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Román Escolano, nuevo ministro de Economía en sustitución de Guindos

Rajoy elige al hasta ahora vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones, economista del Estado y exasesor de Aznar

Román Escolano, nuevo ministro de Economía, en una imagen de 2013 cuando era presidente del ICO.

El presidente Mariano Rajoy, nombró ayer ministro de Economía a Román Escolano (Zaragoza, 1965), que era vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Escolano, que sustituirá a Luis de Guindos, que deja el cargo al haber sido elegido vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE). Es Técnico comercial del Estado —fue número uno de su promoción en 1989— y ha hecho su carrera con el PP. En 1998 José María Aznar le metió en el Gobierno y asesoró en asuntos europeos. Trabajó en el BBVA y presidió el ICO, ya con Guindos de ministro. Habla inglés y francés, tiene un perfil más técnico que político, rehúye la polémica, es culto y conoce bien Bruselas, según personas de su entorno.

Rajoy esperó hasta el final para deshojar la margarita: nombró ayer a Escolano como ministro de Economía, Industria y Competitividad al límite. Hoy mismo debe jurar o prometer su cargo ante el Rey para acudir mañana al Consejo de Ministros como titular de su cartera. Luis de Guindos se despidió de sus compañeros de Gobierno el viernes pasado.

Escolano encaja con los escasos requisitos que mencionó recientemente Rajoy como insoslayables para quien aspirase a sustituir a Guindos en el despacho del Paseo de la Castellana. El sustituto, dijo el pasado 23 de febrero en Bruselas, debía ser alguien que “no tenga que estudiar los temas que va a encontrar encima de la mesa”. Además, quería que supiera idiomas y que conociera la economía española.

Este zaragozano llega a un ministerio con algunos temas calientes, sobre todo en el ámbito financiero, y un plazo acotado en el tiempo: final de 2019 como máximo. Entre sus tareas destaca la privatización del 60% del capital de Bankia, una operación en la que el Estado se juega recuperar todo o parte de los 22.424 millones colocados en ese banco. Es la última oportunidad para rebajar la factura del rescate bancario después de unos 45.000 millones perdidos, por lo que tendrá gran presión social.

Escolano tiene a su favor que tiene buena relación con Jaime Ponce, el presidente del FROB, la Autoridad de Resolución Ejecutiva, que fue consejero del ICO (en representación del Tesoro) y que pilotará la venta de Bankia. Sobre la mesa está si se mantiene el plazo de final de 2019 para vender todo Bankia o lo posponen para intentar recuperar más dinero.

El nuevo ministro conoce bien a José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, ya que trabajaron junto desde 2006 a 2009 en el BBVA. Escolano era responsable de Relaciones Institucionales y Goirigolzarri consejero delegado. Además, mantiene buena relación con Francisco González, presidente del BBVA, que le fichó después de haber trabajado en el Gobierno de José María Aznar como director del Departamento de Economía del Gabinete del Presidente entre 2000 y 2004.

En donde el nuevo ministro deberá dar la talla política es en Bruselas. Los que han trabajado con él dicen que “no es un peleón”; que rehúye los enfrentamientos, “pero tiene un buen nivel técnico sobre las cuestiones europeas y defiende con solidez sus posturas”. El dominio del inglés y el francés (su mujer es francesa) le facilitará la labor, pero llega a Europa en plena batalla: los países del Norte y del Sur tienen planteamientos casi opuestos sobre cómo reformar el euro para evitar que la próxima crisis acabe con él. Francia y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, proponen un presupuesto anticrisis, completar la unión bancaria con medidas de mutualización de riesgos, crear un superministro de Finanzas de la eurozona y convertir el mecanismo de rescate (Mede) en un Fondo Monetario Europeo (FME) con más poder.

Las tareas pendientes

Hasta ahora Guindos ha estado más cerca de los alemanes en asuntos clave. Habrá que ver qué postura sigue Escolano, que sabe bien lo que es tener un jefe alemán, como el presidente del BEI, Werner Hoyer. A España le va mucho en el debate sobre el futuro del euro. Los países del Norte quieren poner en marcha “un mecanismo de reestructuración ordenada de la deuda soberana”, que rechaza España, junto con Francia e Italia.

Otro asunto europeo con el que lidiará será la respuesta de la UE a los aranceles impuestos por el presidente estadounidense Donald Trump. Escolano conoce el terreno porque, tras acabar como número uno su promoción de ingreso en el cuerpo de técnicos comerciales y economistas del Estado en 1989, entró a formar parte de la secretaría de Estado para las Comunidades Europeas, hasta 1992. Después, pasó a la embajada de Tailandia como director la oficina comercial, donde permaneció hasta 1997. Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid y ha realizado un programa de alta dirección de empresas del IESE.

Al menos, Escolano llegará a Bruselas cuando España va a salir del procedimiento de déficit excesivo, lo que le puede evitar disputas con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, un peso pesado del Gobierno con el que tiene las de perder.

Además de los nombramientos internos que hará en Economía, el zaragozano deberá decidir quién le sustituye en la vicepresidencia del BEI, si el puesto sigue en manos españolas, como parece. El tema no es baladí por las inversiones en juego y por la remuneración del cargo: más de 277.000 euros al año. Escolano cobrará como ministro 3,7 veces menos que antes, 73.650 euros anuales. Se traduce en que pasará de percibir 23.147 euros brutos mensuales a 3.536 euros.

Además, en el BEI tenía muchos incentivos como dietas por asistencia a cada reunión del consejo de gobernadores, transporte, plan de pensiones, residencia y colegios. La vicepresidencia del BEI está remunerada igual que la de los vicepresidentes de la Comisión Europea.

Otro nombramiento que deberá decidir Escolano es el de gobernador y subgobernador del Banco de España, Luis Linde y Javier Alonso, que dejan el cargo en junio de 2018. Ambos puestos se negocian, habitualmente, entre el Gobierno y la oposición, pero la decisión del ministro es muy relevante.

Entre los asuntos financieros también deberá afrontar la nueva ley de crédito hipotecario y la reforma de los organismos reguladores. Por otro lado, Escolano sufrirá las consecuencias de la quiebra del Popular, que se ha convertido en una fuente de demandas nacionales e internacionales de los accionistas que perdieron su dinero, y apuntan al Gobierno.

Otro asunto doméstico pendiente será fomentar el I+D y el pacto por la Ciencia, un asunto en donde Guindos ha recibido críticas por el escaso empuje de esta división.

En el ICO desarrolló la inversión en fondos de fondos dedicados a la tecnología. Constituyó el mayor fondo público que invertían en startup. También dejó su impronta como amante del arte moderno, que fomentó a través de la Fundación ICO, que tiene un importante patrimonio artístico. Pocas veces un nombramiento ha supuesto una rebaja tan alta en el sueldo, pero Escolano no se ha negado ante Rajoy y ha decidido ser el ministro número 24 del presidente. Su carrera es a largo plazo.

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