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S&P rebaja a negativa la perspectiva de México por la deuda pública

La agencia podría bajar la calificación crediticia del país en los próximos 24 meses

Enrique Peña Nieto, durante el inicio del ciclo escolar.
Enrique Peña Nieto, durante el inicio del ciclo escolar. EFE

La calificadora Standard & Poor's (S&P) ha alertado este martes sobre el nivel de endeudamiento de México. La agencia modificó de estable a negativa su perspectiva crediticia y no descarta ajustar a la baja la calificación en los próximos 24 meses porque las finanzas públicas serían más vulnerables por la deuda y la presión de los intereses sobre ingresos. De momento, S&P mantuvo su calificación BBB+ para el país. Esta noticia se suma al recorte de la previsión de crecimiento anunciado el lunes por las autoridades de Hacienda, a entre 2 y 2,6% para 2016.

La deuda pública ha crecido de manera constante desde 2005. Ese año, con la derecha del PAN en el poder, representaba el 28% del PIB. En poco más de diez años ha llegado al 42%. “Esperamos que llegue al 45% en 2016 y se acerque al 47-48% en 2018-2019”, afirma S&P en su informe sobre México. “Aunque la carga es moderada, el Gobierno tiene menos espacio de maniobra que una década atrás”, sentencia el documento.

La capacidad de maniobra se reduce por el “decepcionante” desempeño de la economía, que en el periodo 2011-2015 promedió un crecimiento del PIB per cápita de 1,7%. S&P considera que la expansión para este año rebasará marginalmente el 2%. La previsión está en sintonía con el nuevo recorte hecho este lunes por la Secretaría de Hacienda. El dato podría mejorar ligeramente para el trienio 2017-2019 si crece la inversión en el sector energético y con un buen desempeño de la economía de Estados Unidos.

“El bajo crecimiento del PIB hará muy difícil para el Gobierno alcanzar sus metas de estabilizarse y de reducir gradualmente su deuda en los próximos tres años”. La carga podría hacerse más pesada con el aumento del déficit fiscal, la depreciación del peso y la ayuda financiera que el Gobierno presta a las paraestatales Petróleos Mexicanos (PEMEX) y Comisión Federal de Electricidad (CFE). La petrolera mexicana ha tenido que acudir a la deuda para sortear una crisis provocada por gestiones deficientes y el bajo precio del crudo. En julio, colocó más de 770 millones de dólares en bonos a diez años, alcanzando una deuda de 65.000 millones de dólares, casi la mitad de sus pasivos. En 2015, la empresa reportó pérdidas récord por 40.000 millones de dólares.

La economía mexicana ha podido reducir su dependencia del sector petrolero. Esto se logró, según S&P, por la reforma hacendaria de 2013. La iniciativa permitió recaudar más impuestos, que el año pasado sumaron el 13% del PIB. Esta ampliación de la base ha suavizado el impacto provocado por los bajos precios del petróleo. En 2012, por ejemplo, las ganancias por la venta del crudo mexicano representaban el 9% del PIB. Este año podrían ser menores al 4%.

La calificadora ha reconocido la cautela de las políticas fiscales y monetarias del Gobierno mexicano. Y como ha hecho antes, aplaudió la serie de reformas emprendidas por Enrique Peña Nieto en el Pacto por México con normas para la educación y los sectores de telecomunicaciones, energético y financiero. S&P cree que estos acuerdos logrados con el respaldo de la oposición no han logrado el impulso esperado. “La debilidad gubernamental por el débil Estado de derecho y la percepción de la corrupción, ha limitado los beneficios de las reformas, especialmente restringiendo las inversiones”, dice el informe.