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La seguridad de El Prat seguirá en huelga pese a la mediación de Aena

Colas de más de una hora en la primera jornada de huelga parcial en El Prat

Colas este viernes en el control de seguridad de la T-1 de El Prat a primera hora.

Los empleados de los controles de seguridad del aeropuerto de El Prat seguirán con las huelgas programadas. La decisión de Aena de participar de las reuniones de mediación laboral entre los trabajadores y la empresa Eulen logró acercar a las partes tras diez horas de negociaciones pero no pudo acabar con las protestas en plena operación salida. Los viajeros que ayer pasaron por el aeropuerto tuvieron que hacer hasta casi dos horas de cola para poder superar los filtros. A pesar del enfado general por parte de los usuarios, no se registró ningún incidente. Mañana habrá un nuevo parón.

Eulen, según denunciaron anoche los trabajadores, solo ha ofrecido “propuestas vagas” a unas reivindicaciones salariales, de aumento de personal y de formación que ya conocían. “No se ha dado ninguna respuesta cuantificable a ninguna petición”, criticó el abogado del comité de empresa, Leopoldo García. “Todos tenemos buena voluntad, pero esto no basta para suspender la huelga”, sentenció.

Aena decidió el pasado jueves mediar en el conflicto, tal y como pedían los trabajadores desde un inicio. El operador aeroportuario se había resistido pues considera que es un conflicto interno de Eulen. En los últimos días tanto la Generalitat como el Ayuntamiento barcelonés instaron a que se diera la mediación. Finalmente la propia directora de El Prat, Sonia Corrochano, convocó una reunión para ayer en la mañana.

La sesión fue positiva, aseguraron las tres partes, pero el ambiente cambió en la tarde. Eulen, los trabajadores y Aena se encontraron de nuevo en la mediación laboral de la Generalitat. “Hay peticiones de los trabajadores que requieren de cálculos y análisis en profundidad”, aseguró el secretario general de Trabajo, Josep Ginesta. Si bien hubo avances en temas como los cuadrantes horarios y las vacaciones, Aena fracasó en su intento suspender la huelga de mañana y el resto de jornadas programadas en agosto.

En paralelo a las negociaciones, los trabajadores hicieron cuatro franjas de huelga parcial. El tiempo de espera máximo de las colas fue, según Aena, de 58 minutos en los controles de la T1 y de 108 minutos en los de la T2. En la última franja de la tarde el colapso fue mínimo.

No obstante, algunos pasajeros de los 515 vuelos programados para ayer se quejaron de que las colas llegaron hasta las dos horas y de la descoordinación con la facturación de las aerolíneas. Y no faltó tampoco la picaresca, con algún viajero intentando colarse. Sin un acuerdo sobre la mesa, El Prat enfrentará huelgas parciales de cuatro horas todos los viernes, domingos y lunes de agosto. Además de un parón indefinido convocado a partir del día 14.

La huelga no cogió por sorpresa a la mayoría de los pasajeros, que adelantaron su llegada al aeropuertos dos o tres horas. Malestar pero resignación. Jorge Ena, por ejemplo, estaba a punto de pasar el control a mediodía, después de 50 minutos esperando. “Tengo el vuelo a las cinco y media, pero como sabíamos lo que iba a pasar, hemos decidido venir con mucha antelación”, explicó, consciente de que perder el avión significa quedarse sin las vacaciones. Según las aerolíneas, ya son más de mil los pasajeros que han perdido sus billetes.

Los empleados denuncian falta de personal, de formación, y el impago de una bonificación por trabajar con los escáneres de los filtros de seguridad. Además, los trabajadores aseguran que ante la delgadez de la plantilla la empresa les ofrece horas extras para compensar, y que algunos empleados hacen jornadas de 16 horas de “estrés y agobio”.

El comité de huelga culpa de la situación al operador aeroportuario porque cree que adjudicó “a la baja”, hace un año, la concesión de la seguridad en los controles. Aunque Aena opera 46 aeropuertos españoles pero cada centro realiza sus propios pliegos de contratación y hace sus adjudicaciones. Según el comité de empresa, con la subcontrata anterior, Prosegur, los empleados cobraban unos 1.300 euros. A partir de la nueva licitación, los trabajadores subrogados pasaron a percibir 1.100 euros, y los que entran nuevos cobran 900 euros, lo que les obliga a hacer horas extra para completar el salario.

Aunque la huelga estaba programada para ayer, El Prat lleva ya dos semanas de colas. Los trabajadores de Eulen siempre habían defendido que no estaban haciendo una huelga de celo. El jueves, sin embargo, se conocieron unos audios de una portavoz del comité de empresa en los que acepta que la colas hacen parte de una estrategia de presión: “Si hay colas, todo está ganado”, defendía.

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