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Las hamburguesas de Five Guys desembarcan en España

La cadena estadounidense, que controla más de 1.200 establecimientos en Norteamérica y Reino Unido, abre en octubre su primer restaurante en Madrid

Five Guys
John Eckbert, consejero delegado de la rama europea de Five Guys.

El próximo lunes tiene lugar en Londres una curiosa competición. Se trata de dilucidar quién es el más rápido cortando patatas o el mejor formando un filete para hacer una hamburguesa. Aunque no parezca un concurso de primera plana, tiene importancia y mucho que ver con la filosofía de Five Guys, una cadena estadounidense de hamburgueserías que va a abrir su primer restaurante en España en octubre, en la madrileña plaza de Callao. La empresa es un gigante de las hamburguesas: tiene cerca de 1.250 establecimientos, concentrados sobre todo en Norteamérica y Reino Unido, donde es muy popular. Ahora comienza a probar suerte en otras zonas de Europa y Madrid está entre las ciudades elegidas, junto a París.

Five Guys “quiere ser diferente”, reitera John Eckbert, el consejero delegado de la joint venture que lleva la firma en Europa. Eckbert, nacido en Florida hace 45 años, licenciado en Ciencias Políticas y máster en Economía por la London School of Economics, sabe cómo se fríen las patatas en Five Guys, después de cortarlas a mano cada mañana. Ha estado en Londres aprendiendo, como hacen estos días los encargados del restaurante de Madrid, que luego formarán a los alrededor de 80 futuros empleados. “Todos tienen que saber cocinar”, afirma, ya que todos los establecimientos de la cadena “tienen cocina abierta, están construidos alrededor de ella, y el cliente puede ver cómo se hace su comida”.

30 años de negocio

Five Guys nació hace 30 años, en 1986, cuando Jerry Muller, en un intento de mantener a su familia unida alrededor de un negocio familiar, abrió su primer restaurante en Arlington (Virginia), cerca de Washington. De hecho, el nombre (cinco tíos) hacía referencia a él y sus cuatro hijos. Luego nació el menor, Ben, con lo que los cinco del nombre pasaron a ser solo los hijos. Consiguió el primero de sus propósitos, ya que toda la familia trabaja actualmente en la empresa.

En cuanto al negocio, no le fue mal. En los primeros 15 años abrieron otros cuatro restaurantes en el norte de Virginia. En 2002, tras arduas discusiones en el seno de la familia, abrieron la puerta a las franquicias. Hoy cuentan con más de 1.200 establecimientos en EE UU y Canadá (un tercio de ellos propiedad de la familia).

Hace tres años, por medio de una joint venture integrada por la propia empresa de la familia Murrell y el empresario británico Charles Dunstone, fundador de The Phone House, desembarcaron en Reino Unido, donde ya tienen 46 restaurantes y 1.400 empleados. Hay otros cinco en Arabia Saudí, Kuwait y Emiratos Árabes. En agosto, abrirán en Francia y en octubre en España, todos propiedad de la joint venture, no en régimen de franquicias. Los siguientes mercados que tienen en mente son Alemania y Portugal. "Pero de momento vamos a ver cómo nos va en España y Francia. Luego ya veremos", advierte.

No invierten en publicidad. Confían en el boca a boca y en el impulso que le dan personajes famosos, como Barack Obama o Adele.

Ni microondas ni congeladores

La empresa presume de hacer hamburguesas de buena calidad. No son una cadena de comida rápida. Según insiste Eckbert, en sus cocinas “no hay microondas, ni cronómetros [para medir tiempos de cocción], ni abrelatas, ni congeladores. Todo es fresco y cocinado según el pedido". Usan frutas naturales en sus batidos y carne de ternera alimentada con grano. En España, la idea es usar proveedores locales, aunque todavía están seleccionándolos. “Creemos que los ingredientes son importantes para los españoles, amantes de la buena comida”.

El resultado son hamburguesas con un precio elevado en comparación con los reyes de la comida rápida, a partir de 8 euros. Trabajan en ese subsector de la carne picada entre el fast food y la cocina gourmet que en EE UU se conoce como “better burger” (hamburguesa mejor). Ese pedazo del mercado mueve en el país cerca de 3.300 millones de dólares (unos 3.000 millones de euros). Y las ventas de los más de 1.200 establecimientos de Five Guys en EE UU, dos tercios de ellos franquicias, acaparan el 55% de esa cantidad, asegura Eckbert.

Promesa de empleo indefinido

El restaurante madrileño estará ubicado en la Gran Vía, frente a la plaza de Callao. Tendrá alrededor de 80 empleados, ya que está llamado a ser el buque insignia de la cadena en España. Eckbert afirma que los trabajadores tendrán contratos indefinidos y se les retribuirá "por encima de la media del convenio de hostelería".

Además, explica que la empresa tiene una política generosa de incentivos, bonus en metálico para los mejores empleados. Para localizarlos, dos veces a la semana el restaurante recibirá la visita de un inspector de incógnito de la compañía, que valorará distintos aspectos. Además, asegura Eckbert que la empresa mantiene programas de formación y alienta la promoción interna: "Formamos a los empleados para que se conviertan en los gerentes de los restaurantes".