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Caruana alerta de un período de incertidumbre y ajustes por el ‘Brexit’

El BIS cree que el sector privado tiene un colchón de liquidez que minimizará consecuencias

El Banco de Internacional de Pagos, una especie de banco central de bancos centrales, alerta del riesgo de que “se abra un periodo de incertidumbre y ajustes” por la salida de Reino Unido de la Unión Europea. El director general del organismo, Jaime Caruana, espera que la actuación coordinada de los bancos centrales y una adecuada cooperación mundial logren contener la incertidumbre y suavizar los ajustes.

Brexit
Turistas norteamericanos pasean en el centro de Londres. Getty Images

Con motivo de la presentación de su informe anual, el director general del Banco de Pagos (BIS) ha dedicado unas palabras al Brexit y a las turbulencias que ha generado en los mercados. “Es probable que se abra ahora un periodo de incertidumbre y ajustes. El Reino Unido está estrechamente integrado en la economía mundial y alberga uno de los centros financieros más importantes del mundo. Con una adecuada cooperación a nivel mundial, estoy convencido de que esta incertidumbre puede quedar contenida y que los ajustes se realizarán de la manera más suave posible”, ha declarado Jaime Caruana.

Caruana ha desgranado las razones por las que cree que se pueden limitar los efectos del Brexit. Para empezar, los sectores privados y los bancos centrales han puesto en marcha planes para contener los efectos de las perturbaciones financieras. Además, en opinión de Caruana, el sector privado cuenta con unos colchones de liquidez y capital más fuertes que han aumentado la resistencia del sistema financiero a estas alteraciones. Por último, los bancos centrales están siguiendo la situación de cerca y están preparados para adoptar las medidas necesarias con tal de garantizar el funcionamiento ordenado de los mercados. “En el pasado, los bancos centrales han actuado con rapidez y ahora están dispuestos a hacerlo, y cuentan con las herramientas necesarias para ello”, ha zanjado el director general del Banco de Pagos o BIS por sus siglas en inglés.

Y esta preocupación por el Brexit se liga con un horizonte económico que el BIS pinta en su informe trufado de riesgos por la elevada deuda, la baja productividad y una política monetaria sobrecargada.

Alta deuda, baja productividad y envejecimiento

En su informe anual, el Banco Internacional de Pagos no está de acuerdo con que la recuperación de la economía mundial esté siendo decepcionante. En su opinión, las tasas de crecimiento ya están en línea con las medias históricas y el desempleo sigue cayendo. Una vez se tiene en cuenta la evolución de las fuerzas demográficas, el crecimiento del PIB por persona en edad de trabajar se sitúa ligeramente por encima del promedio histórico. “Decir que la recuperación está siendo anémica apenas hace justicia a lo mucho que ha conseguido avanzar la economía global desde la crisis”, afirma Claudio Borio, jefe del Departamento Monetario y de Economía del BIS.

Sin embargo, esto no significa que la economía haya conseguido embarcarse en una expansión robusta, sostenible y equilibrada. A juicio del BIS, el crecimiento de la productividad está siendo demasiado bajo debido al legado de deuda y baja inversión que deja la crisis financiera, lo que a su vez pone en duda que se puedan mejorar los estándares de vida. Además, los niveles de deuda globales siguen aumentando, son históricamente altos y elevan el riesgo de un crash financiero. Y para mayor inri, en este contexto la capacidad de maniobra de la política monetaria resulta demasiado estrecha con unos tipos tan bajos. Una trinidad que, según el Banco de Pagos, amenaza con reventar el crecimiento a largo plazo.

Y a este cóctel explosivo el BIS añade un factor estructural: la jubilación del baby boom. El declive en el crecimiento de la fuerza laboral está mermando la capacidad de crecer de casi todos los países. En Europa, este crecimiento se ha estado ralentizando abruptamente y ahora mismo se encuentra en negativo. En China, la trayectoria que se perfila es incluso peor. Es decir, en ambos territorios se ha empezado a reducir la población en edad de trabajar. Lo cual explica el comportamiento de la economía global: mientras que el aumento del PIB mundial registrado en 2015 fue 0,5 puntos porcentuales menor a la media del periodo 1987-2007, el PIB por persona en edad de trabajar se colocó 0,2 puntos porcentuales por encima de la media. “La ralentización del crecimiento de la población en edad de trabajar está reduciendo el crecimiento del PIB en un punto porcentual durante una década para una serie de países”, reza el informe anual de la entidad.

El BIS destaca el duro contraste que existe entre unos crecimientos que no están lejos de la media y unos tipos de interés tan bajos. A mediados de junio ya había cerca de 9 billones de euros de deuda soberana en tipos negativos, advierte el banco central. Y eso está provocando la toma de riesgos en los mercados financieros, a pesar de que los activos están sobrevalorados según los estándares habituales. “Los tipos de interés no están en su punto de equilibrio si crean desequilibrios financieros”, sostiene el BIS. Y eso se traduce, a decir del organismo, en una elevada fragilidad de los mercados financieros. “La deuda ha estado actuando como un sustituto político y social del crecimiento de los ingresos durante demasiado tiempo”, asegura. Y concluye que habrá que seguir más de cerca la evolución de las burbujas financieras y no solo de la inflación a la hora de confeccionar las políticas monetarias.