la crisis del coronavirus

París y Berlín buscan un pacto de mínimos tras el fiasco del Eurogrupo

Los ministros de Finanzas de los Veintisiete no pudieron levantar el bloqueo de Italia y los Países Bajos a un acuerdo que hubiera permitido movilizar más de medio billón de euros

Banderas de la UE ante la sede de la Comisión Europea, en Bruselas. En vídeo, la ministra de Asuntos Económicos apela a "reforzar los lazos" que unen a los países europeos. REUTERS (VÍDEO: EUROPA PRESS)

La Unión Europea sigue siendo incapaz de dar una respuesta común a la crisis económica derivada de la mayor emergencia sanitaria que sufre el continente desde el nacimiento del proyecto europeo. Tras 16 horas de negociaciones, los ministros de Finanzas de los Veintisiete constataron que no era posible levantar el bloqueo que Italia y los Países Bajos ejercían sobre un acuerdo que hubiera permitido movilizar más de medio billón de euros. Ante el fracaso de la madrugada de este miércoles, Berlín y París tratan de imponer ahora un acuerdo de mínimos que zanje este capítulo y empezar a abordar la espinosa recuperación económica.

Los titulares de Finanzas debían haber aprobado el martes una batería de medidas para proteger la piel productiva de Europa de la formidable erosión a la que está siendo sometida por la pandemia. El paquete que había sobre la mesa, bendecido por París y Berlín, trata de tender una red de seguridad para las finanzas públicas (240.000 millones de euros), empresas (200.000 millones) y trabajadores (100.000 millones) de forma urgente. Y a continuación, debían empezar a perfilar el ataque con esa suerte de plan Marshall que en esta ocasión Europa deberá financiar de su propio bolsillo.

Ni una cosa ni la otra. “Es urgente que haya un acuerdo sobre estos temas”, dijo este miércoles la ministra Nadia Calviño, que añadió que los ciudadanos no entenderían que en la reunión del jueves no se llegue a ese acuerdo. “Europa se juega mucho en esta crisis”, concluyó. Las líneas rojas trazadas por Roma y La Haya hicieron imposible el acuerdo tras horas de recesos, reuniones bilaterales y borradores que acababan siendo inaceptables por alguna de las dos partes. La principal discrepancia estaba en el fondo europeo de rescate (Mede), que está llamado a actuar como cortafuegos en caso de que esta crisis acabe extendiéndose hasta la deuda soberana. La propuesta que llevó el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, fijaba que los países pudieran recibir una cantidad equivalente al 2% de su PIB para hacer frente a la pandemia, pero evitando el estigma que suponía recurrir al Mede y despojando a los créditos de las condiciones de un rescate.

Italia ya había mostrado antes de la reunión sus reticencias ante el Mede. El meollo está, sin embargo, en las condiciones para obtener esas líneas de crédito. Los Países Bajos insistían en una doble fase de acceso: en la primera, se desembolsaría el dinero sin condiciones, pero, una vez atendida la urgencia, el país debería someterse a un programa de ajustes y reformas. Ni Italia ni España —que ahora dicen no tener intención de pedir esos créditos— aceptan esa contrapartida.

Ni siquiera la mediación de París y Berlín hizo que ninguna de las partes aflojara. Roma y La Haya recelaban de cada palabra que se plasmaba en algún borrador. Fuentes diplomáticas coincidieron en que hasta cierto punto se trataba de una cuestión de lenguaje, aunque admitían que las palabras elegidas podían abrir la puerta a un programa de rescate. “Mientras contamos los muertos por cientos y miles, los ministros de Finanzas están jugando con palabras y adjetivos. Seremos juzgados por los mercados. Y luego, por nuestros ciudadanos”, advirtió a las cinco de la madrugada el ministro francés, Bruno Le Maire, confirman fuentes francesas.

Pero tampoco esa advertencia surtió efecto. El ministro italiano, Roberto Gualtieri, podía entrar en el juego del Mede, pero no aceptar las condiciones de un rescate dada la envergadura de la emergencia sanitaria que afronta Italia. Y menos con la presión de Matteo Salvini llamando a través de las redes sociales a los italianos a dejar de lado a Bruselas y proponiendo una suerte de bonos patrióticos. El holandés Wopke Hoekstra acudió a la reunión atado por el aval de su Parlamento, que había dado luz verde a ese rescate en dos fases. Por ello, algunos ministros barruntaron la posibilidad de volver a dejar ese capítulo abierto para que llegara a la mesa de los líderes de los países.

A las ocho de la mañana, los ministros decidieron retomar su agenda nacional y aparcar la discusión hasta este jueves. En vistas a esa nueva intentona, París y Berlín urgieron a Italia y Holanda, sin nombrarlos, a que se movieran. “Llamamos a todos los países a estar a la altura de los desafíos excepcionales para lograr un acuerdo ambicioso”, dijeron en un mensaje coordinado Bruno Le Maire y el vicecanciller alemán Olaf Scholz. Fuentes francesas confirmaron que el ministro inició nuevos contactos para allanar el terreno a un posible acuerdo.

Caballo de batalla

Alemania y Francia han acordado este paquete de medio billón de euros. Pero cuando pasen esta página llegará el verdadero caballo de batalla de Emmanuel Macron, Pedro Sánchez y Giuseppe Conte. Los tres siguen presionando por un mecanismo para financiar la recuperación de Europa que este miércoles tampoco lograba hallar su encaje en el acuerdo de los ministros. En juego no solo hay millones de puestos de trabajo, sino también el peligro de que, tras años de bonanza, esta crisis acabe reabriendo la brecha entre el Norte, capaz de afrontar todos los gastos, y el Sur, golpeado por la pandemia y todavía preso de las herencias de la Gran Recesión.

Italia insistió durante la reunión en los eurobonos para cubrir los costes de la reconstrucción. Pero ese instrumento sigue siendo un tabú en Alemania y Holanda. “Los Países Bajos siguen estando en contra de la idea de eurobonos. Creemos que eso creará más problemas que soluciones para la UE”, sostuvo Hoekstra.

Sin embargo, fuentes diplomáticas señalan que otro instrumento con capacidad de emitir deuda o de estar vinculado al Presupuesto de la UE sí podría tener recorrido. Francia y España ya han hecho el viraje hacia una solución intermedia en forma de un “fondo de recuperación”. Fuentes diplomáticas sostienen que los ministros no lo rechazaron, pero acordaron dejar esa decisión en manos de los jefes de Estado y de Gobierno. Aun así, a primera hora de la mañana los socios del euro tampoco habían cerrado la fórmula para encajarlo en el texto de conclusiones o en la carta que Centeno debe mandar al presidente del Consejo, Charles Michel.

“El Mede es la madre del cordero”

“El Mede es la madre del cordero. Una vez se resuelva ese asunto, se cerrarán rápidamente el resto de los temas”, aseguró un diplomático. El fondo de rescate europeo centró horas del debate del Eurogrupo, pero no era el único punto que generaba controversia. De hecho, en cada punto de la propuesta de Centeno había discrepancias. Los países del Norte, por ejemplo, recelaban del sistema de ayudas para evitar despidos masivos propuesto por la Comisión y pedían que, de algún modo, se acotara en el tiempo. Igualmente, había ciertas dudas de que los préstamos del Banco Europeo de Inversiones (BEI) pudieran ir a grandes empresas por parte de algunas capitales, aunque finalmente se acordó abrir sus créditos a todas las firmas pero poniendo el foco en las pymes.

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