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Bruselas veta la fusión de Siemens con Alstom y desencadena la furia de Alemania y Francia

La Comisión veta la creación del gigante ferroviario porque "habría perjudicado la competencia"

Fusion Siemens Alstom
La comisaria de Competencia, Margrethe Vestager AFP

Francia y Alemania se verán obligadas a aparcar su pretensión de alumbrar un campeón europeo del sector ferroviario. La megafusión de Siemens y Alstom, los dos fabricantes que dominan el mercado del continente, se ha estrellado este miércoles contra el veto de la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager. Ni la feroz presión ejercida por París y Berlín en las últimas semanas ni las últimas concesiones de ambas compañías han convencido a Bruselas."El impacto negativo para la competencia era claro", ha afirmado Vestager tras calificar de "limitadas" las últimas concesiones que hicieron las empresas para salvar la operación. Ambos países han lamentado la decisión e incluso han avanzado su intención de impulsar una reforma de la política de competencia en la Unión Europea.

La comisaria ha resistido la descomunal presión de los gobiernos de Alemania y Francia, partidarios de crear un "campeón europeo" para hacer frente a los dos gigantes mundiales: la china CRRC (China Railway Rolling Stock Corporation) y la canadiense Bombardier Transportation. La fusión, que se planteó en septiembre de 2017, debía crear una gran corporación europea con una facturación conjunta de 15.300 millones de euros y más de 60.000 empleados.

La Comisión ha justificado la decisión en que la fusión "habría perjudicado la competencia en los mercados de sistemas de señalización de ferrocarriles y trenes de muy alta velocidad". En cambio, no ha visto ningún problema en cuanto a la fabricación de metros y otro tipo de trenes, donde advierte una elevada competencia. "No es un problema de que [la compañía] sea grande", ha añadido Vestager, que ha justificado la decisión en que el grupo resultante "sería la mayor empresa y, en algunos mercados, no habría competencia".

Vestager ha rechazado de plano, sin embargo, el argumento francoalemán de la creciente competencia de la empresa estatal china para dar luz verde a la operación. La comisaria ha argumentado que el 90% de la actividad de CRRC está en su país de origen: "No ha construido ni un tren de alta velocidad fuera de su país", ha razonado. Pero Francia y Alemania rechazan los argumentos de Vestager al considerar que el análisis de la operación no debería tener solo en cuenta el mercado europeo, sino el panorama mundial y las tendencias de futuro. Según la consultora SCI/Verkehr, en los últimos tres años la china CRRC tiene el 71% de la cuota del mercado global, mientras que Alstom y Siemens suman el 10%.

El veto ha desencadenado la furia de Berlín y París. Antes de conocer el veredicto oficial de Bruselas, que se ha producido tras la reunión de comisarios, el ministro francés de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, ha afirmado a través de su cuenta de Twitter que Vestager ha cometido un error "económico" y "político" al considerar que los "criterios elegidos no son los correctos" y que "el papel de la Comisión es defender los intereses económicos" de la UE.

Vestager: "Tendremos dos líderes mundiales, no uno"

Además, Le Maire, que desde enero ha elevado el tono contra la decisión de Bruselas, ha amenazado con una ofensiva del eje francoalemán para reformar el método para adoptar decisiones sobre grandes fusiones en Europa, que está centralizado en la Comisión Europea desde 1989. "Ahora debemos mirar hacia el futuro y refundar las reglas de la competencia europea. Con mi homólogo alemán Peter Altmaier [ministro de Economía y Energía] vamos a hacer propuestas", ha añadido Le Maire, quien ha sido entrevistado esta mañana en France 2. La comisaria le ha respondido este mediodía que el veto a la operación no es "la prueba de que haya que cambiar las reglas".

Altmaier también había venido en las últimas semanas presionando a la Comisión para que aprobara la operación. "Necesitamos campeones internacionales en Europea que sean capaces de competir globalmente", afirmó a Reuters el ministro. Sin embargo, Vestager ha considerado que la UE ya tiene varios grandes jugadores. "Con la decisión de hoy, conseguimos que Europa tenga dos líderes mundiales, no uno", ha añadido la comisaria, quien ha advertido: "Las compañías no serán competitivas fuera si no lo son dentro".

Ante la inminencia de la decisión de Vestager, y tras la ofensiva de sus gobiernos, Siemens y Alstom presentaron nuevas concesiones a Bruselas. Sin embargo, estas fueron consideradas insuficientes. Las autoridades francesas defendían que las ventas de activos que se pusieron sobre la mesa hubieran beneficiado el crecimiento de otras compañías, en concreto a la española CAF. "Hay un fabricante europeo que saldría beneficiado, que es el español. Por lo tanto, no hay únicamente un interés francés y alemán, sino europeo", defendió Le Maire en otra de sus intervenciones a favor de la fusión.

"Sin las compensaciones suficientes, esta fusión hubiera supuesto precios más altos para los sistemas de señalización que mantienen la seguridad de los pasajeros y para las próximas generaciones de trenes de muy alta velocidad", concluyó la comisaria.

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