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OPINIÓN

La economía italiana se estanca

Consumo y producción industrial lastrarían el crecimiento del segundo trimestre

El primer ministro italiano, Matteo Renzi
El primer ministro italiano, Matteo Renzi AP

Según los datos publicados por Eurostat, la economía italiana se habría estancado en el segundo trimestre de 2016 al crecer un 0,0%. El crecimiento previo de economía italiana había sido de un 0.3% trimestral. Algo no excesivamente alto. El consumo, sobre todo el privado, y la inversión, especialmente en equipo, aportaron conjuntamente 0,5 puntos porcentuales al crecimiento, mientras que el balance entre exportaciones e importaciones totales le restaba 2 décimas.

Al no disponer de la cifra desagregada por componentes de demanda o ramas de actividad, que no se publican hasta septiembre, cualquier análisis sobre lo que ha podido ocurrir con el PIB italiano de marzo a junio es algo especulativo, ya que se basa en el examen de los indicadores disponibles u otra información relacionada. A diferencia del caso español, no se conocen las cifras de empleo en la economía transalpina para el segundo trimestre, pero todo apunta que la desaceleración podría proceder del consumo privado. Algunos indicadores como las matriculaciones de turismos, que descienden respecto al periodo enero-marzo, o las ventas minoristas, que prácticamente muestran crecimiento cero, soportarían esta conclusión.

A favor de la desaceleración en el consumo juega también la reducción de la riqueza financiera de los hogares. Según el propio Banco de Italia, a día de hoy las cotizaciones de las firmas bancarias italianas están más de un 25% por debajo de los valores pre Brexit, una tendencia a la baja que se ha visto agravada por los persistentes rumores de intervención a la española en el sistema financiero transalpino. Estas circunstancias afectan sustancialmente a la confianza de los hogares italianos, más propensos que la media europea a la tenencia de bonos bancarios pertenecientes a su mismo país.

Otro componente que parece haber tenido un comportamiento claramente peor es la producción industrial, cuyo peso en el PIB italiano es ligeramente superior al que tiene en España. En el segundo trimestre, la producción industrial italiana habría retrocedido un 0,5% respecto al primero, excluidos efectos estacionales. Dicho retroceso, causado por los bienes de capital y de consumo, constituiría una sorpresa negativa si se tienen en cuenta los pronósticos que algunas instituciones especializadas manejaban a principios del trimestre.

Por último, desde el inicio de 2016 viene detectándose en las encuestas de opinión realizadas a los sectores productivos –por ejemplo la que realizan conjuntamente el Banco de Italia y el diario Il sole 24 Ore- una preocupación creciente por el desempeño de los mercados exteriores, sobre todo los de fuera de la UE. Las exportaciones italianas se dirigen en más de un 40% a mercados extracomunitarios, para los cuales, tal y como muestran las recientes predicciones del FMI, las expectativas no habrían mejorado.

José Domingo Roselló es coordinador del BIAM Instituto Flores de Lemus. Universidad Carlos III de Madrid.