CRISIS DEL CORONAVIRUS

Joan Clos: “El acceso a la vivienda es un problema nacional”

Con unas 20.000 casas en las carteras de sus socios, el objetivo de Asval es sentarse con el Gobierno y llegar a los pequeños propietarios

Joan Clos preside la Asociación de propietarios de vivienda en alquiler. CARLOS ROSILLO
Joan Clos preside la Asociación de propietarios de vivienda en alquiler. CARLOS ROSILLO© Carlos Rosillo

Ha sido alcalde, ministro, embajador y director de la agencia dedicada al urbanismo de Naciones Unidas. Con esas credenciales llega Joan Clos (Parets del Vallés, Barcelona, 70 años) a la presidencia de Asval, la recién creada Asociación de propietarios de vivienda en alquiler. Se trata de un modelo novedoso en España que se inspira en otros países de Europa en los que organizaciones similares funcionan desde hace décadas y tienen un papel en el mercado del arrendamiento. Ese, aproximarse a los estándares continentales, es precisamente su primer objetivo. “Deseamos colaborar para promover un incremento del mercado de alquiler, al menos para acercarnos al promedio europeo de entre un 33% y un 35% de inquilinos”, señala Clos en una entrevista que se desarrolla telefónicamente debido a las medidas de confinamiento.

En España todavía se ven muy lejos esos porcentajes. Según Eurostat, un 23,7% de personas viven en casas que no son de su propiedad (incluyendo a quienes sus allegados han cedido gratis una vivienda, que son sobre un 6% según el INE). La media en la eurozona, siempre siguiendo los criterios de la oficina estadística de la Unión Europea, es de un 33,8% de arrendatarios. “Tradicionalmente hemos tenido unas políticas que han fomentado la propiedad”, explica Clos, quien ve poderosas razones para que eso cambie: “La economía moderna, que se caracteriza por una mayor movilidad, necesita un mayor mercado de alquiler para desarrollar toda su capacidad”.

Pero no ha sido esa la única consecuencia de los planes nacionales de vivienda. Para quien fue primer edil de Barcelona entre 1997 y 2006, y durante 19 meses ministro de Industria del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, “la ausencia de una política pública consistente en vivienda asequible” ha dejado los arrendamientos al albur del mercado. “Esto hace que los precios puedan evolucionar más fácilmente en las zonas con una demanda creciente; en cambio, en la España vaciada van hacia abajo”, lamenta.

Hecho el diagnóstico, toca ponerse manos a la obra. “La solución es compleja: es producir vivienda asequible para los que pueden estar interesados en ella y en los sitios donde hay demanda”, explica Clos. “No es un problema técnico, de construir; es un problema urbanístico de dónde se ponen estas viviendas”. Y la nueva asociación, añade, ve esto como un problema de primer orden porque “para que funcione el alquiler, tiene que funcionar bien el alquiler asequible”.

Ocho años al frente de ONU-Hábitat, el programa de Naciones Unidas que vigila los desarrollos urbanos, dan perspectiva sobre el desafío que hay por delante. “No quisiera que se saque la conclusión de que es sencillo”, insiste el presidente de Asval, “hay éxitos y fracasos en todo el planeta tratando de resolver estos temas, pero predominan los fracasos porque hay que trabajar con mucho detalle para que vaya bien”. No intentarlo, eso sí, aboca a una situación mucho peor: “Si no se resuelve el problema de acceso a la vivienda, entonces estamos ante un problema nacional”, zanja.

Evitar los guetos

“Los programas que funcionan suelen ser los de países europeos con una larga trayectoria del Estado de bienestar donde se buscan promociones de vivienda más pequeñas, menos masivas y, además, integradas en el entorno urbano, sin constituir guetos”, indica quien ha desarrollado toda su carrera política en el PSC. Por eso, a la hora de garantizar el derecho a la vivienda digna, muestra una preferencia por “los modelos socialdemócratas europeos frente a otros que parten de tradiciones que son menos asimilables, porque nuestras sociedades no se sentirían cómodas con esa clase de gobernanza”. Se refiere a ejemplos como el de Singapur, del que elogia “la mezcla de distintos niveles económicos dentro de un mismo edificio” porque “si no se hace así, la probabilidad de fracaso es muy alta”.

Médico epidemiólogo de formación, Clos se mantiene optimista en la actual coyuntura. “Quiero creer que en unos meses el rebote de la economía será importante”, apunta, y ve además ocasión “para salir de esto con unas políticas basadas en la nueva economía”. Para las relacionadas con la vivienda, donde mide mucho cualquier crítica a las autoridades en un momento en que “la lógica es salir del atolladero”, Asval se propone iniciar un diálogo cuanto antes. La organización, tras muchos meses de preparación, ha visto la luz en plena crisis del coronavirus.

“Un cambio de política secular requiere de una reflexión profunda, de un consenso profundo y de una regulación a largo plazo. Esto es lo que nos gustaría hablar con el Gobierno, que creo que coincide en nuestros dos objetivos principales: aumentar el sector del alquiler y desarrollar una política de vivienda asequible”, indica el exministro. Está de acuerdo con la idea de fomentar la colaboración público-privada para, con cesiones del uso de suelo, construir edificios dedicados al alquiler de precio limitado. Sin embargo, ve menos clara la limitación de precios prometida por el Ejecutivo.

Con unas 20.000 viviendas en las carteras de sus socios, mayoritariamente grandes actores inmobiliarios, el objetivo de Asval es llegar ahora a los pequeños propietarios, la inmensa mayoría del mercado español. Precisamente la adhesión del fondo Blackstone, el mayor casero de España, ha provocado una mala acogida de la nueva asociación por parte de los sindicatos de inquilinos, que la han calificado de lobby de grandes propietarios. Clos señala que “lo deseable es que haya interlocución” y pide a ambas partes “trabajar para hacer posible el diálogo, aunque algunas actitudes y el léxico que se utiliza lo dificulten”.

En la hoja de ruta del exalcalde los grandes inversores son necesarios porque “es más fácil que intervengan en operaciones que requieren mucha financiación”, pero no ve una colisión de intereses con pequeños ahorradores. “En un sistema estabilizado, el inversor natural en vivienda se parece más en sus expectativas a una familia que a un fondo especulativo, porque las rentabilidades son más bajas y casi por selección natural las operaciones van cayendo en manos de fondos estables”, concluye.

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