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ENTREVISTA | JONAS PRISING, PRESIDENTE DE MANPOWERGROUP

“La ‘uberización’ no va a ser dominante en el mercado laboral”

Prising analiza las últimas tendencias en el mundo del trabajo, donde cree que la mayoría de los puestos seguirán siendo fijos y a tiempo completo en el futuro

Jonas Prising, presidente de ManpowerGroup, en las oficinas de la empresa de trabajo temporal en Madrid.  
Jonas Prising, presidente de ManpowerGroup, en las oficinas de la empresa de trabajo temporal en Madrid.  

Jonas Prising dirige ManpowerGroup, una multinacional estado­unidense de recursos humanos que factura 21.000 millones de dólares al año. Participante habitual en el Foro de Davos, Prising (Estocolmo, 1965) tiene doble nacionalidad sueca y estadounidense, ha vivido en nueve países y habla con fluidez cinco idiomas: alemán, francés, inglés, italiano y sueco.

Pregunta. La automatización y la revolución digital están haciendo innecesarias muchas tareas que hasta ahora llevaban a cabo seres humanos. ¿Habrá trabajo para todos en el futuro?

Respuesta. Soy muy optimista al respecto. Nuestros cálcu­los dicen que solo entre el 5% y el 10% de las tareas se van a automatizar y los avances tecnológicos ayudarán a crear mucho más empleo. Estamos en una fase de transición en la que se destruyen puestos de trabajo y, al mismo tiempo, la gente capacitada tiene muchas oportunidades. Las personas que carecen de esas oportunidades están preocupadas porque no les gustan los efectos de la globalización.

P. ¿Cómo podemos prepararnos para cambios tan rápidos?

R. Todos los empleos van a notar el impacto de la tecnología. Entre el 60% y el 70% de nuestra manera de trabajar va a cambiar. Estamos demasiado centrados en el debate sobre el impacto de la automatización en lugar de centrarnos en qué habilidades y qué sistema educativo necesitamos para aprovechar las ventajas tecnológicas y contrarrestar el efecto del envejecimiento de la población. Hemos de centrarnos en mejorar la formación de los trabajadores.

P. Los estudios de Manpo­werGroup muestran que falta personal cualificado en algunos sectores. ¿Cómo se explica esto?

R. Hay varios motivos, entre ellos el ciclo económico favorable y el decrecimiento de la población. La gran mayoría de la gente con preparación adecuada tiene empleo. A medida que la economía crece y el paro desciende, hay empresas que tienen dificultades para encontrar determinados trabajadores. Hay escasez de personal en la sanidad y sectores tecnológicos como la ciberseguridad, la nube, la telefonía móvil...

P. ¿Qué se puede hacer para adaptar la demanda a la oferta?

R. Las empresas deben asumir más responsabilidad a la hora de formar a sus trabajadores para aprovechar las ventajas de las nuevas tecnologías. La colaboración entre las instituciones educativas, el sector privado y los responsables políticos va a ser clave. El sistema educativo lleva haciendo las cosas de la misma manera demasiado tiempo. El mundo está cambiando tan rápido que es necesaria una formación interactiva, enfocada a la práctica.

P. Hay cada vez más personas que apenas llegan a fin de mes a pesar de tener un trabajo a tiempo completo. ¿Es esta una tendencia a largo plazo?

R. Es uno de los efectos de los cambios estructurales que estamos viviendo. Quienes tienen las capacidades adecuadas pueden aprovechar las ventajas de la tecnología para aumentar su productividad; aquellos que no tienen preparación suficiente son cada vez menos productivos. En España y en el resto del mundo desarrollado se está produciendo una bifurcación entre quienes tienen y no tienen capacitación, y ello se refleja en el ambiente político y en el auge del populismo, sea de izquierda o de derecha. El desempleo es escaso entre gente con buena formación, mientras que entre las personas menos preparadas es mucho más alto. Quienes carecen de la formación adecuada se sienten abandonados. Sus ingresos no han aumentado en términos reales en los últimos diez o veinte años y sienten que todos estos cambios no les traen oportunidades, sino amenazas. Este es uno de los motores del populismo, la reacción a una tendencia que no hemos conseguido abordar de manera correcta.

P. Cada vez más personas dependen de la llamada economía colaborativa. ¿Seguirá creciendo la uberización del empleo?

R. Es un fenómeno que va a formar parte del mercado laboral, pero no va a ser dominante. Será una forma de que las personas, si quieren, tengan un segundo o un tercer ingreso. Ayudará a ganar eficiencia y puede tener efectos positivos, pero la mayor parte de los puestos de trabajo seguirán siendo fijos y a tiempo completo.

P. En España casi todos los nuevos empleos son temporales. ¿Continuará así mucho tiempo?

R. Las empresas necesitan flexibilidad para adaptarse a un entorno que cambia rápidamente. El problema en muchos países es que el mercado laboral se fundamenta en la idea de garantizar la seguridad del puesto de trabajo: si tienes un trabajo fijo de 40 horas semanales, fenomenal; si no, te fastidias.

P. Varias generaciones han crecido con esa idea...

R. Durante un tiempo funcionó muy bien, pero el mundo ha cambiado y va a seguir cambiando. Las políticas laborales tienen que garantizar seguridad en el empleo sin poner el foco en un puesto de trabajo determinado, sino en una vida en la que se pueda cambiar de trabajo ocho o 14 veces, trabajar a tiempo completo, a tiempo parcial, como colaborador..., pero hacerlo de manera que se pueda disponer de una pensión, de asistencia sanitaria, de la posibilidad de tener una hipoteca, de formarse para seguir siendo competitivo... durante una carrera en la que podamos trabajar hasta los 75 o los 80 años.

P. ¿Qué papel deben desempeñar los sindicatos?

R. Los sindicatos tienen una gran oportunidad para dejar de representar solo a sus afiliados, ampliar su función y sumarse a la evolución hacia un nuevo entorno. Los países que se centran en salvaguardar a toda costa determinados puestos de trabajo tienen un alto porcentaje de empleos que no son seguros, un alto desempleo juvenil y un nivel bajo de inversión empresarial.

P. ¿Es ese el caso de España?

R. España ha hecho grandes progresos y ha puesto en marcha reformas importantes en medio de una recesión, pero aún tiene mucho camino que recorrer. Las cosas no van lo suficientemente bien para algunas capas de la población. Es importante tener una estrategia y saber hacia dónde vas. Si la estrategia es volver adonde estábamos hace 50 años, cuando todos éramos felices y el mundo era un lugar diferente, esa no es una fórmula ganadora. El foco debe ser menos ideológico y más pragmático. Una sociedad polarizada no es buena para el país, no es buena para la gente y no es buena para los negocios.

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