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Alemania evita la recesión por la mínima al estancarse en el cuarto trimestre de 2018

El crecimiento del PIB se queda en el 0,0%, impulsado por la demanda interna pero lastrado por la exportación

Fábrica de Volkswagen en Wolfsburgo, Alemania.
Fábrica de Volkswagen en Wolfsburgo, Alemania. AP

El fantasma de la recesión se ha alejado por la mínima de Alemania, tras conocerse las cifras del cuarto trimestre publicadas por la oficina federal de estadística alemana en Wiesbaden. El crecimiento del PIB se estancó en un 0,0%, evitando así técnicamente la recesión, después de registrar un periodo de crecimiento negativo entre julio y septiembre del año pasado (-0,2%). Estas cifras suponen sin embargo, un claro retroceso respecto al mismo periodo del año anterior y a los primeros seis meses de 2018.

El alivio es relativo. Las previsiones y los indicadores de los últimos meses reflejan una desaceleración de la locomotora europea tras casi una década de fortaleza económica. La incertidumbre global fruto de las tensiones comerciales, los choques trasatlánticos y las incógnitas que plantea el Brexit afectan con especial intensidad a una economía como la alemana, que se apoya fuertemente en la exportación.

EVOLUCIÓN DEL PIB EN 2018

Variación intertrimestral en %

Fuente: Eurostat.

Los datos indican además, que la economía alemana creció el año pasado un poco menos de lo que se había calculado inicialmente. El Producto Interno Bruto (PIB) aumentó un 1,4%, frente al 1,5% calculado hasta ahora. El Ejecutivo alemán ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento para este año cifrándolo en un 1% del PIB frente al 1,8% inicialmente esperado. Bruselas corrigió a principios de febrero a la baja sus previsiones para 2019 en la zona euro, del 1,9% al 1,3%, previendo que la desaceleración continúe y reflejó también la bajada de la previsión para Alemania.

La oficina de estadística alemana detalla sin embargo, que la estabilización del último trimestre se debe a un crecimiento sobre todo de la demanda interna, principalmente en el sector de la construcción y la maquinaria. El consumo creció ligeramente, mientras que el comercio exterior no contribuyó a la ligera mejoría. Los malos datos de la segunda mitad del año pasado se deben también por un lado a la adaptación que tuvo que realizar el sector del automóvil a la nueva normativa de certificaciones y por otro, a la sequía extraordinaria que frenó el transporte en algunos grandes ríos del país. La superación de ambas coyunturas, así como un bajísimo desempleo (3,3%) y una considerable subida de los salarios hace que los expertos descarten, al menos de momento, la posibilidad de una gran recesión en la primera economía europea.

“La desaceleración obedece a la caída de la producción industrial, porque Alemania es una economía enfocada a la exportación. El pico de negocios se alcanzó a principios de 2018. Desde entonces, hay un enfriamiento y han caído los pedidos a las fábricas. La incertidumbre entre los empresarios es enorme”, explica Timo Wollmershaeuser, vice director de macroeconomía del Ifo, el Instituto para la investigación económica de Múnich. Las últimas cifras de exportaciones muestran un descenso en diciembre, del 4,5% respecto al mismo mes del año anterior, aunque el ejercicio acabó con una subida de las exportaciones del 3% respecto a todo 2017. Y la producción industrial por ejemplo, registró una caída del 0,4% en diciembre, lo que supone un descenso por cuarto mes consecutivo.

EVOLUCIÓN DEL PIB EN LA ZONA EURO

Tasa de variación, en %

Fuente: Eurostat.

Las entradas de pedidos en la industria del último mes del año pasado muestran una caída del 1,6%, según las estadísticas oficiales, principalmente debido a los pedidos de fuera de la zona euro. La confianza de los empresarios exportadores también se ha desinflado considerablemente, según el último índice publicado en enero por el Ifo.

Wollmershaeuser explica que los datos reflejan además una división de la economía alemana. Que mientras la industria se encuentra estancada, la demanda interna, la construcción y todo tipo de servicios siguen creciendo. “La economía global se enfría y también nuestros grandes socios comerciales. Por eso, las cifras para este año serán peores de lo esperado, creceremos por debajo del 1%”, vaticina el experto, que alude a las turbulencias económicas en China y la Unión Europea. De cómo evolucionen esos países, pero sobre todo de los términos en los que se acabe materializando el Brexit, dependerá en buena medida la recuperación alemana, coinciden numerosos analistas.

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