del Gobierno de Rajoy. Es decir, el dato de abril es más del doble de lo anotado en septiembre de 2012 y en marzo de 2020, lo que da la medida de un desplome descomunal.

En cuanto al empleo, la pérdida ha sido del 2% en abril respecto al mismo mes del año anterior. Eso sí, este dato no refleja todos los trabajadores afectados por expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), según explica el INE. Por lo tanto, el efecto real está diluido, ya que esa plantilla con el empleo suspendido no aparece como nuevos desempleados. Al menos no por el momento, pero existe el riesgo de que parte de ellos acaben engordando los datos de paro.

Auge de las ventas por Internet

Durante el estado de alarma, el cierre al público de los comercios minoristas no impedía que se mantuviese la venta online. Y este ha sido el clavo ardiendo al que se han agarrado muchas compañías del sector. “Ha sido el lugar donde se podían satisfacer determinadas necesidades, ya que muchas empresas tenían operativas sus tiendas por Internet y la logística necesaria para el reparto. Los clientes, cuando necesitaban algo, al no poder ir a una tienda, han recurrido a esta vía”, explica González. Según el INE, el negocio por Internet se disparó un 52,9% respecto a abril de 2019, su mayor subida en cuatro años.

Por modos de distribución, el mayor desplome en tasa anual lo registraron las pequeñas cadenas, con una caída del 51,1%. Este es uno de los subsectores que más sufrirán la crisis del coronavirus, ya que estas pymes y autónomos contaban con márgenes de rentabilidad exiguos y no disponen de una capacidad de financiación elevada. “Muchas no sobrevivirán porque no tienen caja suficiente para sobrevivir durante uno o dos meses teniendo que mantener, por ejemplo, el pago del alquiler. Y cuando puedan reabrir, su rentabilidad se reducirá o incluso no serán rentables por las restricciones”, asegura el profesor de economía Emilio González. Las que mejor resistieron han sido las grandes cadenas, en su mayoría con la alimentación como base de su negocio, aunque también quedan en negativo (-6,5%)

Por tipo de productos, los alimenticios fueron los únicos que resistieron y se anotaron una caída mínima del 0,6% en abril. Además, si se mira en la evolución de ventas de estos productos dentro de las grandes superficies, se registró un avance del 6,1%. En el caso de los no alimenticios en general (no solo en las grandes superficies), la evolución no invita al optimismo y se hundieron un 53,3%. Entre estos, los que más sufrieron fueron los del segmento de equipo personal (-81,5%), equipo del hogar (-59,1%) y de otros bienes (-31,7%).

Si se sacan de la ecuación las estaciones de servicio, la facturación del comercio minorista cayó un 28,9% en abril comparado con el mismo mes de 2019. Y las gasolineras de forma individual se desplomaron un 58,9%, un embate importante derivado del estado de alarma y de la movilidad muy reducida que estaba vigente.

Canarias y Baleares, las más afectadas

El impacto sobre las ventas por comunidades dejó una herida mayor en Canarias (-39,7%) y Baleares (-39%) respecto a abril del año pasado, dos regiones que dependen en mayor medida de un sector, el del turismo, que se ha visto reducido a cero durante el estado de alarma. Las que registraron una pérdida menor fueron Galicia (-23,4%), Castilla-La Mancha (-26,2%) y País Vasco (-27,2%).

En cuanto al impacto sobre el empleo, solo las grandes cadenas incrementaron un 3,7% su plantilla respecto a abril del año pasado. Las contrataciones de los grandes supermercados para hacer frente a la avalancha de compras de productos de primera necesidad durante el estado de alarma provocaron este avance. También el incremento en empleados de limpieza y desinfección, así como personal de seguridad para evitar aglomeraciones en los establecimientos. En el caso de las pequeñas cadenas, la caída fue del 6,4%.

Por comunidades autónomas, Baleares y Canarias fueron las más golpeadas, por su dependencia con el sector servicios, con un retroceso del empleo en tasa interanual del 6,3% y del 3,4%, respectivamente. Los menores descensos se produjeron en La Rioja (-0,3%) y Cataluña (-0,7%).

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