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Las tarjetas ‘black’, un sueldo libre de impuestos

El fiscal busca que la opacidad tributaria de los plásticos de Caja Madrid pruebe que sus usuarios sabían que eran ilegales

Los expresidentes de Caja Madrid Rodrigo Rato (izquierda) y Miguel Blesa, durante el juicio por las tarjetas 'black'.

Tras cinco sesiones de declaraciones de 47 acusados (de un total de 65), se vislumbra que las tarjetas de los consejeros se crearon pagar gastos de representación relacionados con el cargo de consejero. Sin embargo, poco a poco, se convirtieron en un sistema arbitrario y confuso de retribución en manos de los diferentes presidentes, como apunta la tesis del fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón. Los acusados se han mantenido en este limbo de dudosa legalidad al considerarlas “una retribución”. Pero Caja Madrid les eximía de pagar al fisco por ellas.

Los casos de las tarjetas black y el de la trama Gürtel han desbordado las instalaciones que la Audiencia Nacional tiene en un inhóspito polígono industrial de San Fernando de Henares (Madrid). Allí se juzga si hubo apropiación indebida de 12,5 millones con las tarjetas opacas de Caja Madrid. La tesis del fiscal está haciendo hincapié en que los acusados no pagaban al fisco por lo que consideraban un sueldo. Esa puede ser la prueba para demostrar que los acusados sabían de la irregularidad de las retribuciones.

Una de las declaraciones más llamativas ha sido la de Juan José Azcona (CC OO), que estuvo en la entidad casi 20 años. Su testimonio tiene gran valor porque no estuvo implicado en la gestión. Azcona dijo que Ángel Montero, el secretario de Caja Madrid en los años noventa, (fallecido en 2000), le entregó la tarjeta y le dijo que la gastara “con prudencia para temas vinculados al consejo y a la entidad”. También aseguró que Montero vigilaba los gastos exhaustivamente y no permitía cargar más billetes de avión que los del consejero, no los de sus familiares. “Creo que el límite era de 600 euros al mes”, afirmó. Esta cifra es la cuarta parte de lo que gastaron otros consejeros. Azcona, consejero desde 1993 hasta 2012, gastó 97.000 euros en total, “y en todos estos años no me cambiaron el límite ni las instrucciones”. Francisco Moure (PP), expresidente de la comisión de Retribuciones, que también recibió la black de manos de Montero, afirmó que solo le dijo que era “para gastos; fue muy escueto”.

Sin embargo, la mayoría de los consejeros (algunos cambiando la versión de su declaración en la instrucción), dicen ahora que era una retribución “por su dedicación a la caja”. Incluso la equipararon a un sueldo, que incluía los gastos de representación.

La clave está en la hoja de cálculo

Excepto Mariano Pérez Claver, exdirectivo de Caja Madrid, el resto de los 46 acusados, no reconocen la validez de la hoja de Excel donde figuran sus gastos con la black. Son 10 ejercicios y miles de cargos en ciudades, restaurantes o joyerías donde dicen que nunca han estado.

Sin embargo, Bankia afirmó en la instrucción que era un “volcado de datos” que hizo Visa sin ninguna manipulación. Incluso aseguró que fue certificada su autenticidad y admitida por la Sala del Tribunal como prueba. El objetivo de todas las partes será tumbar esa Excel para acabar con el caso de las black.

“¿Entonces ¿por qué no lo declaró a Hacienda?”, ha preguntado una y otra vez el fiscal. La respuesta más común de consejeros y directivos: creía que estaban incluidos en el certificado de ingresos anuales de Caja Madrid. “¿Cómo iba a pensar que la cuarta entidad financiera, que está tan vigilada, iba a hacer mal los certificados?”, han repetido muchos. Otros se tranquilizaron porque los gastos no estaban en el borrador de Hacienda. Lógico, ya que la caja nunca atribuyó al consejero sus retribuciones totales.

Algunos afirman que preguntaron al secretario del consejo por el tratamiento fiscal. Este les dijo que Caja Madrid pagaba a Hacienda por ellos, pese a que las empresas no se hacen cargo de los impuestos de sus empleados.

Al parecer, no tuvieron la suficiente curiosidad para comprobar que el dinero del que disponían no coincidía con el certificado de Caja Madrid. Ahora, más de una docena se han apresurado a pagar los impuestos de las black. La excepción es Estanislao Rodríguez-Ponga, exsecretario de Estado de Htacienda, que afirmó que sí pagó impuestos por la tarjeta, aunque no lo debió comentar con sus compañeros de consejo.

De algunos testimonios se deduce que lo que empezó siendo para gastos de representación (exentos de impuestos) acabó pagando joyas, armas y safaris sin tributar. Pero hubo más arbitrariedades: Desde que llegó Miguel Blesa, en 1996, hubo tarjetas con PIN para unos, pero no para otros; límites muy amplios en unos casos y estrechos en otros; posibilidad de controlar los extractos por Internet o hacer estadillos a bolígrafo... y unos que agotaban el sueldo y otros se dejaban varios miles de euros sin gastar para que nadie les llamara la atención. Ahora será la juez el que les deberá sancionar o no.

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