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Los estudiantes de FP son emprendedores

Aragón, Castilla y León y Madrid diseñan planes específicos para apoyar ideas empresariales, microempresas y fomentar el autoempleo

Mauro de Miguel, Alexander Soleto y Javier Oropesa, alumnos emprendedores de FP.
Mauro de Miguel, Alexander Soleto y Javier Oropesa, alumnos emprendedores de FP.

Hacer un proyecto, diseñar un lienzo de modelo de negocio, usar la metodología Lean Startup para desarrollar una empresa y otros aspectos relacionados con el emprendimiento, hace tiempo que no se enseñan solo en colegios privados exclusivos, másteres de caro acceso o escuelas de negocios. Forman parte de los planes de estudios de formación profesional de varias comunidades autónomas españolas.

Las Aulas Profesionales de Emprendimiento (Apes) en Madrid, el programa Try (Try to Reinvent Yourself; intenta reinventarte) en Castilla y León o los Viveros de Empresas y el programa Emprender en la Escuela de la Comunidad de Aragón son tres ejemplos de iniciativas lanzadas por las consejerías de educación para estar con los estudiantes en la creación de microempresas, apoyarlos en sus inicios con ayuda legal, de gestión y económica, fomentar el autoempleo, lograr que desarrollen una actividad profesional o encontrar trabajo.

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha desde febrero de 2018 en más del 50% de sus 40 centros específicos de FP y con una inversión de 1,2 millones de euros las Aulas Profesionales de Emprendimiento, un espacio físico dotado de material y de un mentor destinado a apoyar y lanzar las ideas de los alumnos de todos los ciclos.

Disfraces de cartón

El IES Luis Vives de Leganés es uno de esos centros. Por su aula y dentro del proyecto Vives Emprendiendo, han pasado, entre otros, Mauro de Miguel (22 años, estudiante de Diseño en Fabricación Mecánica), con una idea de disfraces de superhéroes hechos en piezas de cartón que se ensamblan y venden en bolsas personalizadas; Alexander Soleto (18 años y estudiante de Sistemas Microinformáticos y Redes), con un proyecto que permite disfrutar de los videojuegos a personas discapacitadas gracias a la realidad virtual, y Javier Oropesa (20 años y estudiante de Programación de la Producción en Fabricación Mecánica), con su idea de fabricar piezas para distintos elementos, como aviones o cañones.

Buenos resultados en poco tiempo para un proyecto, que en palabras del director del instituto, Juan Carlos Morales, se convertirá en un futuro "en vivero y coworking para ofrecer apoyo y seguimiento a los proyectos de los estudiantes".

En la Consejería de Educación de Castilla y León funciona desde el curso 2016-2017 el programa Try to Reinvent Yourself (TRY), una iniciativa que se imparte a todos los alumnos de FP de la región y que se estructura en cuatro patas: aulas de entrenamiento empresarial, píldoras formativas, aprendiendo a emprender y un concurso de proyectos al que este año acudieron cuatro equipos de distintos institutos de la comunidad. Según explica el director general de FP de la Junta, Agustín Sigüenza, "se les da asesoramiento y acompañamiento con mentoring para que puedan transformarse en empresas".

Uno de ellos lo presentaron cuatro estudiantes del módulo de Servicios Administrativos del IES Sierra de Ayllón de Segovia. Se llama HHAN y es una autoescuela móvil para que puedan preparar el examen práctico y teórico los habitantes de cinco pueblos que carecen de autoescuela, Riaza, Ayllón, Boceguillas, Grajera y Barbolla.

En los planes de estudios

España es uno de los pocos países que incorporan en sus planes de estudios de FP enseñanzas concretas en emprendimiento a través de un módulo específico e independiente, según fuentes del Ministerio de Educación y Formación Profesional.

Este módulo se denomina Empresa e Iniciativa Emprendedora, se incluye en todos los currículos de los ciclos formativos de grado medio y superior, tiene una duración aproximada de 60 horas y se imparte tradicionalmente a razón de tres horas semanales durante el ­segundo curso.

Los contenidos del módulo (los puedes consultar a través de este enlace) se centran en la iniciativa emprendedora, la empresa y su entorno y la función ­administrativa.

Sus cuatro impulsores, dos chicas y dos chicos de entre 17 y 19 años y de origen marroquí, dedicaron varios meses a prepararlo con la ayuda de su profesora, y lo hicieron partiendo de la necesidad que tenían ellos mismos. Diseñaron las aulas móviles para impartir las clases, hicieron un plan de negocio y de inversión, y elaboraron un presupuesto con varios escenarios. Su trabajo quedó segundo en el concurso y, según una de sus autoras, Hoda Aharchy, "fue calificado como el mejor de los cuatro". Añade que después les dieron un diploma y "un poco de mentoría", pero nada más. El proyecto está guardado en un cajón y no se ha hecho realidad. "Somos jóvenes, no nos vemos preparados para hacerlo", dice Aharchy.

Red de viveros

Donde sí hay proyectos convertidos en empresas es en Aragón, quizá porque la Consejería de Educación, Cultura y Deporte ha combinado dos elementos: el programa Emprender en la Escuela, nacido hace 18 años y destinado a que los estudiantes de FP desarrollen ideas de negocios, y una red de viveros de empresas surgidos en 2009 y adscritos a los centros educativos donde, con la ayuda del Instituto Aragonés de Fomento, se les ofrece espacio y asesoramiento por un tiempo de dos años para que hagan realidad su idea de empresa. Según fuentes de la consejería, el 90% de las empresas creadas siguen en activo.

Es el caso de Biqubica, formada por Maite Santonja y Cintia Sarriá, dedicada a la fotografía social y empresarial. Pasaron por Emprender en la Escuela y después fue uno de los primeros proyectos en formar parte del vivero de empresas vinculado al centro público de FP Los Enlaces de Zaragoza (2008). En 2018 tienen su propio local, continúan trabajando y contratan según necesidades a otros profesionales.

Esta combinación sigue dando hoy sus frutos: la empresa Dopamina Producciones, formada por Daniel Blancas y Pablo Latorre, dedicada a la fotografía de empresa, marketing y videoclips. Estudiaron el módulo de Realización Audiovisual y Espectáculos en el mismo centro en 2016 y después fueron seleccionados para integrarse en el vivero. Allí estuvieron dos años formándose con la ayuda de gestores y asesores y hoy ya se han independizado, tienen su propio local y han contratado a una editora.

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