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“Mantener la calificación de la deuda debe ser un objetivo de México a corto plazo”

El jefe del instituto emisor mexicano califica la situación de Pemex de "factor de riesgo de alta importancia" para las finanzas públicas y la economía del país norteamericano

El gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León.
El gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León. REUTERS

Es imposible hablar con un gobernador de banco central sin pensar que se está mordiendo la lengua. Alejandro Díaz de León (Ciudad de México, 1969) no es una excepción: en cada respuesta se guarda algo, aún más a muy pocos días vista de la decisión de tipos de interés de este jueves. El jefe del instituto emisor mexicano se prodiga poco ante la prensa y cuando lo hace —como esta vez, en el marco de la convención bancaria mexicana— no quiere pisar charcos y se refugia en los tecnicismos. Deja, eso sí, un par de avisos a navegantes. Uno: que la situación de Pemex preocupa, y mucho, en el cuartel general del Banco de México. Y dos: el país norteamericano debe hacer todo lo posible por evitar una rebaja en la calificación de su deuda, después de que las calificadoras amenazasen con degradarla por, precisamente, los problemas de la petrolera estatal.

Pregunta. ¿Cree que está plenamente garantizada la independencia del banco central mexicano?

Respuesta. Creo que el Banco de México llega en buena forma a sus 25 años de autonomía, y veo plena convicción en muchos frentes sobre la conveniencia y las bondades de tener un banco central autónomo.

P. ¿Ve positivo el Presupuesto de 2019 desde el punto de vista de la estabilidad económica?

R. Creo que fue bien recibida la meta del 1% de superávit primario. Tener una política macroeconómica prudente, junto con una sólida postura monetaria, enfocada en mantener la inflación baja, y la mejoría que han tenido las metas fiscales, ha ayudado a la economía mexicana a sobrellevar la volatilidad. El reforzamiento de la postura macroeconómica ha permitido ajustarse con orden ante los choques de los últimos años. Valoro la resiliencia de la economía mexicana.

P. De cero a diez, ¿cuánto le preocupa Pemex?

R. Con métricas de cero a diez parece que uno tuviera un método sofisticado para llegar. Es un factor de riesgo de alta importancia por su impacto en las finanzas públicas y en la economía.

P. En cambio, las agencias de rating no parecen muy convencidas: ya han dado señales de que pueden rebajar la calificación. ¿Lo teme?

R. Siempre hay elementos de riesgo. En particular, los retos de Petróleos Mexicanos [Pemex], que deben ser atendidos, enfrentados y superados.

P. ¿Qué supondría una degradación de la deuda soberana mexicana?

R. Es deseable tener la mejor calificación crediticia posible y creo que debemos procurar conservarla. Una potencial rebaja es un elemento que hay que mitigar.

P. ¿Debería ser la prioridad de las autoridades mexicanas?

R. Por supuesto que es un objetivo. En el corto plazo es uno de los elementos que deben ocupar.

P. ¿Cuánto le inquieta que el Congreso de Estados Unidos pueda votar en contra del T-MEC [el acuerdo comercial pactado entre los Gobiernos de EE UU, México y Canadá para sustituir al TLC de 1994]?

R. Los factores de riesgos hay que tenerlos presentes siempre, aunque hayan disminuido. Hasta que no termine el tránsito completo, y entendemos que siempre es complejo, estarán ahí.

P. Los tipos no pueden seguir subiendo en México. ¿Tiene miedo a una salida de capitales en la segunda mitad del año?

R. Más que identificar y hablar de un riesgo en particular, lo que se ha tratado de hacer es tener una postura macroeconómica y un tipo de cambio como variable de ajuste que den a la economía la capacidad de hacer frente a choques y de conservar la característica de ser un buen destino para el capital extranjero. Hay muchos riesgos que siempre están presentes, pero se están tomando acciones para mitigarlos. Desde finales del año pasado y en lo que va de este hemos visto un comportamiento de los mercados en ese sentido.

P. Su predecesor, Agustín Carstens, advirtió hace dos años y medio, tras la victoria de Trump, de que la llegada del republicano a la Casa Blanca podría ser una película de terror para México. ¿Ha pasado ya ese riesgo?

R. No hablaría yo de analogías con Hollywood. Hay que identificar los retos y las alternativas para manejarlos y encauzarlos de la mejor manera posible. El entorno actual es altamente incierto y de volatilidad, con tensiones comerciales. Lo que hay que hacer es ser más resiliente, reforzando aquellos elementos que permitan a la economía ser más resistente a los choques. Muchos factores de riesgo [de hace tres años] siguen presentes con diferente o menor intensidad.

P. ¿Hubiera dicho usted lo de la película de terror?

R. No, no lo hubiera dicho. Y, por lo mismo, prefiero no insertarme en la saga (risas). Cada quien tiene su manera de comunicar y transmitir, y Agustín [Carstens] lo hizo de esa manera, con sus motivos. En los mismos es muy claro decir que hay factores de riesgo que suben y bajan de intensidad, y que es importante tener una postura sólida para hacer frente a esos episodios de angustia y de volatilidad.

P. Entre esos factores de riesgo es especialmente preocupante para México la desaceleración de la economía global y, muy especialmente, de la estadounidense. ¿Cuánto le preocupa?

R. Estamos, obviamente, muy vinculados. Hemos visto un entorno externo de revisión a la baja en las expectativas de crecimiento y, dentro de ese contexto, estaremos incorporando toda esa información en la decisión [de tipos] del jueves.

P. El Banco de México siempre ha sido muy beligerante en los avisos de potenciales efectos de la subida del salario mínimo. Este año hemos visto un alza muy importante del suelo salarial y, por ahora, no se atisban grandes efectos sobre los precios. ¿Cree que hay que cambiar ya la narrativa?

R. Para nosotros es muy importante, y lo hemos destacado como un factor de riesgo, cuando las negociaciones salariales no reflejan las ganancias en productividad porque puede convertirse en una presión de costos. Por eso lo que hemos destacado es que es un factor de riesgo que conviene seguir monitoreando. No hay duda de que la brecha entre el salario mínimo y la canasta [básica] hay que zanjarla, pero la pregunta es cómo hacerlo de la manera más sostenible posible y con menores riesgos para el empleo y para la inflación. Ese es el reto.

P. No cree, entonces, que haya que revisar parte de la literatura económica al respecto.

R. No daría yo un mensaje o un viraje [en el sentido] de que hemos encontrado algo que nos haga replantear las cosas. Es muy claro: tenemos una brecha importante entre el salario mínimo y una canasta adecuada. Pero tenemos que monitorear bien cuál es la dinámica salarial en la economía.

P. ¿Es la ciberseguridad el mayor reto que enfrenta hoy el sistema financiero mexicano?

R. Es un riesgo que debemos acostumbrarnos a no verlo en aislado, sino como parte integral del sistema financiero. Es tan reciente y tan novedoso globalmente, que nos toma a todas las autoridades con menos instrumentos, menos herramientas y menos horas de estudio en el tema. Eso hace que debamos imponer mayor importancia sobre este asunto: el riesgo va a ser creciente y el tiempo que se pierda va a complicar la defensa.

P. La sensación generalizada es que México ha tenido más problemas de ciberseguridad en los últimos tiempos que otros países de su entorno. ¿Por qué?

R. No sé cómo compara lo que hemos visto en frecuencia y montos de los ataques. No sé si destaque respecto a otras economías: son métricas recientes y difíciles de comparar. Lo que queda claro es que muchos de estos ataques han proliferado en los dos últimos años y que tenemos que incorporarlos en nuestro tablero de control cotidiano.

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