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Presupuestos 2017: El complemento salarial para jóvenes cuenta con 500 millones

Las cuentas de este año contemplan una partida para el cumplimiento de la primera parte de la medida pactada por el PP y Ciudadanos

Interior de una oficina de empleo de Valladolid.
Interior de una oficina de empleo de Valladolid. EFE

Los presupuestos de 2017 contienen una partida de 500 millones para el complemento salarial para jóvenes, según el proyecto de presupuestos de 2017. Esta es una de las propuestas electorales de Ciudadanos que el PP pactó con la formación naranja en el acuerdo de investidura y que en estos presupuestos encuentra su dotación presupuestaria.

El Gobierno contempla que la financiación de estos 500 millones salga del programa de Garantía Juvenil, ya que el complemento salarial comenzará a implementarse en un plan pilota para jóvenes menores de 30 años. En Bruselas han recibido la consulta del Gobierno para saber si este dinero puede salir del programa de Garantía Juvenil, un plan que está desarrollándose en toda la UE. No obstante, la semana pasada todavía no había una respuesta del Ejecutivo comunitario.

Cae el gasto en protección al desempleo

Ese dinero está contemplado en el capítulo, mucho más amplio, de protección contra el desempleo, que asciende a 18.027 millones. Esta cantidad refleja que la caída del gasto en protección contra el desempleo se va a frenar mucho en 2017. Esta cifra supone apenas 600 millones menos de lo que se gastó en 2016, de acuerdo con la ejecución presupuestaria del Servicio Público de Empleo. De cumplirse la previsión presupuestaria, la reducción será de un 3,2%.

El proyecto de presupuestos contempla un porcentaje de caída del doble. Esto se debe a que la comparación se realiza con respecto al presupuesto de 2016, cuando se esperaba un desembolso total de 19.321, una cantidad superior a la final. Si la partida del complemento salarial no se creara en este presupuesto o estuviera en otro apartado, la reducción, un 5,6%, sí que se aproximaría a lo previsto por el Gobierno. 

La mayor parte del gasto en protección contra el desempleo se da en la parte contributiva de la misma, aquella que se da por los derechos generados antes de perder el empleo mediante las cotizaciones pagadas. Esta parte asciende a 10.982, de los que casi 8.000 corresponden a la paga directa que reciben los parados. Los más de 3.000 millones restantes obedecen a las cotizaciones sociales que el Servicio Público de Empleo paga por estos parados.

De los 7.046 millones restantes, la mayor parte se destinan a los llamados subsidios por desempleo, las ayudas y cotizaciones de los parados que ya han agotado su derecho a percibir prestación. Después, a mucha distancia, está la renta activa de inserción, 1.075 millones, y luego el Plan de Activación para el Empleo, 280 millones. Este plan fue la última ayuda que se creó para los parados de larga duración y cuya última prórroga vence este mismo mes, por lo que esta dotación presupuestaria asegura su renovación.

No se incluye en el apartado de políticas pasivas de empleo, las que consisten en ayudas, el dinero destinado al plan Prepara, aunque sí que supone que el parado percibe una paga que se sitúa en torno a los 426 euros mensuales. Para este plan, que se creó en 2011, el Gobierno ha destinado 130 millones.

Para el capítulo de políticas activas, la cantidad que reserva los presupuestos es de 5.500 millones. De esta cantidad, la mayor parte se dedica a formación, tanto de parados como de empleados. En total, se consumirá en este punto 2.154 millones. Tras este capítulo, aparecen 1.868 millones de bonificaciones, ayudas a empresarios en forma de descuentos a la Seguridad Social por la contratación que son pagados por el Estado.

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