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Luxemburgo suprime ventajas fiscales por la presión de Bruselas

Los préstamos entre empresas de un mismo grupo deberán realizarse en condiciones de mercado

La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, durante una intervención en Bruselas. Ampliar foto
La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, durante una intervención en Bruselas. AP

Luxemburgo recula en el cuerpo a cuerpo fiscal con Bruselas. El Gobierno ha anunciado este martes un endurecimiento de las condiciones que marcan las transacciones financieras entre empresas de un mismo grupo, una práctica utilizada recurrentemente por las multinacionales para eludir impuestos de forma legal. A partir del próximo 1 de enero, cualquier préstamo a otra compañía que forme parte de un mismo grupo deberá hacerse en condiciones de mercado, esto es, como si ambas no tuvieran ninguna relación.

La medida ha llegado auspiciada por Bruselas, que ha tratado directamente con las autoridades luxemburguesas y ha dado la bienvenida al cambio legislativo. La modificación supondrá el fin de numerosos tax rulings en vigor —acuerdos fiscales entre gobiernos y empresas— y no implica el cierre en falso de las investigaciones que mantiene abiertas por posibles ayudas de Estado ilegales a multinacionales mediante rebajas de impuestos. "Me complace que introduzcan cambios para que el trato fiscal sea más riguroso", ha dicho la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager.

Luxemburgo ha mantenido en los últimos tiempos importantes desencuentros con la Comisión Europea por las ventajas fiscales que ofrece el país a grandes empresas: la Comisión obligó a Fiat a devolverle entre 20 y 30 millones de euros por los tax rulings de que disfrutó entre 2012 y 2014 y aunque la compañía ya ha pagado, el Gobierno ha recurrido la decisión ante los tribunales.

Fue solo la punta del iceberg. Bruselas investiga hasta 400 trajes a medida de Luxemburgo a multinacionales hechos públicos gracias a Luxleaks, y los nombres de Amazon, McDonald's o la filial de GDF Suez están bajo sospecha por haberse beneficiado de acuerdos con el Ejecutivo luxemburgués. Este tipo de tratos son legales mientras no distorsionen la competencia, pero en caso de que la investigación determine que han gozado de ventajas frente a sus rivales que vulneren el principio de igualdad de trato, estas compañías afrontarán una multimillonaria devolución de impuestos. Luxemburgo ha dado un paso atrás en medio de la batalla en la que está inmersa Bruselas contra los marcos fiscales abusivos, que también puede obligar a Apple a abonar a Irlanda una devolución récord de 13.000 millones de euros y tiene a Google en el punto de mira.

"En un mundo cada vez más complejo, las empresas necesitan previsibilidad y seguridad jurídica", ha asegurado Pierre Gramegna, ministro de Finanzas de Luxemburgo. Traducción libre: O cambiamos las normas o Competencia puede seguir abriendo en Luxemburgo decenas de investigaciones por los regalos fiscales a multinacionales.

La acción de Bruselas ha tenido ya consecuencias: McDonald's anunció a comienzos de mes que trasladará su domicilio fiscal desde Luxemburgo a Reino Unido, donde la primera ministra británica, Theresa May, trata de aplacar la inquietud empresarial en torno al Brexit con un benévolo impuesto de Sociedades del 17% a partir de 2020. May quiere convertir así a su país en un polo de atracción empresarial que compita con la UE de los Veintisiete, cuyo camino vira precisamente hacia el lado contrario de la Historia: el que busca acabar con los acuerdos opacos entre Estados y multinacionales y armonizar el impuesto de Sociedades para evitar la multimillonaria fuga de ingresos que sufren los países que no participan de una carrera en la que las empresas son las grandes beneficiadas.

Con el cambio legislativo, Luxemburgo quiere evitar la desbandada empresarial ante la incertidumbre que crea en las multinacionales la posibilidad de enfrentarse, años después, a elevadas devoluciones de impuestos que además de dañar su plan de negocio, afectan a su reputación. El nuevo marco legal habría evitado, por ejemplo, la sanción de Bruselas a Fiat por la reducida factura fiscal que pagó la automovilística italiana gracias a un esquema con el que ofrecía préstamos por debajo de mercado a algunas de sus filiales.

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