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Carlos Ghosn, imputado por la justicia japonesa por ocultamiento de ingresos durante cinco años

Las autoridades niponas prolongan la detención del magnate de la automoción durante 22 días más por las sospechas de nuevos delitos

Carlos Ghosn, en una imagen de archivo.
Carlos Ghosn, en una imagen de archivo. REUTERS

El expresidente de Nissan, Carlos Ghosn, fue acusado formalmente este lunes de haber ocultado parte de su salario durante años. Los fiscales japoneses consideran que el ejecutivo, arrestado hace tres semanas, dejó de declarar una remuneración de 5.000 millones de yenes (unos 39 millones de euros) en el periodo entre 2010 y 2015. La posibilidad de que esta mala práctica se haya extendido hasta la actualidad ha llevado a la justicia nipona a prolongar su prisión provisional para seguir con las pesquisas y presentar nuevos cargos contra el empresario.

Ghosn, de 64 años, permanece bajo custodia en Tokio junto a otro exdirectivo de Nissan, Greg Kelly, considerado su mano derecha y que también habría sido partícipe de este fraude millonario. Tras los 22 días máximos de prisión provisional que marca la ley japonesa, este lunes la Fiscalía les acusó formalmente y anunció que su detención se alargará al menos otros 20 días más ante la sospecha de que el ejecutivo, que dirigía la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi, siguió ocultando parte de sus emolumentos también entre 2015 y 2018. En total, se sospecha que Ghosn no habría declarado unos 9.000 millones de yenes de su paga (70 millones de euros), según informa la agencia local Kyodo. De confirmarse estas cifras, el empresario habría ocultado aproximadamente la mitad de su sueldo durante los últimos ocho años.

Además de a Ghosn y a Kelly, la Fiscalía acusó también a Nissan de haber incumplido la ley de instrumentos financieros del país, que regula las compañías que cotizan en su mercado de valores. Desde la detención de sus dos altos exdirectivos, la empresa ha tratado de desvincularse de esas malas prácticas. Pero los fiscales consideran que el fabricante, como persona jurídica, es también responsable de haber declarado información falsa –la retribución de Ghosn- a los reguladores en sus informes anuales. Y, pese a que el actual consejero delegado, Hiroto Saikawa, lo ha presentado como un delito cometido solamente por dos personas, no se descarta que otros empleados sean procesados a medida que avancen las investigaciones.

"Nissan se toma esta situación muy seriamente. Hacer revelaciones falsas en los informes anuales daña enormemente la integridad de la información pública de Nissan en los mercados de valores, por lo que la compañía expresa su profundo pesar", aseguró el fabricante en un comunicado tras confirmarse la acusación.

Ghosn, visto como un ejecutivo carismático que logró salvar a Nissan de la quiebra en parte por su capacidad para recortar gastos, habría admitido ante los fiscales que parte de su remuneración no se incluyó en los informes, según informaron fuentes de la investigación a Kyodo. Pero alegó que no era necesario hacerlo porque se trataba de unos pagos para cuando dejara la empresa que aún no estaban definidos. Sin embargo, los investigadores cuentan con documentos que probarían que sí era una remuneración ya acordada. Ghosn no habría informado de este monto, dice, “porque no quería que los trabajadores del grupo se desmotivaran al conocer su alto salario” y evitar las críticas, según la citada agencia.

Nissan también acusó a Ghosn del “uso personal de activos de la compañía”, algo sobre lo que la Fiscalía no se ha pronunciado aún. Varios medios locales han apuntado que una filial de la empresa en Europa habría sido usada para comprar residencias de lujo en cuatro países distintos, viviendas que Ghosn usaba cuando quería. El consejo de Administración de Nissan destituyó al directivo pocos días después de su detención, pero este sigue siendo el presidente del fabricante francés Renault.

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