La crisis del coronavirus

Carritos repletos de comida para vencer el miedo

Los supermercados de Madrid reciben un aluvión de compradores un día antes del cierre de colegios

Largas colas en el un supermercado en Majadahonda (Madrid). Foto y Vídeo: Carlos Rosillo
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Madrid / Valencia - 10 mar 2020 - 13:14 UTC

De repente, un nuevo escenario se convirtió este martes en habitual en los supermercados de Madrid. Colas de compradores ansiosos por hacer acopio de pasta, arroz, aceite, leche o papel higiénico se reprodujeron desde primera hora de la mañana hasta la tarde. Desde muy temprano se veían carritos repletos, algo poco habitual a esas horas. Los llevaban compradores que querían abastecerse antes del cierre de los colegios en la Comunidad, y anticipando a que, con los niños en casa, les fuera más difícil hacer la compra. A última hora del día, padres que salían del trabajo y recogían a sus hijos del último día de clase abarrotaban diversos hipermercados de la capital y de los centros comerciales de los municipios aledaños y salían con los maleteros de los coches repletos.

“Nos estamos quedando con pocos productos, esto empezó desde ayer [por el lunes] y ahora estamos colapsados”, explica Wender Montilla, empleado de Alcampo del barrio madrileño de Tetuán, que asegura que desde las ocho de la mañana había gente esperando para entrar, pese a que abren a las nueve. Los clientes se acumulaban ante las cajas para pagar, con colas más largas de lo habitual. “Normalmente, tardo 20 minutos en hacer la compra y hoy ha sido una hora. Sobre todo esperando en caja. Creemos que es exagerado, pero un poco de miedo tenemos todos”, confiesa Marco Antonio, de 50 años.

La estampa se repetía en numerosos supermercados de la capital. En un Mercadona del distrito de Ciudad Lineal había una cola de coches para acceder al aparcamiento. Dentro, decenas de clientes con los carros llenos se agolpaban ante las cajas. El supermercado de El Corte Inglés de Arapiles, en el centro de Madrid, también ha sufrido este efecto. “No te lo puedes creer. Ni un minuto sin parar. No he podido ni ir al baño”, le comentaba un reponedor a una compañera. Otro trabajador del Carrefour de la calle de Cea Bermúdez, en el distrito de Chamberí, contaba que hasta el gerente del supermercado se había tenido que poner a atender en caja. “Nunca había visto algo así”, señala.

Las cadenas de supermercados descartan que exista el riesgo de desabastecimiento como consecuencia del coronavirus y apuntan a que el suministro está garantizado pese a registrar una mayor afluencia de clientes. “España cuenta con una de las distribuciones alimentarias más eficientes de Europa y con un equipamiento preparado para hacer frente a situaciones extraordinarias, como la provocada por la actual crisis de la Covid-19”, asegura la asociación española de distribuidores, autoservicios y supermercados (Asedas).

Ante las imágenes de estantes vacíos y el efecto llamada que puedan ejercer sobre los consumidores, el sector de la distribución lanza un mensaje de tranquilidad: las reposiciones de producto se hacen a diario y no habrá problemas de desabastecimiento.

Asedas —que representa a más de 19.000 tiendas, el 70% de la superficie de los supermercados, y que cuenta entre sus socios a Mercadona, Dia o Covirán— admite compras por encima de lo normal en algunas zonas del país. En la patronal no quieren concretar esas zonas, pero es obvio que las restricciones más severas, por el número de casos y el cierre de centros educativos, se están registrando en Madrid y Álava.

Mercadona también ha confirmado que este martes registró compras por encima de lo habitual en varios establecimientos, donde algunos productos se agotaron. Estos días han circulado fotos de estantes vacíos, pero este martes fueron a más. La empresa señala que, ante una situación en la que los niños no van a poder ir al colegio y van a tener que comer en casa, “es normal” que mucha gente refuerce la despensa.

Días antes de que las autoridades madrileñas decretasen el cierre de colegios, la consultora Nielsen ya había registrado un aumento de las compras de productos de gran consumo. La última semana de febrero, las ventas aumentaron un 8,3% frente al mismo periodo del año anterior, impulsadas sobre todo por la alimentación no perecedera (arroz, pasta o legumbres) y productos de higiene personal como antisépticos o termómetros clínicos ante el miedo al coronavirus. Las ventas de arroz o legumbres experimentaron aumentos del 45% y 47%, mientras que la de pasta aumentó un 30%, según la consultora. Conservas y sopas subieron cerca del 20% y las compras de algunos productos de higiene y antisépticos se duplicaron: jabón de tocador alcohol, antisépticos y termómetros clínicos, todos ellos con repuntes de más del 100% o incluso del 200%.

Fuentes del sector de la distribución apuntan que las imágenes con estanterías vacías —que el lunes se hicieron virales por redes sociales y servicios de mensajería— corresponden a “problemas puntuales” en algunos locales, pero no implican problemas de aprovisionamiento. Estas fuentes confirman que a última hora del lunes algunas tiendas, sobre todo de Madrid, registraron un pico de ventas después de hacerse público el cierre de los centros educativos a partir de este martes.

A media tarde, en algunos supermercados del centro de la capital prevalecía el miedo a quedarse sin comida. Silvia Fernández, de 34 años, observaba pasmada la larga fila que le precedía. “Yo estoy tranquila pero invadida por el terror de la gente. Entonces ¿qué he hecho? Lo mismo que todos, como ovejillas, a vaciar estanterías”, confiesa. A la entrada de otra tienda, una pareja apilaba dos montañas de cajas llenas de patatas al grito de: “¡Patatas a un euro!” Suelen vender ahí el producto que compran antes en otros mercados. Decían que había sido un día de locos y, entre gritos, volvían a gritar: “Patatas a un euro, para el atrincheramiento”.

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