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Dastis: “Queremos una mejor gobernanza de la eurozona”

El ministro de Exteriores cree que España es coherente al pedir la refundación del euro

Alfonso Dastis, en su despacho del Palacio de Santa Cruz, durante una entrevista con EL PAÍS. En vídeo, sus declaraciones en Bruselas.

España quiere reformas en la gestión de la eurozona. Tal y como adelanta este lunes EL PAÍS, el Gobierno ha presentado a Bruselas una propuesta en la que incluye cambios de calado: quiere un presupuesto anticrisis, un seguro de desempleo común, eurobonos y completar la unión bancaria con mutualización de riesgos. El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, ha dicho a su llegada a la reunión de ministros del ramo que se celebra este lunes en Bruselas, que la postura de España en el rediseño de la eurozona es clara: “Pedimos lo que siempre hemos pedido. Una mejor gobernanza de la eurozona que incluye elementos de una unión fiscal, unión bancaria, de la unión monetaria que ya existe y la unión económica”.

El impulso de la victoria del europeísta Emmanuel Macron en Francia lleva de nuevo a primera línea la reformulación del euro. El gran obstáculo a ese intento de profundizar en los cambios ha sido Alemania, muy cómoda con el actual formato que le permite disfrutar de un amplio superávit comercial sin asumir riesgos. ¿Es posible avanzar hacia una mayor convergencia con Berlín poniendo palos en las ruedas? “Lo veremos. Lo veremos. Nosotros no hemos cambiado de opinión. Es lo que venimos defendiendo desde hace tiempo. Hemos hecho diversas contribuciones y seguimos una línea de coherencia”, ha afirmado Dastis.

La capacidad de Macron para dar un giro al euro será clave. La llegada de François Hollande al Elíseo cinco años atrás también venía acompañada de la promesa de un relanzamiento europeo con 120.000 millones de inversión y eurobonos, pero la rotunda negativa alemana acabó diluyendo la ambición de Hollande. Este lunes, Macron y Merkel se verán las caras en la capital alemana, y sobre la mesa estarán dos visiones contrapuestas del euro: el inmovilismo de Berlín frente al reformismo de París.

Algo ha cambiado cinco años después. El invitado invisible que se sentará a la mesa se llama populismo y desafección con el proyecto europeo. Y cada día tiene más votos y partidarios. El margen para crear una estructura comunitaria capaz de garantizar el crecimiento sin aumentar la desigualdad no es infinito. Los líderes europeos saben que una recaída en la crisis económica tendría un coste político, pero la respuesta alemana a la exigencia de reformas sigue siendo de momento gélida.

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