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Un jefe del Banco de España avisó que BFA-Bankia era “inviable” antes de salir a Bolsa

El que fuera responsable de inspección, José Antonio Casaus, dice que la entidad era "una máquina de perder dinero"

Una oficina de Bankia en el centro de Madrid
Una oficina de Bankia en el centro de Madrid

El que fuera jefe de los inspectores de Caja Madrid desde 2009 y de Bankia después hasta 2013, ha desmontado la teoría oficial de que era una entidad sana antes de salir a Bolsa. José Antonio Casaus, que ha sido promocionado a Responsable de grupo de seguimiento de la inspección del Banco de España por los actuales responsables, ha afirmado este lunes ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, que BFA, la matriz de Bankia, era "una máquina de perder dinero". También ha dicho que advirtió a los máximos responsables de la institución que la entidad acabaría siendo nacionalizada si esta salía a Bolsa debido a su "inviabilidad".

Pese a todo, Bankia salió a Bolsa en julio de 2011 con todos las autorizaciones y unas cuentas aparentemente saneadas. Sin embargo, en mayo de 2012 quebró y ha necesitado 22.424 millones de los contribuyentes para salir a flote. 

Fuentes jurídicas de la acusación particular, presentes en la declaración, han explicado que Casaus ha ratificado ante el magistrado todo lo que ya dijo en un informe de 2010.Sin embargo, en la declaración de esta mañana, que ha durado más de una hora y media, ha ido más lejos al detallar los problemas concretos de las siete cajas que configuraron BFA y Bankia. Preguntado por si la cartera de 20.000 millones en créditos promotores estaba al corriente de pago, Casaus lo ha negado y ha comentado que solo a Caja Madrid, la entidad que estaba bajo su control, le faltaban 8.000 millones en provisiones a mediados de 2010.

También ha comentado, según el letrado de la Confederación Intersindical del Crédito (CIC), que entre los inspectores que se ocupaban de las siete cajas que formaron Bankia, se comentaba que el grupo precisaba 16.000 millones para tapar todos los agujeros, sobre todo por los problemas de Bancaja. Sin embargo, esta cifra se redujo posteriormente con fuerza ya que las entidades realizaron saneamientos y además transfirieron parte de los activos tóxicos a la Sareb, el banco malo.

Declaración clave

La declaración de Casaus es clave porque es un profesional veterano y en activo, que entró en el Banco de España a mediados de los años noventa. Ha contado siempre con el respaldo de los responsables de esa institución, y que estuvo al frente del grupo de inspectores empotrados primero en Caja Madrid y luego en Bankia, es decir, en la primera línea de control. Este ejecutivo dijo que elevó sus críticas y dudas por escrito a sus jefes: primero a Javier Río y después a Pedro Comín, actual director general adjunto de Supervisión.

Los correos e informes escritos por los inspectores entre 2010 y 2012, que el juzgado ha pedido al Banco de España, son fundamentales porque demostrarían que se advirtió antes de la salida a Bolsa. Fuentes financieras consultadas creen que, con estas declaraciones, Casaus podía estar defendiendo su actuación en Caja Madrid y Bankia, pero admiten que si lo señaló con claridad desde 2010 la responsabilidad se trasladaría a sus superiores. Además, estas declaraciones contradicen el argumento oficial de que se ha juzgado la situación de Bankia con sesgo retrospectivo, es decir, utilizando la información que se supo posteriormente, como la segunda crisis económica de 2011.

Reunión con Rato

En sus declaraciones ante el juez Fernando Andreu, José Antonio Casaus, recordó una reunión con el entonces presidente, Rodrigo Rato, en marzo de 2012. El que fuera jefe de la inspección de Bankia dijo que lo tenía muy presente porque no eran frecuentes las citas con Rato. Según Casaus, él manifestó sus dudas sobre la viabilidad del grupo y Rato admitió que había problemas. Como posibles soluciones, Rato habló de cambios estructurales y fusiones. Sin embargo, nunca llegaron esas salidas y dos meses después de la cita, Rato dimitió y llegó la mayor crisis financiera.

Casaus ha explicado a Andreu que BFA-Bankia era un grupo inviable "porque no era capaz de generar resultados suficientes" para mantener el grupo. Ha señalado que los gastos financieros de las emisiones mayoristas no paraban de crecer mientras que los ingresos de los depósitos caían. Según Casaus, los resultados recurrentes tenían una tendencia negativa, hasta el punto de que fueron "cero", lo que acababa con la rentabilidad del grupo. Él asegura que entre marzo y abril de 2011, tres meses antes de la salida a Bolsa, dijo que BFA-Bankia era "una máquina de perder dinero" por lo que estaba abocada a la "nacionalización". También asegura que explicó que, ante esta situación, la salida a Bolsa no era la solución para Bankia.

No obstante, no ha querido afirmar que sus estados contables estaban maquillados, como han asegurado los peritos del Banco de España nombrados por el juez en dos polémicos informes. Casaus ha dicho que él hizo informes desde el punto de vista analítico y los estados contables corresponden calificarlos a los auditores. Tampoco ha querido entrar en la polémica sobre si tenían provisiones genéricas o específicas, como mantienen los peritos. 

Casaus ha mantenido que las "deficiencias en la gestión del riesgo de crédito y control interno" de la entidad financiera, así como la inexistencia de "una política de refinanciación documentada y aprobada al nivel adecuado", al igual que apuntó en su informe de 2010.

Todos los altos cargos del Banco de España que ha declarado ante el juez coincidieron en señalar que Bankia contaba con provisiones suficientes para hacer frente a eventuales contingencias y avalaron la declaración prestada el pasado mes de junio por el socio auditor de Deloitte, Francisco Celma, que señaló que había un colchón que permitía hacer frente a eventuales contingencias y precisó que ascendían a 3.000 millones.

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