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México esquiva la primera amenaza de rebaja de ‘rating’

La agencia de la calificación Moody's ratifica su nota crediticia pese a los riesgos asociados a la renegociación del TLC

Moody's
Logo de la agencia de calificación Moody's en la fachada de su sede en Nueva York (EEUU). EFE

México gana la primera batalla para evitar la rebaja de su calificación crediticia. La agencia de calificación estadounidense Moody's ha confirmado este jueves la nota soberana del país norteamericano en A3 con perspectiva negativa. Es una buena noticia sin paliativos que llega poco más de un mes después de que otra de las grandes calificadoras mundiales, Fitch, situase a México al filo de la rebaja crediticia.

"El factor clave detrás de la decisión de afirmar la calificación de México es la disminución notoria en el riesgo de que se materialicen pasivos contingentes que provienen de Pemex [la petrolera estatal]", subraya Moody's en la nota en la que reafirma la calificación de la deuda mexicana. Además, agrega la agencia con sede en Nueva York, las autoridades han logrado "avances estructurales" en su programa de consolidación fiscal a pesar de un débil desempeño económico.

La decisión de mantener la perspectiva negativa refleja, apuntan los analistas de Moody's, radica en su preocupación ante la posibilidad de que "choques externos" provenientes de cambios en las políticas comerciales de Estados Unidos tengan un impacto negativo en la actividad económica que llegara a afectar el proceso de consolidación fiscal. En otras palabras: si la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) —que ayer estuvo en el alero durante horas después de que la Casa Blanca filtrase que prepara un borrador para abandonar el acuerdo,— concluye desfavorablemente para los intereses mexicanos, el rating soberano estaría en serio riesgo de rebaja. Aunque aún el colchón todavía es amplio —dos escalones lo separan del bono basura—, ese es el escenario que el Gobierno mexicano quiere evitar a toda costa por el riesgo de salida de capitales que llevaría aparejado.

En el argumentario que respalda su decisión, Moody's se detiene sobre el repunte de los ingresos fiscales del año pasado, que aumentaron casi un 12% en términos reales "como resultado de la reforma tributaria de 2013, el diferimiento de los pagos fiscales que vencían en 2016 y el incremento en la formalidad laboral". Este notable incremento de los ingresos tributarios minimizó el impacto de la caída de los ingresos petroleros y logró que los ingresos federales cerrasen el ejercicio con nada despreciable alza del 9,1%. El gasto corriente aumentó, por su parte, "solo" un 1,4% en términos reales "debido a la contención de gastos". Y el déficit público permaneció prácticamente inalterado en el 2,9%. "Lo anterior pone de manifiesto que se lograron avances en la consolidación fiscal estructural a pesar de un desempeño económico más débil al esperado y al inicialmente estimado" a efectos presupuestarios, subraya la calificadora al tiempo que destaca la incidencia positiva sobre la deuda del histórico remanente del Banco de México —equivalente al 1,5%— cosechado en 2016.

Hasta aquí las buenas nuevas. Aunque Moody's cree que la renegociación del TLCAN generará solamente "cambios limitados" sobre el tratado comercial —fundamentalmente en el capítulo de las reglas de origen y en el mecanismo de resolución de disputas— con un impacto "moderado" sobre la economía y las cuentas públicas mexicanas, no descarta que Washington "adopte medidas más amplias que distorsionen el comercio bilateral". En ese escenario, el más adverso, el deterioro sobre los indicadores crediticios de México podría ser "importante".

La perspectiva negativa de Moody's también refleja que un incremento en los riesgos percibidos por los inversionistas previo a la conclusión de las negociaciones del TLCAN al cierre de 2017 o principios de 2018 "pudiera comprometer la estabilidad macroeconómica y financiera, directa o indirectamente, llevando a que el crecimiento se encuentre por debajo de las tasas relativamente bajas que esperamos para los próximos dos años", añade la calificadora.

Para revertir la perspectiva negativa y convertirla en estable, México tendría que lograr que la renegociación del acuerdo comercial solo tuviese un impacto "limitado" sobre las perspectivas económicas y fiscales de medio plazo. "Podría generarse presión al alza, además, si el crecimiento es mayor al esperado ante una continua implementación de las reformas estructurales que permita al gobierno crear colchones fiscales y reducir de manera más significativa la deuda", cierran los analistas de Moody's.

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