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Rodrigo Rato creó otras ‘tarjetas black’ y las canceló el día que llegó Goirigolzarri

El responsable de Bankia encargó visas con un límite de 12.000 euros al mes cuando Guindos limitó su salario

Tarjetas black caja Madrid Ampliar foto
El documento de creación y el de baja de las nuevas 'tarjetas black' que creó Rodrigo Rato en Bankia

Rodrigo Rato, expresidente de Bankia, entró en la entidad en enero de 2010. Las tarjetas black siguieron funcionando hasta el 16 de noviembre de 2011, después de la salida a Bolsa del banco. El 3 de febrero de 2012, mientras se buscaba una forma para salvar a Bankia, Luis de Guindos, ministro de Economía, publicó un decreto por el que se rebajaba y limitaba el salario a los banqueros de entidades con ayudas públicas. Para Rato, supuso pasar de ganar 2,3 millones de euros anuales a 600.000 euros. La reacción de Rato, según un correo electrónico al que ha tenido acceso EL PAÍS, fue recurrir a las tarjetas para paliar esta situación.

El 17 de febrero de 2012, el director de Operaciones, Manuel Cobo Barroso, envió un correo que decía: “Proceded a emitir, a la mayor urgencia posible, tarjeta Business Card Bankia, con un límite mensual de 12.000 euros, a nombre de las personas que se identifican: Rodrigo de Rato, José Manuel Fernández Norniella, Francisco Verdú [que nunca la llegó a utilizar] e Ildefonso José Sánchez Barcoj”.

El 9 de mayo de 2012, dos días después de la dimisión de Rato, y en la fecha exacta en la que José Ignacio Goirigolzarri entró en la entidad para tomar el control, Manuel Cobo, escribe una nota a mano al departamento de Tarjetas, en un papel sin membrete, con cierto apresuramiento. “Les comunico que procedan a cancelar las tarjetas Visa Business Card que a continuación se detallan”, con los nombres de los cuatro directivos citados.

Subidas del gasto del 76%

Esta generosidad con el dinero ajeno que se observa en Rato, también la ejerció antes Blesa. En 2003 ya consta que empezó a distribuir pagos importantes a los consejeros. En 2006, en los correos consta que “se eleva el límite para todos los consejeros en 3.400 euros”.

Dos años después, el 16 de enero de 2008, cuando empezaba la renovación del consejo y se iniciaron las hostilidades con la Comunidad de Madrid y su entonces presidenta, Esperanza Aguirre, Blesa sube la retribución “a todo el consejo y comisión de control a 6.000 euros de forma indefinida”. Un incremento del 76%, en un ejercicio en el que ya empezó a asomar la crisis y la burbuja inmobiliaria se calentaba a toda velocidad, lo que acabó provocando la quiebra de una entidad con 300 años de historia, que nació con el fin social de ayudar a los más necesitados.

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