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La clase media de EE UU cae a niveles de hace 30 años

El FMI destaca la desigualdad en Estados Unidos y pide a Francia más medidas para reducir el déficit y crear empleo

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde.
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde. AFP

El Fondo Monetario Internacional continúa con su labor de Pepito Grillo de los asuntos económicos. Y esta vez le ha tocado el turno a Estados Unidos y Francia. Sobre la economía estadounidense, el Fondo alerta de “perniciosas tendencias seculares en la distribución de los ingresos”: la clase media ha disminuido hasta los niveles de hace tres décadas y la pobreza ha aumentado. En cuanto a Francia, la institución recuerda que sufre demasiado desempleo de larga duración, presenta unas perspectivas de crecimiento bajas y una deuda sobre PIB que sigue al alza.

No es de extrañar que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, admitiese a su paso por España que la desigualdad alimenta el populismo. En su informe sobre la economía estadounidense, el FMI enumera un panorama desolador en este aspecto: la pobreza sigue al alza, la clase media ha encogido hasta niveles de la década de los ochenta, la distribución de la renta y de la riqueza se encuentra altamente polarizada, y el porcentaje de ingresos que se lleva el factor trabajo es un 5% más bajo que hace quince años. “Todos los avances logrados para reducir la pobreza desde los años 90 se han diluido”, sostiene.

Por si fuera poco, uno de cada siete americanos vive en condiciones de pobreza y el 40% de los pobres está trabajando. “Si no se atajan, estas fuerzas continuarán tirando hacia abajo del crecimiento actual y potencial, disminuyendo las ganancias en estándares de vida y empeorando la pobreza”, concluye el documento elaborado por los hombres de negro.

Ante la evidencia, los directores del Fondo urgen a EE UU a adoptar medidas para expandir los créditos fiscales destinados a hogares de bajos ingresos, elevar el salario mínimo, extender los pagos por cuidar a familiares, invertir en educación o reformar el impuesto de Sociedades.

Y no queda ahí la cosa. El FMI advierte además de peligros en el horizonte como un dólar al alza o la aversión al riesgo de los inversores. Pero también sobre la posibilidad de que la economía estadounidense experimente un crecimiento potencial más bajo de lo esperado en un contexto de escasa productividad y mayor envejecimiento demográfico: “De ser verdad, esto significaría que la economía estadounidense pronto podría sufrir limitaciones en su crecimientos que podrían generar presiones inflacionistas con efectos globales negativos”, subraya el Fondo. De ahí que animen a elevar el desembolso en infraestructuras, gastar más en formación y educación de conocimientos técnicos, reformar el sistema de salud y de pensiones o aprobar una reforma de la inmigración basada en las capacidades. En semejante escenario, el Fondo insta a la Fed a que actúe de forma precavida y mantenga en todo momento una comunicación clara sobre la senda al alza de los tipos.

En lo que respecta a Francia, el organismo encabezado por Christine Lagarde ve positiva la reforma laboral francesa, una legislación similar a la española pero aplicada en versión suave. Sin embargo, pide bastante más. Algo que se entiende a la luz de las perspectivas de crecimientos retraídos que augura el Fondo para la economía gala.

Por un lado, considera que hay que adoptar muchas más medidas para facilitar la creación de empleo. Y por otro, critica que los esfuerzos estructurales para bajar el déficit sean cercanos a cero: “Esfuerzos más ambiciosos para mantener el gasto gubernamental plano en términos reales ayudarían a alcanzar los objetivos fiscales a medio plazo y rebajar de forma duradera la deuda pública”.

Las razones de la desigualdad

A partir de la década de los 70, los ingresos reales de los hogares estadounidenses de clases medias bajas se han estancado, mientras que los de los grupos superiores se han acelerado desde los 90, explica el Fondo. Y esta tendencia ha conducido a unas tasas de consumo menores en los últimos 15 años. De acuerdo con los expertos del organismo, las razones son variadas y numerosas: la polarización del mercado de trabajo entre formados y no formados, la deslocalización de empresas intensivas en empleo, la competencia salarial del exterior o una progresividad en declive del sistema fiscal, entre muchas otras.

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