Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

¿Necesitas un experto que te lleve las cuentas o es un gasto excesivo?

Desde la declaración de la renta si es complicada hasta el apoyo en la firma de una hipoteca, quizá puedas plantearte buscar un asesor

¿Necesitas un experto que te lleve las cuentas o es un gasto excesivo?

“Desconocer la ley no es suficiente para perdonar una sanción y el pago de los eventuales intereses si se ha cometido una infracción”, dice Rebeca Vázquez, experta fiscal del comparador bancario iAhorro, en alusión al antiguo principio del derecho romano ignorantia juris non excusat, un legado todavía vigente. Por ello, y en contra de la idea que solo las grandes fortunas necesitan asesoramiento, Vázquez prefiere hacer hincapié en que “todos los ciudadanos, las pymes, los empresarios individuales, cuando no estén seguros del funcionamiento de algunos mecanismos fiscales, deberían solicitar ayuda a los expertos”.

Hablando de cuentas y de cómo llevarlas, no solo en el ámbito fiscal la asistencia de algún técnico puede ser útil, igual que también en el contexto más general de las finanzas personales, subraya el experto en estos asuntos de la misma empresa, Antonio Gallardo. “Casi todos relacionamos el asesoramiento financiero a los productos de inversión más complejos, pero también una hipoteca puede ser una razón para consultar a un experto, tanto por su larga duración como por las cuantías importantes que suponen”, afirma. ¿Un ejemplo de la necesidad de este soporte? “La cantidad de reclamaciones de cláusulas abusivas en préstamos hipotecarios, en los que la mayoría de los clientes ni siquiera sabía lo que firmaba”, zanja.

Puede ahorrar sustos

Los problemas fiscales más frecuentes a los que se refiere Vázquez por su experiencia son los relativos a las subvenciones. Algunas ayudas están exentas y no tributan, pero otras sí. “La Agencia Tributaria tiene constancia de todas las subvenciones públicas asignadas, por tanto, si los contribuyentes no las declaran cuando corresponda, emitirá una sanción”, explica esta experta.

En el caso de las empresas, sean individuales o no, los contratiempos derivan sobre todo de las presentaciones fuera de plazo y de las deducciones de gastos –como tickets de comida o de gasolina– sin la correspondiente factura. “En este caso, el gasto no será deducible”, advierte Vázquez.

Para mostrar el trabajo y el tiempo que se puede ahorrar una empresa al delegar ciertas funciones a un asesor fiscal, esta experta desgrana los ámbitos en los que podría actuar: “Las nóminas de los trabajadores, sus cotizaciones a la seguridad social y el IRPF, las maneras para ahorrar en los impuestos, las liquidaciones trimestrales del IVA, las retenciones de alquileres de inmuebles de la empresa, las declaraciones del Impuestos de Sociedades, la elaboración de las cuentas de la empresa en vista a una posible inspección fiscal, el depósito de las cuentas en el Registro Mercantil, la elaboración de la declaración de la renta del empresario, entre otros muchos”.

Pequeños inversores ante productos complejos

Cuando se amplíe la mirada de lo fiscal a las finanzas personales, las reflexiones de Gallardo son muy parecidas. “De hecho, ¿quién necesita más a un inversor financiero? ¿Los grandes inversores o los pequeños, es decir, aquellos que suelen acabar contratando lo que les dicen en su sucursal bancaria y no tienen en cuenta otras opciones que, en muchos casos, son potencialmente mejores y más económicas?”, insinúa. Esta exigencia se manifiesta sobre todo cuando el usuario se plantea la contratación de productos de ahorro e inversión como planes de pensiones, con gamas muy diferenciadas, costes distintos y una complejidad que hace más complicado entender los riesgos que conllevan.

“En este caso, los asesores independientes regulados en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), como los de las empresas de asesoramiento financiero, deben ganar peso frente a las sugerencias de los bancos”, aboga Gallardo, y por una razón sencilla: “Nuestro banco solo nos recomendará unos pocos productos, los suyos, aunque sus costes pueden ser más elevados y su naturaleza poco adecuada a nuestro perfil”, resume.

El peso creciente del experto inmobiliario

Igualmente “vital”, según la opinión de Gallardo, puede ser el consejo de un asesor en todo el proceso que precede la firma de una hipoteca. En primer lugar, para buscar las mejores ofertas y analizar sus condiciones, y, después, para acompañar al cliente hasta que se siente junto con el vendedor ante el notario. Aunque hay que tener en cuenta que tendrás un gasto más que sumar a la compra de la casa.

“Está ganando peso, además, la figura del asesor inmobiliario, ya que son cada vez más los que buscan rentabilizar las viviendas que compran para alquiler o uso vacacional, o revalorizarlas para revenderlas”, señala este experto, quien subraya los problemas de liquidez que presentan los activos inmobiliarios como una razón más para apoyarse en un supervisor.

¿Y para qué sirve un corredor de seguros?

Montar un negocio es otra de las situaciones en las que un asesor ayuda a aprovechar las oportunidades y a controlar los costes, en opinión de Gallardo. “Desde la cuenta con servicios gratuitos a la financiación más económica, si no contamos con una estructura con un responsable financiero, desconoceremos las mejores opciones, las subvenciones, las ayudas y las líneas de financiación que se lanzan periódicamente”, detalla.

Pese a la importancia creciente del mundo digital y a la costumbre cada vez más extendida de la contratación online, también en el mundo de los seguros la figura de un experto, en este caso, de un corredor, parece fundamental. “Sobre todo si es independiente y trabaja para distintas empresas, el corredor de seguros ayudará a conseguir las mejores oportunidades y será el intermediario directo ante cualquier siniestro”, concluye.

Más información