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El ‘efecto Trump’ impulsa el beneficio de los grandes bancos en EE UU

JPMorgan Chase y Bank of America confían en una aceleración de los tipos de interés para elevar los ingresos

Sucursal de JPMorgan Chase en Nueva York
Sucursal de JPMorgan Chase en Nueva York EFE

La temporada de resultados arranca en Wall Street, con los grandes bancos abriendo camino con dos oportunidades por delante para crecer: el alza de tipos y las inversiones en infraestructuras que promete la nueva administración en Estados Unidos. El impulso de las elecciones presidenciales en los mercados tras aclararse el panorama político benefició al negocio de JPMorgan Chase y de Bank of America en la recta final de un año que arrancó dominado por la incertidumbre.

JPMorgan Chase, el mayor banco por activos del país, cerró el ejercicio con un beneficio neto de 24.730 millones de dólares. Es prácticamente similar a la ganancia de 2015 y eso pese a que en el cuatro trimestre elevó un 24% la ganancia neta, hasta los 6.730 millones corresponden. La cifra de negocio acumula en los dos años fue de 95.670 millones, un 2% más que en el ejercicio precedente.

El consejero delegado del grupo, Jamie Dimon, admite que el pasado fue un año realmente complejo por las diferentes tensiones que dominaron en la economía global. Sin embargo, anticipa que la expansión en EE UU podrá tomar cuerpo si Washington actúa de una manera coherente. “Habrá oportunidades si se adoptan decisiones racionales que incentiven el crecimiento y el empleo”, afirmó.

Dimon forma parte del equipo de empresarios que asesorará a Trump desde el sector privado. Aunque se declara optimista hacia el trabajo que puede hacer la nueva administración, deja claro que no está "eufórico". Admite que es posible que haga un mejor clima legal y reglamentario para la banca pero señala que lo que verdaderamente le ayudará es un mejor crecimiento económico.

Bank of América tuvo un rendimiento más robusto, al ganar 17.900 millones de dólares. Es un incremento del 13% en el beneficio anual. Como en el caso de su rival, la recta final del ejercicio permitió dar un fuerte impulso al beneficio, que mejoró un 43%, hasta los 4.700 millones. Y también como su rival, el alza de los ingresos fue muy modesta, del 1%, hasta los 83.700 millones.

Brian Moynihan, su consejero delegado, califica los resultados de “robustos”. La entidad presta más dinero y en paralelo reduce los costes operativos. El máximo ejecutivo del segundo banco de EE UU no ocultó su entusiasmo con la perspectiva de que la Reserva Federal empiece a acelerar este año el alza de tipos para así poder dar más vigor al crecimiento de la entidad y mejorará los márgenes.

Incremento de los préstamos

El coste de los préstamos está empezando a subir ahora, ante la perspectiva de tres incrementos de un cuarto de punto este año que llevarán el precio del dinero próximo al 1,25%. Es aún muy bajo y llevará aún algunos trimestres hasta que empiece a tener un impacto verdaderamente visible en los resultados de la banca. El tirón en los meses pasados se apoyó en el negocio de la renta fija.

También presentó resultados Wells Fargo. Pero el cuatro banco de EE UU no pudo beneficiarse de ese impulso tras las elecciones. Sus resultados se vieron lastrados por el escándalo de las cuestas falsas, que se llevó por delante a su consejero delegado. En su caso redujo el beneficio anual un 4%, a 21.900 millones. La entidad de San Francisco registró ingresos por valor de 88.300 millones.

Junto a la normalización de la política monetaria, los grandes bancos centran la atención en la agenda económica de Donald Trump. Larry Fink, el consejero delegado de BlackRock, espera que el nuevo presidente “actúe de una manera racional” y antes de llegar a conclusiones cree necesario saber cuál será el alcance de sus propuestas. “De momento solo hay una iniciativa”, apuntó.

La victoria del republicano generó gran entusiasmo en Wall Street, por el efecto combinado de sus promesas en el ámbito fiscal, de la regulación y de las inversiones en infraestructuras. El Dow Jones roza el nivel histórico de los 20.000 puntos, tras subir un 9% desde las elecciones. Goldman Sachs fue el principal contribuyente a la remontada el índice. Los bancos subieron un 20%.