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“La OMC está en coma por culpa de EEUU, pero no todo está perdido”

La comisaria saliente apoya a los olivareros españoles contra el arancel de Trump: "Es una medida irracional, tienen déficit de olivas. Pero son así"

La liberal Cecilia Malmström (Estocolmo, 1968) ha sido una comisaria europea de Comercio fulgurante. Ha firmado en cinco años más acuerdos de libre comercio (16) que en cualquier otro período. Les ha dado transparencia. Y ha incorporado respuestas para los antiglobalizadores, al garantizar los estándares europeos laborales, medioambientales y en la resolución de litigios. Esta entrevista, realizada el viernes, es su legado, tras su último diálogo público, en el Cidob barcelonés.

Cecilia Malmström, comisaria de Comercio, en Barcelona el pasado viernes.
Cecilia Malmström, comisaria de Comercio, en Barcelona el pasado viernes. EL PAÍS

Pregunta. De todos sus acuerdos comerciales firmados, el de Mercosur es el más importante por número de consumidores.

Respuesta. No solo desde esa óptica. También porque es un mercado que crece y que se abre. Hasta ahora tenemos acceso a él, pero es muy caro. Gracias al acuerdo, las empresas europeas se ahorrarán 4.000 millones de euros cada año en aranceles. Compárelo con los 1.000 millones que supone el acuerdo con Japón. Mercosur supone más que Japón y Canadá juntos.

P. Pero costará que los europeos lo ratifiquen porque levanta muchos recelos.

R. No se vota ahora. Ahora se está traduciendo y dispondremos del texto final en un año. Es un período útil para discutirlo públicamente. Los 28 Gobiernos ya lo han aprobado, faltan los parlamentos.

P. Un motivo de rechazo es el medioambiental.

P. Comparto la preocupación. Brasil se comprometió a proteger la selva del Amazonas, el pulmón del mundo, con replantaciones. Debe cumplir. Si no, los parlamentos reaccionarán. Si Bolsonaro incumple el Acuerdo de París contra el cambio climático, el pacto Mercosur-UE decaerá.

P. También está el recelo proteccionista del sector agrícola.

R. Se ha calmado un poco. Sobre todo gracias a que la gente se entera de que el acuerdo abre inmensas posibilidades a la exportación agrícola. Se protegen 350 indicaciones geográficas, de forma que el cava catalán o los quesos especiales no podrán imitarse fraudulentamente. Las agriculturas francesa, italiana y española serán beneficiadas. Y los productores de carne, arroz o azúcar no deben preocuparse, quedan protegidos por cuotas a la importación.

P. Le sucede Phil Hogan, un comisario proteccionista que obstaculizó el pacto con Mercosur.

R. ¿Quién dice eso?

P. Fuentes solventes.

R. No estoy de acuerdo. Es un partidario del libre comercio. Solo que le tocó ser comisario de Agricultura. Pero ha estado conmigo en momentos clave de la negociación.

P. Que él obstruyó.

R. Y dale. Hubo muchos obstáculos. Desde dentro de Mercosur. Y luego por las incertidumbres que el Brexit suscitaba en varios Estados miembros.

P. Tras Canadá, Japón y Mercosur, la UE negocia con Chile, Nueva Zelanda, Australia, Indonesia y Túnez. Pero queda lo más difícil: India, China, EE UU.

R. Con EE UU aspiramos a un acuerdo de mínimos en aranceles, veremos. Con China, estamos avanzando en un tratado sobre inversiones, para equilibrar el terreno de juego y alcanzar un acceso a su mercado sin discriminación: es algo esencial, y previo a un acuerdo comercial. La idea es concluir en 2020. Pero esperamos sus ofertas: van despacio porque les absorbe su pulso con EE UU. Los europeos somos un poco víctimas de ese enfrentamiento.

P. Porque la UE es la economía más abierta y por tanto más vulnerable al proteccionismo.

R. Claro. Y porque la incertidumbre daña a nuestras empresas, inhibe las inversiones allí y aquí. Y porque si ellos logran un pacto que no esté en conformidad con las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), esta se debilitará aún más.

P. Ponga un ejemplo real.

R. Pero sin nombres. Una empresa europea de componentes de automóvil había planificado establecerse en China, lo que la hacía crecer y generaba empleos. Lo aplaza por la incertidumbre. No crea trabajo, crece menos. Y todo repercute en que invierte menos en la fábrica hermana catalana.

P. Donald Trump castiga al sector olivarero español.

R. Es una medida ilegal según la normativa de la OMC. Apoyamos al sector, a la Junta de Andalucía y al Gobierno español.

P. Algunos creen que con menos firmeza que al sector de la automoción alemán.

R. Falso. Estamos con los españoles desde el primer momento. Yo misma he protestado en persona ante el secretario de Comercio de EE UU, Wilbur Ross. Es una medida irracional, tienen déficit de olivas. Pero son así. Hemos recurrido a la OMC. Pero todavía no hemos logrado convencerlos. Estamos explorando cómo compensar a los agricultores españoles con fondos europeos.

P. La segunda ronda de sanciones norteamericana, por ejemplo al automóvil, estaba pendiente de la fecha tope, el 13 de noviembre.

R. Es el aplazamiento que conseguimos con el presidente Jean-Claude Juncker en julio de 2018 en la entrevista con Trump en la Casa Blanca. Y aunque son imprevisibles, la fecha ha vencido, señal de que no va a ocurrir.

P. Este diciembre quedará inutilizado el organismo de resolución de disputas de la OMC, porque dos de los tres jueces que se mantienen acaban su mandato. Es la muerte de la OMC.

R. Es culpa de EE UU, que se niega a reemplazarlos. Pero no es necesariamente su muerte. Esperemos que solo quede en coma. Aunque no todo está perdido. Les convenceremos, porque EE UU gana el 86% de los pleitos, y porque proponemos reformas válidas para todos. De momento, estamos explorando su sustitución interina, trasladando el mecanismo a niveles bilaterales: ya lo hemos firmado con Noruega y Canadá.

P. ¿Y cómo queda el pleito Airbus-Boeing? A Boeing la OMC ya le dio la razón. Cuando llegue el turno de Airbus, no habrá jueces para dirimirlo.

R. No suframos. La OMC ya ha decretado que las ayudas a Boeing eran ilegales. Solo falta que el comité de expertos dictamine la cuantía de la multa. Todos actuamos mal y nos equivocamos. Resolvamos el doble pleito cruzado mediante acuerdos.

 

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