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Botín pide normas fiscales justas ante las tecnológicas, pero no una ‘tasa Google’

La presidenta del Santander denuncia que las grandes firmas digitales "no están pagando su parte justa de los impuestos"

Ana Botín, presidenta del Santander, en la inauguración del Conferencia Internacional de Banca.
Ana Botín, presidenta del Santander, en la inauguración del Conferencia Internacional de Banca.

La presidenta del Santander, Ana Botín, ha reclamado normas fiscales "justas" para que cada actor pague de forma "equitativa" los impuestos según la actividad que lleva a cabo y dónde genera sus beneficios, y criticó así la regulación actual a la banca frente a la establecida para los nuevos competidores como los gigantes tecnológicos.

Estas afirmaciones las realizó en su discurso de inauguración de la Conferencia Internacional de Banca, donde han participado directivos financieros, representantes de fondos de inversión, de reguladores financieros, pero no ha contado con la presencia del Banco de España, como en ocasiones anteriores.

Tras la apertura del acto, la presidenta participó en un coloquio donde se abordaron esas cuestiones. Preguntada por si abogaba por una tasa específica a las empresas tecnológicas, Botín respondió: "No pido que se graven las actividades digitales; abogo por un sistema fiscal justo y equitativo, que exista reciprocidad, es decir, que a iguales servicios, se tengan las mismas reglas en todos los sentidos. Abogo por tener las mismas obligaciones independiente de quién seas". Y recordó que el Santander tiene una tasa fiscal del 36%, muy alejada de se aplica a las grandes firmas tecnológicas.

Poco antes de este debate, la ministra de Economía, Nadia Calviño, pronunció un discurso en el que afirmó que espera que el impuesto a determinados servicios digitales, conocido como la tasa Google, llegue al Congreso en las próximas semanas, ya que se encuentra actualmente en fase de audiencia pública.

La ministra ha recordado que la creación de este tributo forma parte de la modernización del sistema tributario que ha planteado el Gobierno con el objetivo de adaptarlo paulatinamente "a la realidad del siglo XXI" y hacerlo "más progresivo y más justo".

Desventaja bancaria

En opinión de Botín, según señaló en su discurso, las empresas no financieras tienen una "clara ventaja competitiva", ya que hay numerosas asimetrías relacionadas con la regulación, desde los requerimientos de capital, al uso de datos o las normas fiscales. Con una mínima infraestructura, "con solo 50.000 euros de capital", los negocios digitales pueden producir sus servicios y venderlos a todo el mundo, dejando además de pagar una parte justa de sus impuestos.

Para explicarlo, hizo una referencia a un artículo de Financial Times: “Las multinacionales en general han perfeccionado el arte de localizar, en términos legales y contables, sus sedes fiscales en jurisdicciones con bajos impuestos.” Y añadió el problema de que "los negocios digitales globales pueden producir sus servicios en un solo sitio y venderlos en el mercado global con una mínima infraestructura local". Botín dijo que su visión es "ser la plataforma digital, responsable y abierta de servicios financieros".

La presidenta del mayor banco de la Zona euro, añadió en un tono reivindicativo: "Necesitamos normas claras y efectivas que nos garanticen a todos, consumidores y empresas, que Europa es realmente un espacio digital único que impulsa la innovación en el que los derechos y las obligaciones, así como los efectos externos y no deseados se reparten de forma equitativa".

"El sector privado y público tiene una responsabilidad conjunta en este momento de disrupción. Debemos decidir qué estructura de gobierno queremos para poder evitar las ventajas desiguales: son necesarias unas reglas claras que garanticen un reparto de ventajas equitativo", ha subrayado la banquera.

De esta forma, Botín ha pedido que se regule a las empresas sobre la base "de lo que hagan y no de lo que sean" y contribuyan de forma proporcionada. De hecho, ha añadido que las plataformas globales, en referencia a Google, Amazon o Facebook, se han vuelto "tan importantes que si una de ellas colapsara podría tener consecuencias sistémicas. Aunque no ofrezcan servicios financieros".

"Este es un diálogo que ni las empresas ni las sociedades podemos seguir posponiendo", ha aseverado Botín, criticando que se pongan "parches" a las normas y no se replantee el sistema operativo en sí mismo.

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