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El ministro Luis de Guindos insiste en que España tendrá un cargo en el BCE

El ministro quiere alejar el fantasma de la irrelevancia española tras el nombramiento del portugués Centeno como presidente del Eurogrupo

El ministro de Economía, Luis de Guindos, con su homólogo portugués y nuevo presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, el lunes en Bruselas.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, con su homólogo portugués y nuevo presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, el lunes en Bruselas. EFE

España se jugará parte de su peso político internacional a una sola carta: un puesto en la ejecutiva del Banco Central Europeo. Con el portugués Mário Centeno ya confirmado como presidente del Eurogrupo y la presencia institucional española en mínimos, el ministro de Economía, Luis de Guindos, quiso alejar ayer en Bruselas el fantasma de la irrelevancia española. Reconoció que España está infrarrepresentada, pero insistió en que la situación se revertirá próximamente. “Estoy convencido de que vamos a ganar peso. El próximo puesto que surja en la ejecutiva del BCE va a ser para España. Estoy convencido”, aseguró.

El Gobierno español cuenta como suya la vacante que dejará en mayo de 2018 el portugués Vítor Constancio, vicepresidente del BCE. Portugal ha sido precisamente el reverso de la moneda: pese a no estar entre los países más poblados del continente, en el pasado reciente se hizo con cargos como la presidencia de la Comisión Europea, y ahora cuenta con la secretaría general de la ONU y los mencionados puestos en el BCE y el Eurogrupo.

Sin candidato

Dado que el deseo español de obtener el puesto en el BCE ha sido expuesto por el Ejecutivo a las claras, la gran pregunta que sobrevuela la aspiración española es el nombre de su ocupante. De Guindos ha rechazado por activa y por pasiva desvelar si él será el candidato al cargo, pero al misterio le quedan semanas: a finales de enero se pondrán las cartas sobre la mesa en la reunión del Eurogrupo, cuando se abra el plazo para presentar candidatos. En su contra juega la escasa querencia del BCE por los perfiles políticos. A su favor, la mejor baza es esa ausencia de apellidos españoles en los despachos y pasillos donde la UE se juega su futuro.

Cinco años después de que España saliera por primera vez del comité ejecutivo del BCE, Madrid no espera un revés, pero el fiasco de Luis de Guindos en su lucha por el Eurogrupo en 2015 actúa como funesto precedente y vacuna contra el exceso de confianza.

Mientras, el ministro ha mostrado su confianza en el recién elegido Mário Centeno, al que España apoyó para llegar a la cima del Eurogrupo, la reunión informal de ministros de Finanzas de la eurozona. “Será un muy buen presidente”, auguró.