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La salida a Bolsa de Aramco se hará primero en Arabia

La venta de acciones en un mercado internacional queda para una segunda fase, según el presidente de la petrolera

Amin Nasser, consejero delegado de Aramco, este jueves durante el Congreso Mundial de la Energía que se celebra en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos).
Amin Nasser, consejero delegado de Aramco, este jueves durante el Congreso Mundial de la Energía que se celebra en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos).

La salida a bolsa de Aramco, el gigante petrolero saudí, va a producirse “muy pronto”, primero en el parqué de Riad y sólo después en un mercado internacional. Así lo ha manifestado este martes el presidente y director ejecutivo de la empresa, Amin Nasser. La voluntad de efectuar próximamente la anunciada oferta pública de venta (OPV) ya había sido avanzada por el flamante ministro de Energía de Arabia Saudí, el príncipe Abdulaziz Bin Salmán, pero es la primera vez que un alto responsable confirma que va a llevarse a cabo en dos fases.

“Va a ser muy pronto, así que [en Aramco] estamos preparados, ese es el resultado. La oferta inicial se va a hacer en el mercado local, pero también estamos listos para cotizar fuera del reino”, respondía Nasser a los periodistas durante el Congreso Mundial de la Energía que se celebra en Abu Dhabi.

En cualquier caso, el alto ejecutivo insistió en que la última palabra sobre el momento y el lugar de la OPV la tiene el Gobierno saudí. Tampoco especificó los porcentajes de la operación. Sin embargo, según el diario económico Financial Times, se está “trabajando en planes para sacar a la venta un 1 % de las acciones en la Bolsa de Riad a finales de este año” y otro 1 % a lo largo de 2020.

La semana pasada, The Wall Street Journal ya avanzó que Aramco contemplaba estrenarse en la bolsa local antes de proceder a “su lanzamiento internacional, posiblemente en Tokio”. La agencia Bloomberg incluso ha ido más lejos al revelar que los responsables habían “mantenido conversaciones con algunas de las familias más ricas del reino sobre la posibilidad de que se conviertan en accionistas ancla” ante la que se estima como la mayor OPV del mundo.

Este renovado impulso a un proyecto que se venía retrasando desde 2018 (y ahora se esperaba para 2020 o 2021) parece relacionado tanto con la necesidad de rellenar las arcas estatales ante el déficit fiscal que genera el bajo precio del petróleo, como con el éxito de la emisión de bonos del pasado abril. La demanda superó con creces los 12.000 millones ofrecidos, dando a entender que los inversores daban por cerrada la crisis causada por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

La salida a bolsa de Aramco constituye uno de los pilares del ambicioso programa de reformas anunciado en 2016 por el príncipe heredero, Mohamed Bin Salmán, para diversificar la economía de un país que calificó de “adicto al petróleo”. Su intención de sacar a la venta un 5 % de esa empresa estatal, considerada la joya de la corona del mayor exportador del mundo, despertó enormes expectativas.

El objetivo del poderoso heredero saudí es obtener 100.000 millones de dólares con los que financiar la transformación económica y social que ha emprendido desde que su padre accedió al trono y él se hizo con las riendas del poder. Esa cifra significa valorar la petrolera en dos billones de dólares, una cifra cuestionada por algunos inversores. La posibilidad de no lograr el precio deseado por los gobernantes saudíes ha sido una de las principales causas del retraso.

La apertura de cuentas a que obligó la emisión de bonos del pasado abril reveló que Aramco era la empresa más rentable del mundo. No obstante, en su primera declaración pública de balances semestrales también ha tenido que reconocer que sus ingresos netos entre enero y junio de 2019 han caído 12 % respecto del año anterior, hasta 46.900 millones de dólares, debido a los bajos precios del crudo.

Aramco es un gigante energético dedicado a la exploración, extracción, producción, refinado, distribución, transporte y venta de hidrocarburos. Según los datos que facilita en su web, gestiona unas reservas de gas de 8,2 billones de metros cúbicos y opera 212 plataformas petroleras. Los ingresos del petróleo suponen casi el 90 % del presupuesto saudí.

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