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Si ansías ir al desempleo, vota secesión

Los datos revelan ya un desastre económico en Cataluña; pero si se reincide, será el colapso

Un operario coloca papeletas electorales en una cabina en el Ayuntamiento de Barcelona.
Un operario coloca papeletas electorales en una cabina en el Ayuntamiento de Barcelona. EFE

Reflexionen bien. O sea, con datos. La mejor receta para quien ansíe acabar desempleado en Cataluña es votar este jueves por algún partido secesionista.

La fase final del procés, en el bimestre octubre-noviembre, ha sido mala en paro. Aumentó más del doble en territorio catalán (5,9%) que en el conjunto de España (2,9%).

Y solo en noviembre la economía catalana generó desempleo neto (7.400 nuevos parados) mientras que en el resto de España lo redujo en 145 puestos de trabajo: pues en el conjunto de España, incluida Cataluña, el desempleo aumentó menos que el generado en el mercado laboral catalán (7.255).

En resumen: mientras Cataluña crea paro, la España no catalana lo reduce. Esto no es opinable, es la pura y dura realidad.

¿Por qué? Porque aunque los protagonistas del desastre lo nieguen, su desastre económico es ya tangible. "En Cataluña se han producido todos los males previstos a lo largo de años para el peor Brexit, pero en este caso, a la velocidad de la luz", compara uno de los mejores expertos europeos en mercado interior.

A la caída del turismo y la reducción del consumo —fenómenos inmediatos tras las leyes de ruptura de septiembre y el referéndum ilegal del 1-O—, se han unido otras tendencias perversas.

La creación de empresas (no confundir con la fuga de las ya existentes) bajó en octubre, en Cataluña, un 14% respecto a igual mes del año anterior. Ha sido el peor octubre desde 2011, cuando se produjo el rebote de la Gran Recesión, según el INE. Puros datos.

Mientras, en el total español ese flujo subía un 1,5%, aupado por la Comunidad Valenciana (11,6%), Andalucía (5,4%) y Madrid (5,2%). Son datos, no opiniones.

Además, un 46% de los empresarios catalanes, aunque no se hayan ido, han paralizado inversiones, según un informe de Esade.

Entre los autónomos, la cosa ha ido aún peor. En octubre-noviembre Cataluña perdió 2.587 emprendedores de este ámbito —periodo en que solía incrementarlos—, mientras su gran rival, Madrid, ganaba 3.524, según la federación ATA. Son datos, sin opinión.

Últimos indicadores estadísticos: el aumento de ventas de viviendas fue solo del 12,4% en octubre, frente al 25,7% de la media española, impulsada por Madrid (50%) o Navarra (40,8%), según el INE. Datos crudos.

Dos elementos nuevos en el traslado fuera del Principado de —ya más de 3.000— sedes empresariales en busca de seguridad jurídica sostenida. Uno es que un 25% de las empresas medianas, el fortín catalán, ya ha seguido esa ruta, sobre todo a Madrid, según un análisis del Círculo de Empresarios.

Otro, que la movida empieza a afectar a las multinacionales: es el caso del gigante alemán de las industrias del gas, Linde-España y sus filiales, de camino a Valencia.

La intervención redujo la sangría a goteo lento. Puede, debe mejorar. Pero si volvemos a las andadas, corremos el riesgo del desplome. Cuidado. Los colapsos lo arrasan todo.

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