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La fiscalía alemana registra 10 edificios de Porsche por la manipulación de las emisiones de diésel

Tres directivos de la filial de Volkswagen están siendo investigados por "fraude y publicidad ilegal"

Porsche, el emblemático fabricante de coches deportivos y filial de Volkswagen, se ha convertido este miércoles en el foco de una enorme operación policial en la que participaron 33 fiscales de Stuttgart y Múnich y 160 agentes de la policía. Los agentes y fiscales han ordenado registros en 10 edificios de la firma en Baden-Wurtemberg y en Baviera, así como varias instalaciones donde trabaja Audi, en busca de documentación vinculada al dieselgate, el escándalo por el trucaje de motores diésel para falsear emisiones que azotó a Volkswagen en 2015.

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Policías transportan cajas este miércoles tras un registro en oficinas de Porsche en Stuttgart. AP

La fiscalía de Stuttgart, en un breve comunicado, ha señalado que está investigando a tres personas sospechosas de cometer delitos de “fraude y publicidad ilegal en relación con la manipulación del sistema de control de emisiones de vehículos diésel”. Una de las personas que está siendo investigada es miembro de la cúpula ejecutiva de Porsche, un segundo sospechoso es un alto ejecutivo de la firma y el tercero ya ha dejado de trabajar para marca alemana de bólidos. La fiscalía no ha dado a conocer los nombres de los tres sospechosos.

Un portavoz de Porsche ha confirmado que los investigadores habían recopilado documentos en las instalaciones de la compañía en Stuttgart y Audi en Ingolstadt. “Audi y Porsche cooperan completamente con las autoridades”, ha comentado.

Después de que estallara el escándalo de las manipulaciones ilegales de gases tóxicos en septiembre de 2015 y que afectó a la reputación de Volkswagen en el mundo —además de pasarle una factura multimillonaria por compensaciones en EE UU— la fiscalía alemana había realizado registros las oficinas de Volkswagen, Audi, BMW y Daimler. Aunque Porsche es una importante filial de Volkswagen, aún no había recibido la visita de los fiscales.

Pese a estar alejado de los focos, Porsche sí estaba siendo investigado desde julio de 2017, cuando la fiscalía anunció que había abierto una línea de investigación contra la automotriz, por posible manipulación de las emisiones de gases y entre los delitos que perseguía se encontraban los de “fraude y publicidad ilegal”. La operación de este miércoles revela que las sospechas estaban fundadas.

Modelos sospechosos

Aunque la empresa parecía estar a salvo de nuevos escándalos, en el pasado ya había dado señales de haber cometido sus propios pecados en la manipulación de la emisión de gases tóxicos. En el otoño de 2016 retiró de la circulación varios miles de todoterrenos del modelo Macan, después de que cundieron las sospechas que no cumplían con las normativas de emisión permitidas.

No fue todo. En julio de 2017, el gobierno alemán anunció la prohibición de la venta de una seria del modelo Cayenne, equipados con motores diésel TDI de 3.0 litros. Estos motores eran fabricados por Audi, lo que hizo que las sospechas recayeran en la empresa que tiene su sede en Ingolstadt y no en la marca deportiva. La prohibición de la venta de los Cayenne fue ordenada por el exministro de Transportes, Alexander Dobrindt. “Estoy asombrado ante la acumulación de escándalos que golpean al sector de la industria automotriz alemana”, dijo el ministro.

El dispositivo ilegal descubierto en el modelo Cayenne era capaz de identificar cuando el vehículo se encontraba en el banco de pruebas y activaba una “estrategia de precalentamiento”, algo que no ocurría cuando se encontraba en la carretera. A causa de la prohibición dictada por el Gobierno, Porsche se vio obligado a revisar alrededor de 22.000 unidades en toda Europa. La firma asumió los gastos de la revisión.

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