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Colombia abre las puertas al campo

El foro organizado por PRISA y la Fundación Buen Gobierno destaca que el acuerdo de paz suma al sector agropecuario a las demás oportunidades de inversión en el país

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, conversa con el presidente del Grupo PRISA, Juan Luis Cebrián, durante el foro celebrado en Bogotá.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, conversa con el presidente del Grupo PRISA, Juan Luis Cebrián, durante el foro celebrado en Bogotá.

La pobreza y la desigualdad en Colombia se concentran en las zonas que más han sufrido la violencia. En las regiones en donde menos se ha invertido, en donde más ausencia del Estado ha habido. El campo, el primer punto del acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC, aparece como el gran desafío del país en materia económica. “El campo sigue en un atraso enorme frente al resto del país”, dijo el presidente, Juan Manuel Santos, al conocer los resultados del Censo Agropecuario. “Ahí se concentra la pobreza, ahí se concentra la desigualdad y por eso el país tiene que volcarse hacia lo rural si queremos un lugar con más equidad”. El estudio reveló que mientras la llamada pobreza multidimensional en las zonas urbanas es del 21%, en el área rural la cifra llega al 44,7%. Los empresarios y líderes económicos coinciden en que pensar en proyectos en las regiones en donde la guerra ha levantado barreras por más de 50 años es hoy una gran oportunidad.

Durante el foro Los beneficios de la paz, que se celebró esta pasada semana en Bogotá, organizado por PRISA y la Fundación Buen Gobierno con el apoyo del diario EL PAÍS y las emisoras Caracol y La W, la reflexión sobre cuáles son los retos de Colombia tras ponerle fin a más de cinco décadas de conflicto con las FARC se enfocaron en el sector agrícola. Óscar Cabrera, presidente ejecutivo de BBVA Colombia, aseguró que la oportunidad que se asoma permitirá que se apliquen las políticas públicas que se han retrasado a causa de la guerra. “Los índices de pobreza que tiene el campo son tres veces más altos que los que existen en la ciudad. Por eso que el agro esté en el primer punto de la agenda de negociación marca la importancia que tiene y evidencia donde el Estado tiene que reconducir inversiones para tener una nueva fuente de crecimiento, sobre todo en zonas que han sido improductivas por muchos años”.

Según el Censo Agropecuario, solo el 11% de los productores del campo han solicitado créditos agropecuarios, y apenas el 9,6% recibieron asistencia técnica para el desarrollo de las actividades rurales. Un 65,5% de este último acompañamiento se centró en fincas donde la producción era menor a cinco hectáreas. Alfonso Gómez Palacio, presidente ejecutivo de Telefónica Colombia, señaló que disminuir la brecha entre el campo y la ciudad es la principal tarea que el país debe cumplir para que la paz beneficie a la economía nacional. “Hay que nivelar lo urbano y lo rural. Hoy tenemos a millones de personas que necesitan bienes y servicios. Lugares en donde se debe activar un tejido económico y social”, dijo Gómez Palacio. “Los deberes de este país están asociados a la lucha contra la pobreza extrema y la inequidad. Cada vez que una persona sale de la pobreza a la clase media hay que consolidar ese proceso”.

De acuerdo con una investigación de la Universidad de los Andes, la economía de las regiones periféricas será una de las grandes favorecidas con el acuerdo de paz. Según el documento, los departamentos rurales de una una Colombia en paz duplicarían su producto interior bruto (PIB) cada 8,5 años. El conflicto armado ha retrasado ese crecimiento de modo que el PIB se dobla cada 18,5 años. Un aumento del 1% en los secuestros y en los ataques violentos reduciría el PIB de los departamentos en 0,36% y 0,04%, respectivamente.

Momento del debate organizado por EL PAÍS.
Momento del debate organizado por EL PAÍS.

“La paz es posible”

El acuerdo con las FARC permite que los territorios que por décadas estuvieron aislados entren en el mapa económico del país. César Alierta, presidente ejecutivo de la Fundación Telefónica, habló de la importancia de la inversión extranjera en esas regiones. “La paz es necesaria, la paz es posible y va a ser un modelo mundial”, afirmó. “Colombia va a pasar de ser un foco de noticias negativas para ser el referente que va a mirar el mundo para solucionar los conflictos. En Colombia hay que invertir porque es la mayor oportunidad”. Alierta agregó que la inversión extranjera que llegará tras el acuerdo de paz va a tener “un efecto arrastre” sobre las pequeñas y medianas empresas, lo que va a mejorar la economía de todo el territorio nacional.

Bruno Bastos Oliva, director comercial en Latinoamérica de la empresa Suez, aseguró que “Colombia tiene siete millones de hectáreas en uso; una vez en paz podrá optimizar la agricultura aprovechando las 22 millones de hectáreas con potencial agrícola que posee”. Sobre el aumento del PIB, advirtió que “solamente de la agricultura, se espera un 22% de crecimiento adicional en un periodo de 10 años de paz; y otro 20% adicional solamente de la industria”. El ejecutivo también habló de la experiencia de la empresa que representa y que tiene presencia desde hace varios años en las zonas de conflicto del país. “Los beneficios que trae la paz son notables, vienen percibiéndose en los últimos años ya que no solo se dan tras el cese del conflicto armado, sino que se forman durante el proceso de paz que ya se está viviendo”. Bastos Oliva ubica a Colombia en un buen nivel comparado con otros países de la región. “Percibimos a diario el crecimiento del país, a través de factores como los rankings de competitividad, y eso es una buena señal”, aseguró.

Fabio Villegas, presidente de los hoteles Decameron y expresidente de Avianca, destacó que con los acuerdos de paz habrá oportunidades, pero “dependerán de que el Gobierno haga su tarea para facilitar las inversiones”. Reiteró también la necesidad de lograr una reforma tributaria que permita hacer más equilibrada la carga fiscal. Rosario Córdoba, presidenta del Consejo Privado de Competitividad, coincidió al asegurar que el primer trámite que Colombia debe hacer es la reforma tributaria. “Debemos empezar a hablar de las reformas que el país necesita para que sea exitoso”, expresó.

Según las últimas cifras de empleo del Banco de la República (central) de Colombia, en julio la tasa de paro en el país se situaba en el 9,8%. La desigualdad y el empleo informal siguen siendo un reto si se quiere mejorar la economía nacional. En Colombia, con cerca de 48 millones de habitantes, hay 2.135.000 de desempleados, 22 millones de personas con trabajo productivo y 13.652.000 de ciudadanos inactivos, según la oficina de estadísticas. Cabrera, del BBVA, puso el acento en el desafío de aumentar el empleo formal y en la necesidad de equilibrar las cargas fiscales. “Se debe llegar a los grandes problemas que están en las entrañas del país y que se pueden ir incluyendo en la agenda para que se atiendan de forma más rápida a como ocurrió en estos 60 años de guerra”.

Según Global Peace Index, que analiza a los países por sus indicadores del conflicto, entre los años 2008 y 2015 el costo de la violencia en Colombia aumentó en un 53%, y alcanzó los 139.481 millones de dólares. En definitiva, el gasto de contener la violencia en Colombia significó en 2015 el 30% del PIB.

Potencial turístico

Los empresarios reunidos en Bogotá para participar en el diálogo con José Manuel Calvo, director adjunto del diario EL PAÍS, destacaron las oportunidades que se avecinan teniendo en cuenta el potencial del turismo en el país, que se beneficiará con el desarme de las FARC. Y desde que iniciaron los diálogos de paz, hace tres años, la mejoría en este sentido ya se empieza a ver. Según Migración Colombia, mientras el país recibía en 2007 a dos millones de visitantes extranjeros, en 2015 ingresaron 4,4 millones.

En cuanto al crecimiento del turismo, la cifra fue de 6,6%, casi un 2% por encima del promedio mundial. “Pasamos de ser un destino arriesgado, prohibido para muchos, a uno de ensueño. Y las posibilidades son mucho mayores si terminamos el conflicto”, ha dicho el presidente Santos, quien se muestra optimista al señalar que aún sin que el acuerdo con las FARC se haya implementado, el turismo se ha incrementado en un 60% en los últimos cinco años. Los colombianos que se debaten entre el sí y el no como antesala al plebiscito que se votará el próximo 2 de octubre tendrán en sus manos darle la oportunidad al turismo y al campo, los principales beneficiarios del acuerdo.