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La inflación de la zona euro vuelve a frenarse pese a la recuperación

Baja una décima hasta el 1,4% registrado en diciembre y se aleja del objetivo del BCE

Un conductor reposta en una gasolinera de Madrid.
Un conductor reposta en una gasolinera de Madrid.

La inflación anual de la zona euro bajó en diciembre al 1,4% desde el 1,5% que registró en el mes anterior, según datos de Eurostat. La energía explica el grueso de esta ralentización al frenarse desde una tasa anual del 4,7% en noviembre al 3% registrado en diciembre.

Aunque esta evolución no solo obedece a la energía: la inflación subyacente, esa que resta los componentes más volátiles como energía o alimentos, permanece por tercer mes consecutivo en el 0,9% anual. Un incremento escaso. Los precios en Italia también se frenan mucho. Y ello ocurre a pesar de la sólida recuperación de la eurozona, en la que todas las economías por fin crecen con las menores divergencias entre ellas en muchos años.

El Banco Central Europeo ha puesto en marcha una batería de estímulos para reanimar la inflación, a saber: tipos al 0%, tipos de depósitos para los bancos al -0,4% y compras masivas de deuda. Aun así, la tasa todavía no alcanza el objetivo del Eurobanco de una inflación por debajo pero cercana al 2%. Estos datos incluso pueden reabrir el debate sobre cómo normalizar la política monetaria. Draghi ya ha recortado en enero de 60.000 a 30.000 millones las compras mensuales de deuda. Y los miembros del BCE se muestran divididos, con algunos halcones metiendo presión para empezar a deshacer estímulos y subir tipos, entre ellos el presidente del Bundesbank.

Las compras de títulos se extenderán hasta septiembre y podrían ser prolongadas otra vez. Solo una vez terminadas se planteará el BCE elevar el tipo de depósito negativo del -0,4% aplicado a los bancos. Las entidades poseen tanta liquidez facilitada por el BCE que la que tienen ociosa la guardan en el Eurobanco con esa penalización del -0,4%. Así que para evitarla están dispuestas a prestarse entre sí a tipos negativos. Y eso a su vez ha llevado el euríbor, que se fija sobre estas transacciones, también a terreno negativo. El consenso del mercado espera las primeras subidas de tipos bien entrado 2019 o incluso en 2020. Los bancos empezarían a prestarse a tipos ligeramente mayores en previsión de esto unos pocos meses antes. Y eso tiraría levemente al alza del euríbor.