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Ropa para aislar paredes y techos

Tres investigadoras de la UPM desarrollan un material aislante para la edificación hecho con fibras recicladas

María del Mar Barbero (derecha) y María Ángeles Navacerrada, muestran el nuevo aislante en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la UPM.
María del Mar Barbero (derecha) y María Ángeles Navacerrada, muestran el nuevo aislante en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la UPM.

En Europa se desechan alrededor de 5,8 millones de toneladas de fibras textiles al año. Solo el 25% de ese volumen es reciclado y el resto, más de cuatro millones, acaba en vertederos o en incineradoras municipales. Solo en España se generaron 301.600 toneladas de residuos textiles en 2011, según los últimos datos del Centro de Información Textil y de la Confección (CITYC).

Tres investigadoras de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) se han puesto manos a la obra para dar una segunda vida a la ropa y los tejidos usados y reintroducirlos en la cadena productiva. En este caso, en el sector de la construcción.

En Europa se desechan 5,8 millones de toneladas de fibras cada año

Se busca, de paso, poner freno a un sector con un elevado impacto en el consumo energético y en las emisiones de CO2 a la atmósfera. "El uso de materiales reciclados contribuye significativamente a la reducción del consumo energético derivado de la fabricación de materiales de construcción, al tiempo que reduce el impacto ambiental de su incineración o de su almacenamiento en vertederos", explica María del Mar Barbero Barrera, que ha trabajado en el proyecto junto con Olatz Pombo y María de los Ángeles Navacerrada.

La investigación, que se inicia en el año 2012 sin ayudas ni subvenciones, convierte los residuos textiles en materiales aislantes. El nuevo producto tiene, según sus creadoras, menor peso y mejores prestaciones acústicas y térmicas que los empleados actualmente en la edificación de viviendas (por ejemplo, los de yeso laminado o los conglomerados con cemento).

El nuevo material es una mezcla de retales y restos de hilos

Así, se obtienen paneles de fibras textiles, que pueden emplearse tanto en paramentos verticales como en techos, y que pueden ser utilizados tanto en obra nueva como en la rehabilitación de edificios. Los residuos que se usan no precisan ningún tratamiento especial, ya que son restos de productos con control de calidad: retales de fabricación o restos de hilos, entre otros.

Menos fugas y ruidos

Los primeros ensayos ponen de relieve sus prestaciones como aislante térmico. "Comparándolos con paneles de yeso laminado comerciales, los paneles reducen las transferencias térmicas entre un 78% y un 107%". "Esto conllevaría, a su vez, una reducción de los consumos energéticos asociados a la refrigeración y a la calefacción de los edificios, al tiempo que limitaría las emisiones de gases de efecto invernadero y mejoraría el confort térmico y acústico de las edificaciones", prosigue Barbero. Además, los paneles presentan una absorción sonora un 25% menor que la de los productos similares y son entre un 27% y un 85% más ligeros que otros paneles aligerados, lo que reduciría la sobrecarga en la estructura.

Bien es cierto que los residuos textiles son inflamables pero la cal que los envuelve presenta una elevada resistencia a la acción del fuego, argumentan sus investigadoras. A pesar de ello, "este tipo de paneles, en función el uso y de su ubicación prevista, en aras al cumplimiento de la normativa, podría revestirse con un acabado de cal o de yeso o mixto, evitando su exposición a elevadas temperaturas", dicen.

El material está aún en fase de desarrollo y su empleo a fecha de hoy no es posible a falta del desarrollo de un prototipo a escala y el diseño de un sistema de puesta en obra. Aunque sus creadoras son conscientes de las reticencias del sector de la construcción a la entrada de nuevos productos. Y eso que el material no debería encarecer el coste de la construcción, dado que gran parte de los mismos procede de un material de desecho.

No es la primera vez que se investiga sobre la reintroducción de productos de desecho en el sector de la construcción para intentar reducir el impacto medioambiental de los materiales. Desde hace una década se está estudiando de forma intensiva. De hecho, ya en 2013, dentro del proyecto europeo INPAT (Impact Noise Insulating Panel From Textile Industry Waste, por sus siglas en inglés), se desarrolló algo muy similar: un nuevo material aislante para el sector de la edificación obtenido a partir de residuos textiles que presenta propiedades mejoradas para el aislamiento acústico y térmico en edificios. El producto, que ha recibido el Premio a la Innovación Novabuild, está disponible en el mercado.