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POUL THOMSEN | DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO EUROPEO DEL FMI

“Europa se enfrenta a un largo periodo de bajo crecimiento”

El responsable del FMI para Europa aboga por reformas estructurales que aborden la baja productividad y el envejecimiento de la población

Poul Thomsen, durante una invervención en la cumbre del FMI.
Poul Thomsen, durante una invervención en la cumbre del FMI. REUTERS

En lo peor de la crisis del euro, Poul Thomsen lideró por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) los rescates a Grecia y Portugal. “Conozca a uno de los hombres más odiados en Grecia”, tituló Bloomberg un artículo sobre él en 2015. Director del Departamento Europeo del FMI desde 2014, este danés de 64 años insiste en que las dificultades que ahora atraviesa la economía continental no tienen nada que ver con las de entonces. Y repite a lo largo de toda la entrevista, celebrada en su despacho en Washington, que, pese al frenazo que ha dado el mundo, España debe seguir consolidando sus cuentas para reducir deuda. Cosa que, según critica, no se hizo lo suficiente durante las vacas gordas.

Pregunta. ¿Estamos a las puertas de una nueva crisis?

Respuesta. No. Prevemos una recuperación modesta en 2020. La demanda y el mercado laboral continúan fuertes. Pero errores no forzados como el Brexit y las tensiones comerciales suponen un gran riesgo que pueden reducir aún más el crecimiento. En esta situación, países muy endeudados como España deben seguir consolidando sus cuentas, mientras que los que tienen margen para gastar, como Alemania y Holanda, deben impulsar el crecimiento. Hay riesgos significativos. Y cada país deberá pensar cómo reacciona si esos riesgos se materializan.

P. No ve riesgo de recesión.

R. No a corto plazo. Me preocupa más el bajo crecimiento. Europa se enfrenta a un largo periodo de bajo crecimiento. Para evitarlo, son necesarias reformas estructurales que aborden la baja productividad y el envejecimiento de la población.

P. ¿Qué reformas?

R. Europa necesita mercados laborales más flexibles, abrirse a la competencia y mejorar la educación.

P. En Alemania se da por hecha ya la recesión.

R. No nos parece que Alemania vaya a entrar en recesión, aunque se vea especialmente afectada por su dependencia del sector exterior. Si vienen más tensiones comerciales, será más vulnerable. Alemania tiene retos como la digitalización, la demografía y la transformación del sector del automóvil. Y tiene necesidades en sus infraestructuras, pese a que en los últimos años ha aumentado la inversión.

P. ¿Son suficientes los planes fiscales anunciados por los Gobiernos de Alemania y Holanda?

R. Ambos países han respondido positivamente en 2019. Les decíamos que podían hacer más y lo han hecho. Los planes que han anunciado me parecen bien.

P. ¿Qué huellas va a dejar en Europa la guerra comercial?

R. No me preocupa tanto el impacto directo de los aranceles, sino las repercusiones en la confianza empresarial. Estamos preocupados porque las tensiones comerciales empiezan a afectar a la inversión. Si siguen intensificándose, acabarán impactando definitivamente en la inversión y la demanda.

P. España sigue creciendo más que la media europea, pero empieza a haber señales negativas.

R. Durante varios años infravaloramos la fortaleza de la economía española. Pero los riesgos que vemos en Europa también le afectan. Pese a todo, España debe centrarse en la consolidación para reducir deuda. Ese debe ser el objetivo para el próximo año. No está en una situación en la que deba aprobar estímulos fiscales. La economía española ha ido bien en los últimos años, pero ha hecho demasiado poco en política fiscal.

P. ¿Y ahora? ¿Hace lo suficiente?

R. El año que viene debe haber ajuste. Si miro a los últimos cuatro o cinco años, España debería haber hecho más para bajar la deuda. Si lo hubiera hecho en los buenos tiempos, ahora tendría más margen. Estos no son tiempos muy buenos, pero son lo suficientemente buenos para seguir por ese camino.

P. ¿Teme que el bloqueo político dificulte el ajuste fiscal?

R. Si hay incertidumbres políticas quizá pudiera ser más difícil lograr el apoyo para impulsar políticas necesarias. Pero en los últimos años ha habido incertidumbres políticas y España ha evolucionado bien. Espero que esto continúe así. El crecimiento en España seguirá siendo relativamente robusto.

P. ¿Qué reformas reclama al Gobierno?

R. Afrontar la dualidad en el mercado laboral entre contratos fijos y temporales. Hay que asegurarse de que la brecha en la protección de empleo se va cerrando.

P. ¿Le preocupa la discusión en torno a la derogación de la reforma laboral?

R. Se pueden hacer ajustes, pero espero que no se derogue. Esa reforma ha sido muy útil para España. Su filosofía fue correcta y esta es una de las principales razones por las que España ha vivido estos años una impresionante creación de empleo y de crecimiento.

P. ¿Qué opina sobre el debate en torno a la revalorización de las pensiones?

R. La reforma anterior de las pensiones fue útil. No sé si habría que ajustarla, pero España debe afrontar sus problemas fiscales de largo plazo. Y futuras reformas en las pensiones deben ser parte de esto.

P. El FMI cree que un Brexit duro restaría a la economía británica entre el 3% y el 5% de su PIB. ¿Y a la europea?

R. Perjudicaría especialmente a países como Irlanda, Bélgica y Holanda más que otros. Según nuestros cálculos, el PIB potencial europeo caería de media un 0,3% en el largo plazo, con mucha variación entre unos países y otros.

P. El FMI dice que los estímulos del BCE han impulsado el crecimiento. Pero alerta sobre los riesgos de los bajos tipos de interés.

R. Es un equilibrio difícil. Apoyamos la política expansiva del BCE, pero también creemos que los riesgos son cada vez mayores. Por ahora, esos riesgos son gestionables. Pero si la inflación no da síntomas de crecer, tendremos que vigilar más de cerca los riesgos sobre la estabilidad financiera. Estaremos muy atentos.

P. ¿Ha alcanzado el BCE los límites de su política?

R. No diré que los ha alcanzado, porque aún es algo efectiva, pero sí se está acercando a ellos. Si hubiera un shock negativo, tendría que ser la política fiscal la que respondiera. Este es otro motivo para que países como España, Francia o Italia, que aún están en buena situación, continúen con la consolidación fiscal.

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