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Bruselas impone a cinco fabricantes de camiones la mayor multa a un cartel

Las empresas sancionadas - Daimler, DAF, Volvo, Iveco y MAN - deberán pagar 2.930 millones de euros

La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager.
La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager. EFE

Los fabricantes de camiones han reconocido la existencia del pacto de precios durante década y media. La Comisión Europea impuso ayer una multa récord de casi 3.000 millones a los cinco grandes del sector (Iveco, DAF, Volvo-Renault, Daimler y MAN) por prácticas anticompetitivas. El cartel, orquestado desde Alemania, pactaba cuándo y cómo cumplir con los estándares de emisiones. La decisión abre la puerta a que los compradores damnificados interpongan denuncias por daños y perjuicios.

Parece el arranque de un capítulo de Los Soprano:un grupo de altos ejecutivos de la industria de fabricantes de camiones organizó una reunión en 1997 en lo que “parecía ser un hotel acogedor”, describió ayer la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager. A raíz de ese encuentro, los directivos siguieron viéndose regularmente, normalmente en los márgenes de grandes ferias comerciales. Intercambiaban información por teléfono. A partir de 2004 se organizaron mediante las filiales alemanas, a través del intercambio de correos electrónicos. El resultado es un cartel camionero que durante 14 años fijó los precios de fábrica de los vehículos pesados y de tonelaje medio. Pactaron también el calendario para la introducción de nuevas tecnologías para cumplir con la normativa de emisiones. Y acordaron repercutir a los clientes los costes de implantar estas reglas.

La Comisión empezó a investigar en 2011 y ayer, cinco años después, Vestager presentó el resultado: la mayor multa impuesta por Bruselas a un cartel hasta la fecha, 2.930 millones, casi el doble de los 1.470 millones con los que el Ejecutivo europeo sancionó en 2012 a siete fabricantes de televisores por las mismas prácticas. 

En el caso hay incluso un soplón: Bruselas ha perdonado la multa a MAN (del grupo Volkswagen), al ser la que reveló los pactos. Todos los demás acabaron colaborando en la investigación y gracias a eso se han ahorrado entre el 10% y el 40% de la multa, que aún así es multimillonaria. Las compañías también pactaron el calendario para retrasar la introducción de la tecnología necesaria en sus vehículos para cumplir las normas comunitarias en materia de emisiones contaminantes. La Comisión también ha concluido que las cinco grandes marcas trasladaron a los clientes los costes de implantar en sus productos los sistemas para controlar las emisiones.

En los tres próximos meses Daimler tendrá que pagar 1.008 millones, DAF 752,7 millones, Volvo-Renault 670,5 millones e Iveco, 494,6 millones. La investigación sigue su curso en el caso de un sexto productor, Scania, otra empresa del grupo alemán Volkswagen —involucrado en otro escándalo relacionado con las emisiones—, que prefirió no pactar la multa con la Comisión, lo que puede elevar el importe definitivo por encima de los 3.000 millones.

La zarina nórdica de Competencia sigue con ganas de jaleo. Tras abrir una tercera investigación a Google la semana pasada, Vestager respondió a las preguntas con severidad: “La Comisión impone la multa más elevada por estas prácticas porque hay buenas razones para ello: una infracción grave durante muchos años y que ha afectado a un mercado muy importante”. “Es inaceptable que esas empresas, que concentran nueve de cada 10 camiones fabricados en Europa, se hayan dedicado a esas prácticas en lugar de competir”, dijo. Vestager se guardaba un último latigazo: “Los que se consideren perjudicados pueden acudir a los tribunales nacionales y pedir daños y perjuicios”.

La factura final puede salirles aún más cara a los directivos que pernoctaron en aquel “acogedor” hotel para imponer precios y pactar cómo y cuándo cumplir las reglas europeas de emisiones.

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